Explora unam global tv
Explora unam global tv
explorar
Explora por categoría
regresar

Lidera FES Iztacala descubrimiento de tres nuevas especies de salamandras en la Sierra Mazateca de Oaxaca

Escondido entre montañas cubiertas por niebla, bosques húmedos y barrancas de difícil acceso, la Sierra Mazateca de Oaxaca ha guardado un tesoro que permaneció oculto durante años. Mientras gran parte de la biodiversidad del planeta parece ya conocida y catalogada, en esta región del sur de México aún existen especies que la ciencia apenas comienza a descubrir.

Fue precisamente en los bosques del Cerro Rabón donde un grupo de investigadores, estudiantes y especialistas encontró algo extraordinario: tres especies de salamandras que nunca antes habían sido descritas. El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la riqueza biológica de México, sino que también revela cuánto queda por explorar en algunos de los ecosistemas más diversos y amenazados del país.

La investigación, encabezada por el doctor Víctor Hugo Jiménez Arcos, profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fueron publicados en el artículo científico “Hidden in the mist: Three new species of salamanders of the genus Pseudoeurycea (Amphibia: Plethodontidae) from Oaxaca, Mexico”, lo que valida el hallazgo dentro de la comunidad científica internacional.

Este trabajo contó con la participación de Eduardo Aguilar Herrera, Salomón Sanabria Urbán, Dulce Flores Martínez, Misael Seba Chacha, Leopoldo Vázquez Reyes, Francisco Rivera Ortiz, Patricia Ramírez Bastida, Bruno Cortés Ortíz, Dónovan Víquez Vega, Etienne Ávila Ortega y José David Gómez Tapia, pertenecientes a la FES Iztacala; Alejandro Calzada Arciniega y Omar Hernandez Ordoñez, del Instituto de Biología de la UNAM, y Christopher Blair, de la New York City College of Technology.

En este contexto, el trabajo comenzó como un esfuerzo por estudiar la fauna de una región poco explorada. Sin embargo, lo que inicialmente parecía un proyecto para evaluar la biodiversidad local terminó convirtiéndose en un descubrimiento científico de gran relevancia después de verificar tanto morfológicamente —comparando características físicas con otras especies del mismo género— como con estudios de filogenia molecular, que estas salamandras eran nueves especies.

Especies nombradas en honor a personas y comunidades

Además del hallazgo, otro aspecto relevante fue la forma en que estas nuevas especies fueron nombradas. Las tres salamandras descritas recibieron denominaciones que buscan reconocer tanto a personas destacadas como a comunidades comprometidas con la conservación ambiental, comentó Jiménez Arcos.

La primera especie, Pseudoeurycea euguii, fue dedicada a Euguii Roy Martínez Pérez, un joven originario de Oaxaca que trabajó en favor de la conservación de los bosques nublados de la Sierra Sur del estado y que falleció en 2020. El nombramiento constituye un homenaje a su labor en defensa de estos ecosistemas.

Pseudoeurycea euguii, nueva especie de salamandra registrada en Oaxaca, caracterizada por su vida subterránea y su distribución limitada en el Cerro Rabón.

Por su parte, Pseudoeurycea parraoleae fue nombrada en honor a la doctora Gabriela Parra Olea, del Instituto de Biología de la UNAM, la máxima autoridad en el estudio y conservación de los anfibios en México. Su trabajo ha contribuido significativamente al conocimiento y conservación de salamandras, ranas y otros grupos, además de haber descrito decenas de especies nuevas a lo largo de su trayectoria científica.

Pseudoeurycea parraoleae, salamandra saxícola que habita entre rocas y grietas; forma parte del hallazgo encabezado por investigadores de FES Iztacala.

Finalmente, Pseudoeurycea natsii recibió el nombre de “Na tsií”, término proveniente del idioma mazateco que puede traducirse como “reina de la lluvia”. Este reconocimiento está dirigido a las comunidades de San Martín Caballero y Rancho Guadalupe, en el municipio de San José Tenango, cuyos habitantes han conservado amplias áreas de bosque dentro de sus tierras comunales.

Pseudoeurycea natsii, una de las nuevas especies de salamandra descritas en la Sierra Mazateca de Oaxaca; destaca por sus hábitos arborícolas y su vínculo con los bosques nublados.

Tres especies, tres formas distintas de vida

Más allá de sus nombres, estas salamandras presentan diferencias clave que les permiten ocupar distintos componentes del nicho ecológico dentro del mismo ecosistema.

Pseudoeurycea euguii posee un cuerpo alargado, una cola larga y extremidades pequeñas, características que le permiten desplazarse bajo el suelo, por lo que se considera una especie fosorial o subterránea.

En contraste, Pseudoeurycea parraoleae habita principalmente entre rocas y grietas. Presenta extremidades relativamente largas y adaptaciones que facilitan el desplazamiento en superficies verticales y rocosas, un tipo de vida conocido como saxícola.

Por otro lado, Pseudoeurycea natsii desarrolla gran parte de su actividad en árboles y vegetación elevada. Se encuentra entre ramas, musgos, bromelias y orquídeas, por lo que se clasifica como arborícola. Su coloración verdosa le proporciona camuflaje en su entorno.

En términos evolutivos, este tipo de diferenciación ecológica contribuye a la diversificación del género Pseudoeurycea, uno de los más complejos y diversos dentro de las salamandras mexicanas.

