La música no sólo conmueve: también explica, con el lenguaje de la física y de la biología, por qué escuchamos como escuchamos. En una emisión especial, el programa de divulgación científica Súbele a la Ciencia convirtió el escenario de la Facultad de Música de la UNAM (FaM) en un laboratorio vivo: más de 70 intérpretes de la Banda Sinfónica tocaron en directo mientras especialistas demostraron —con ejemplos claros y audibles— conceptos fundamentales de acústica y tecnología musical. Condujeron Mila Vargués y Manuel Suárez Lastra.
¿Qué es el sonido y cómo lo escuchamos?
El físico Héctor Leopoldo Esquer, profesor de la FaM-UNAM, explicó el esquema básico que permite entender cualquier experiencia sonora: fuente emisora (por ejemplo, cuerdas vocales o una cuerda frotada), medio de propagación (habitualmente el aire) y receptor (el sistema auditivo humano). Detalló cómo las vibraciones ponen en movimiento las moléculas del aire y cómo, en el oído, el tímpano, los tres huesecillos y la cóclea transforman esa energía mecánica en señales eléctricas que viajan por el nervio auditivo hacia el cerebro.
A partir de ahí, abordó tres propiedades musicales del sonido que percibimos a diario:
- Intensidad, para distinguir sonidos fuertes (forte) y suaves (piano).
- Altura, para reconocer notas agudas y graves.
- Timbre, la cualidad que nos permite saber si una misma nota proviene de una voz, un clarinete o un piano.
Con una demostración digital, construyó una nota La sumando 13 armónicos y mostró que lo que percibimos como “un solo sonido” suele ser la superposición de varios componentes. Señaló que, dependiendo del caso, pueden intervenir decenas de armónicos de manera simultánea.
La dirección musical: técnica, investigación y emoción
El maestro Luis Manuel Rivas Sánchez, director de la Banda Sinfónica de la FaM, subrayó que dirigir no es “sólo marcar el compás”. Requiere estudio de la partitura, conocimiento del compositor y del estilo, y la capacidad de comunicar con el gesto para que lo técnico y lo emocional lleguen juntos al público. Relató sus inicios como tubista y cómo, desde estudiante, descubrió en la dirección una forma de liderazgo artístico que busca provocar respuestas físicas y emocionales —desde una sonrisa hasta la piel erizada— en la audiencia.
Tecnología que amplía el oído
El maestro Andrea Sorretti, docente de música electroacústica, mostró cómo las herramientas actuales permiten manipular el sonido en tiempo real. Con un controlador MIDI y Ableton Live, aplicó reverberación, grabó un fragmento mínimo y lo transformó en nuevas texturas; además, explicó el uso de entornos de programación como Max/MSP y Pure Data, y recomendó Reaper como opción abierta para comenzar. También situó históricamente estas prácticas: la grabación a finales del siglo XIX y, ya en el siglo XX, la manipulación creativa con cinta magnética en estudios europeos.
La Facultad como ecosistema formativo
Durante la transmisión se recordó que la FaM ofrece canto, composición, educación musical, etnomusicología, instrumentista y piano, además de un propedéutico de seis semestres; una ruta formativa exigente que explica el nivel de sus agrupaciones.
Música en vivo que ilustra la ciencia
El repertorio incluyó “Imminent Danger” (Jennifer Rose, 2023) —pieza sinfónica con secuencia electrónica— y “Deus Ex Machina”, interpretadas por la Banda Sinfónica bajo la batuta de Rivas. El cierre trajo una colaboración con Guillotina y la inevitable Goya, recordando que en la UNAM arte y ciencia dialogan en un mismo escenario.
El dato
La Facultad de Música de la UNAM nació en 1929 como Escuela Nacional de Música. En 2014, el Consejo Universitario aprobó su transformación en Facultad, fortaleciendo su carácter académico y artístico. (Dato mostrado durante la emisión.)
