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Analiza UNAM condiciones climáticas en aeropuertos de México

En México, un estudio de la UNAM analizó cómo las condiciones climáticas afectan la seguridad y operación de los aeropuertos. El trabajo, realizado por Isaac Miranda Alcántara (Facultad de Ciencias) bajo la asesoría de José Francisco León Cruz (Instituto de Geografía, Campus Yucatán), se centra en fenómenos meteorológicos extremos entre 1990 y 2020, con implicaciones directas en retrasos, seguridad y economía.

En un contexto donde los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y afectan diversas actividades humanas, un reciente estudio elaborado por el estudiante Isaac Miranda Alcántara, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, bajo la asesoría del doctor José Francisco León Cruz, de la Unidad de Estudios Territoriales Yucatán (UAETY) del Instituto de Geografía (Campus Yucatán) de la UNAM, dio a conocer los fenómenos atmosféricos que inciden de manera específica en las operaciones aeroportuarias de México.

El trabajo se desarrolló en el marco del programa PAPIIT IN107025 (Programas de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica). Aunque inicialmente se buscaba analizar los 69 aeropuertos comerciales del país, el estudio se centró en 57 debido a la falta de datos históricos en los 12 restantes.

¿Por qué estudiar el clima en aeropuertos mexicanos?

De acuerdo con León Cruz, este trabajo nació para llenar un vacío en la literatura mexicana sobre fenómenos atmosféricos en espacios estratégicos como los aeropuertos. Incluso a nivel internacional, aunque Estados Unidos y algunas naciones europeas han avanzado en el tema, sigue siendo un área con relativamente poca investigación.

“El segundo gran eje del proyecto es de carácter práctico: la seguridad y eficiencia en la aviación. Los aeropuertos son zonas altamente sensibles a condiciones meteorológicas adversas. Una tormenta severa no solo puede ocasionar retrasos o cancelaciones, sino también poner en riesgo la seguridad de pasajeros y personal aéreo”.
 José Francisco León Cruz, investigador, Instituto de Geografía UNAM.

Las maniobras de despegue y aterrizaje son las más críticas del vuelo, y pueden verse seriamente afectadas por el mal tiempo. En México, existen registros de accidentes aéreos provocados por fenómenos como vientos descendentes, lo que refuerza la necesidad de entender y prever estos eventos.

Además, el impacto económico también es considerable. A nivel mundial, los retrasos por condiciones meteorológicas generan pérdidas millonarias. México no es la excepción: el pasado 11 de agosto, por ejemplo, 104 vuelos y casi 15 mil pasajeros resultaron afectados por lluvias en la Ciudad de México.

Clasificación de tormentas y granizadas en aeropuertos mexicanos

En el núcleo del estudio se encuentra un análisis estadístico de tormentas y granizadas registradas en aeropuertos del país. Miranda Alcántara utilizó datos METAR y SPECI correspondientes al periodo de 1990 a 2020. Estos datos brindan información precisa sobre hora, duración e intensidad de los fenómenos.

El estudiante consideró varias formas de análisis:

Una visión nacional unificada, que ocultaba diferencias regionales.
Una división por grandes regiones (norte, centro, sur), que también resultó imprecisa.

Finalmente, optó por un análisis de clúster. Esta estrategia reveló que un mismo aeropuerto puede registrar distintos tipos de tormentas o granizadas, lo que evidencia la complejidad ambiental detrás de su formación.

Tipos de tormentas identificadas

El análisis identificó tres tipos principales de tormentas en aeropuertos mexicanos:

  • Tormentas costeras: comunes en zonas bajas y húmedas, cercanas al nivel del mar.
  • Tormentas del noreste: asociadas a condiciones severas y alta cizalladura del viento.
  • Tormentas continentales: propias de mesetas y montañas, con impacto operativo relevante.

Entre junio y octubre se presenta la mayor actividad, con agosto como el mes pico. La duración promedio de estas tormentas es de 61 minutos, aunque algunas superan las 12 horas.

Tipos de granizo identificados

También se clasificaron tres tipos de granizo:

  • Granizadas costeras: frecuentes y de tamaño pequeño.

  • Granizadas de la región centro: de severidad moderada.

  • Granizadas del altiplano: vinculadas a la altitud y alta cizalladura.

Estas ocurren principalmente entre abril y agosto, con julio como mes más activo.

 Horarios y aeropuertos más afectados por tormentas

El estudio identificó dos franjas horarias críticas:

  • 13:00 a 19:00 h: asociada a la convección vespertina, generada por el calentamiento del suelo.
  • 03:00 a 05:00 h: más común en aeropuertos del Golfo de México, posiblemente por brisas marinas o transporte de humedad.

Entre los aeropuertos con mayor densidad de eventos destacan:

  • Tormentas eléctricas normales: Mazatlán (1,284 eventos), Uruapan (1,240) y Ciudad de México (1,115).
  • Tormentas eléctricas severas: Mazatlán (197 eventos) Ciudad de México (169) Puerto Vallarta (150).
  • Granizo (normal y pequeño): Ciudad de México (primer lugar en ambos tipos), Toluca (segundo lugar en ambos tipos), San Luis Potosí y Puebla (3er lugar en normal y pequeño, respectivamente).

Importancia y futuro del proyecto

Este trabajo no solo aporta conocimiento científico, sino que sienta bases para una mejor gestión de riesgos en la infraestructura aeroportuaria mexicana. Entre sus objetivos destacan: generar conocimiento aplicable para reducir riesgos y pérdidas económicas, apoyar una mejor planificación aeroportuaria ante eventos extremos y crear una base de datos sólida para monitorear el cambio climático.

“Además, este trabajo cobra especial relevancia en un país como México, donde el tráfico aéreo es intenso y creciente, especialmente por su papel como destino turístico y nodo de conectividad regional. Con múltiples vuelos por hora, es fundamental anticipar las condiciones que puedan comprometer su funcionamiento seguro”.
José Francisco León Cruz, investigador del Instituto de Geografía UNAM.

Por su parte, el estudiante Isaac Miranda Alcántara enfatizó la necesidad de cambiar hacia una cultura de prevención, mejorando los sistemas de pronóstico:

“Si se comprendieran mejor los peligros naturales desde su origen, evolución y entorno, se podrían reducir las pérdidas materiales y humanas en más de un 40%”.
 Isaac Miranda Alcántara, Facultad de Ciencias, UNAM.