Salamandras sin pulmones

Desde el punto de vista biológico, hay un rasgo que une a estas especies: pertenecen a un grupo conocido como salamandras sin pulmones. A diferencia de muchos otros vertebrados, explicó el Dr. Víctor Hugo, estos organismos respiran principalmente a través de la piel y de los tejidos de la cavidad bucal. Esta característica las hace extremadamente sensibles a la calidad ambiental, ya que cualquier alteración en el aire, el agua o el suelo puede afectar directamente sus procesos fisiológicos.

Por ello, la presencia de contaminantes, pesticidas y otros productos químicos representa una amenaza importante para su supervivencia.

Especies vulnerables por su distribución limitada

A pesar de su diversidad, las tres especies comparten una fragilidad: solo han sido encontradas en una zona muy específica de la Sierra Mazateca.

Esta distribución restringida implica que cualquier alteración importante del ecosistema podría afectar gravemente sus poblaciones. Incendios forestales, expansión agrícola, ganadería, construcción de caminos o tala de bosques podrían poner en riesgo su supervivencia.

La situación se vuelve aún más delicada cuando se combina con otros factores como el cambio climático y las enfermedades emergentes. Jiménez Arcos advirtió que estas amenazas pueden potenciarse mutuamente, acelerando la disminución de las poblaciones y aumentando el riesgo de extinción.

Debido a lo antes mencionado, los autores del estudio advierten que estas especies podrían cumplir criterios para ser consideradas en categorías de alto riesgo de extinción bajo estándares internacionales.

Un esfuerzo colectivo entre investigadores y estudiantes

El profesor de la FES Iztacala resaltó que este descubrimiento fue posible gracias a un trabajo colaborativo que involucró a profesores, especialistas y estudiantes de distintas áreas. Sobre estos últimos, destacó su participación activa en todas las etapas del proyecto: desde el trabajo de campo hasta el análisis en laboratorio y la redacción de artículos científicos.

Para el equipo, este proceso demuestra el valor de integrar a los estudiantes en investigaciones reales. De hecho, varios de los jóvenes que participaron cuando cursaban la licenciatura hoy continúan su formación en programas de posgrado, impulsados por esta experiencia.

Esto resulta fundamental para formar nuevas generaciones de investigadores y dar continuidad a los esfuerzos de estudio y conservación de la biodiversidad mexicana.

El papel fundamental de las comunidades locales

Más allá del trabajo académico, los habitantes de la Sierra Mazateca han sido aliados clave. Además de facilitar el acceso a las zonas de estudio, brindaron apoyo logístico y compartieron conocimientos sobre la región.

La noticia del descubrimiento fue recibida con entusiasmo. En muchos casos, los propios habitantes desconocían la existencia de estas salamandras, debido a sus hábitos nocturnos y discretos.

Ante ello, los investigadores consideran prioritario fortalecer la divulgación científica en la región, mediante charlas, talleres y actividades educativas que permitan a las comunidades conocer y proteger mejor su entorno, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que reciben.

Los anfibios: el grupo de vertebrados más amenazado

El hallazgo cobra aún mayor relevancia en un contexto global adverso. Actualmente, más del 40 % de las especies de anfibios se encuentran en riesgo de extinción, lo que los convierte en el grupo de vertebrados más amenazado.

Las principales causas son la pérdida de hábitat, la fragmentación de ecosistemas, la contaminación, el cambio climático y la propagación de enfermedades emergentes, como la infección por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, responsable del declive de numerosas especies en el mundo.

Las salamandras son especialmente sensibles debido a su dependencia de ambientes húmedos y condiciones ambientales estables.

En este contexto, México destaca como el segundo país con mayor diversidad de salamandras, con 163, muchas de ellas endémicas, es decir, exclusivas del territorio nacional.

Esto implica una gran responsabilidad: la desaparición de una especie endémica en México significaría su extinción global. Las tres especies recién descritas forman parte de este patrimonio biológico único y, hasta ahora, solo han sido registradas en el Cerro Rabón, por lo que se consideran microendémicas.

La importancia de conservar los bosques nublados

Las nuevas especies fueron encontradas en bosques nublados, uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados de México.

Históricamente, este tipo de vegetación ha ocupado apenas alrededor del uno por ciento del territorio nacional, y gran parte ha sido transformada por actividades humanas. Lo que permanece se encuentra altamente fragmentado.

Esta fragmentación aísla poblaciones, limita el intercambio genético y reduce la capacidad de adaptación frente a cambios ambientales.

Por ello, el Dr. Victor Hugo subrayó la necesidad de implementar acciones de conservación que incluyan la protección de áreas prioritarias, la restauración ecológica y la creación de corredores biológicos.

Un tesoro que enriquece la biodiversidad mexicana

El descubrimiento de tres nuevas especies de salamandras en la Sierra Mazateca constituye un avance significativo para la ciencia mexicana y el conocimiento de la biodiversidad mundial.

En un contexto global marcado por la pérdida acelerada de especies, estos hallazgos no solo enriquecen el conocimiento científico, sino que también subrayan la urgencia de proteger los ecosistemas donde aún persisten especies desconocidas. La Sierra Mazateca recuerda que México sigue siendo, en muchos sentidos, un territorio por descubrir.

Fotos: Víctor Hugo Jiménez Arcos