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¿El Vision Board funciona? La ciencia te explica

Cada inicio de año, las personas recurren al llamado vision board —un collage de imágenes, frases y metas— con la esperanza de visualizar el futuro que desean alcanzar; además, se le atribuye la capacidad de ayudar a materializar objetivos personales y profesionales. Pero ¿realmente funciona o se trata solo de una práctica motivacional sin sustento?

Al respecto, Rodrigo Peniche Amante, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que puede ser una herramienta que ayuda a enfocar metas, más que una fórmula para cumplir deseos de manera automática.

“No funciona porque lo manifestemos con mucha energía o porque le pongamos mucho corazón. Funciona porque activa mecanismos cognitivos que usamos todos los días. Por ejemplo, las imágenes pueden fortalecer la atención y ayudarnos a filtrar los estímulos del entorno”.

Aunque suele decirse que las personas son principalmente visuales, desde la psicología se entiende que los estímulos visuales facilitan la atención y la memoria, por lo que los vision boards pueden funcionar como recordatorios constantes cuando incluyen imágenes, frases y palabras relacionadas con objetivos personales.

Lo ideal es tenerlo presente por las mañanas en un sitio visible, por ejemplo, en la oficina, o verlo por las noches antes de dormir.

Cómo funciona

Esto se relaciona con procesos de atención en los que participa la formación reticular —un conjunto de estructuras cerebrales asociadas con el estado de alerta y la selección de información relevante— que ayudan a priorizar estímulos del entorno.

“Si tienes que decidir entre comprar ese café triple con crema doble y chispitas de unicornio o ahorrar para el posgrado, el viaje o la casa que tienes planeada, estos recordatorios visuales pueden influir en la forma en que diriges tu atención”, explicó.

@unam.mx.oficial ✨📋 Vision board: ¿mito o herramienta útil? El #ExpertoUNAM Carlos Rodrigo Peniche Amante te lo explica en #EnciclopediaUNAM ♬ This Technology Information – 佚名

Otro ejemplo es cuando una persona se va a dormir enojada con su pareja y, al despertar, lo primero que ve es una foto con alguien significativo; ese estímulo puede activar emociones que favorezcan la reconciliación.

También puede fortalecer la autoeficacia, es decir, la creencia en las propias capacidades para resolver situaciones. El vision board funciona como un recordatorio de lo que se quiere lograr, ya sea la graduación con toga y birrete, un automóvil o un viaje.

“Funciona con base en tener recordatorios constantes de lo que quiero para mí. Me ayuda a enfocar, pero no se logra automáticamente con solo verlo”.

Las imágenes suelen vincularse con la emoción y el afecto, por eso influyen de manera más directa como estímulos que facilitan la implicación emocional con las metas.

Además, los seres humanos tendemos a dispersarnos y a buscar recompensas inmediatas, por lo que señales visuales constantes pueden ayudar a sostener la atención y la motivación.

En ese sentido, los tableros visuales pueden servir como un empujón para muchas personas, aunque no funcionan para todos ni sustituyen otras estrategias.

¿Qué más hacer para llegar a las metas?

Además de crear este tablero, existen sistemas más racionales y cuantificables que permiten establecer estrategias: ¿qué tengo que hacer?, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿en qué momento?

Por ejemplo, “si quiero obtener mi grado, además de motivarme al ver la imagen de una chica con toga y birrete, debo acudir a la Facultad para informarme sobre las formas de titulación y agendar fechas importantes”.

A partir de esa motivación, se deben establecer estrategias de planeación a corto y mediano plazo. Los tableros visuales pueden acompañar estos procesos como recordatorios que orientan acciones en periodos de dos, tres, seis meses o un año.

¿Puede generar probabilidad de actuar o una falsa sensación de logro?

Ocurren ambos escenarios, dijo el académico universitario. “Puedo sentirme satisfecho por ver unos minutos en la mañana la imagen de una chica con toga y birrete y quedarme en la fantasía, o utilizarla como guía para actuar”.

Es como la campaña publicitaria que hace unos años lanzó la Lotería Nacional: “ya me vi millonario”, pero para eso primero hay que comprar el billete.

Planificar implica tener claros los recursos, las acciones y las personas involucradas. Por ejemplo, si alguien busca mejorar su economía, debe descomponer ese objetivo en tareas concretas y manejables.

“Pensamos que algo nos llevará dos años y parece abrumador, pero si lo dividimos en 24 meses se vuelve más alcanzable”, concluyó.