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UNAM adopta una comunidad: a través de estudiantes atiende poblado de Edomex

Entre la gente destaca Brisa, una yegua café con blanco que camina nerviosa de un lado a otro junto a su potrilla de apenas ocho días. Mientras su dueño la sujeta, estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM la revisan; le detectan seborrea en el pelaje y realizan un ultrasonido para conocer su estado reproductivo.

La escena ocurre en Temascalapa, Estado de México, donde la UNAM puso en marcha el programa 3ra Jornada UNAMos, “UNAM Adopta una Comunidad”, una iniciativa que busca mejorar la salud y los estilos de vida mediante intervenciones directas en territorio.

Elías Miranda Juárez, habitante de la comunidad, sospecha que la afección de Brisa podría estar relacionada con una plaga de ratas que tuvieron recientemente. Además, explica que la yegua acaba de parir y quiere saber si ya ha entrado en celo nuevamente.

Don Elías agradece este tipo de campañas, ya que representan un apoyo importante para comunidades como Temascalapa, donde el acceso a atención veterinaria suele ser limitado y trasladar a los animales resulta complicado.

UNAM Adopta una Comunidad

Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, directora de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que: “Es una iniciativa de la Facultad de Medicina, apoyada por otras facultades de la UNAM y por la Rectoría, quienes han mostrado mucho interés en colaborar en mejorar los estilos de vida y la salud de la población del municipio de Temascalapa”, señaló.

El programa, llevado a cabo el pasado 10 de abril, reúne a alrededor de 160 integrantes de distintas áreas académicas, desde Medicina, Psicología, Arquitectura e Ingeniería hasta Veterinaria, entre otras, quienes trabajan directamente con la comunidad en acciones de prevención de enfermedades, promoción de la salud, infraestructura y desarrollo comunitario.

De acuerdo con Sepúlveda Vildósola, este tipo de actividades permiten que estudiantes y docentes apliquen en escenarios reales los conocimientos adquiridos en el aula.

“Es una experiencia que les permite, en la vida real, poner en práctica lo aprendido, ayudar a las comunidades y cumplir con una parte fundamental de la responsabilidad social de la Universidad”.

El proyecto, actualmente en fase piloto, busca consolidarse en Temascalapa, aunque ya ha despertado interés en otros municipios cercanos.

La iniciativa se inspira en experiencias internacionales en comunidades pequeñas, donde intervenciones enfocadas en educación para la salud y cambios de estilo de vida han contribuido a mejorar indicadores sanitarios. En el caso de Temascalapa, con una población aproximada de 45 mil habitantes, la UNAM busca replicar ese modelo.

Durante las jornadas previas, que forman parte de esta tercera intervención, se han realizado detecciones de enfermedades cardiometabólicas. Los casos identificados como de riesgo son canalizados a los sistemas de salud municipales, estatales y federales, incluido el IMSS-Bienestar, para su atención oportuna.

“Estamos muy entusiasmados con esta iniciativa. Los estudiantes incluso han aportado ideas adicionales para enriquecer el programa. Ha sido una experiencia muy grata tanto para la Universidad como para la comunidad”, concluyó la directora de la Facultad de Medicina.

Desde la FMVyZ

Por su parte, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM estuvo presente a través de profesores y estudiantes para atender a equinos, como caballos, burros y mulas, además de perros y gatos.

De acuerdo con Carlos Castro, profesor de la FMVyZ en la materia de Práctica de Equinos, los estudiantes se benefician porque aplican sus conocimientos. “Yo siempre les digo: la teoría es el 50 por ciento; el otro 50 es la parte práctica en lugares como esta comunidad”.

La idea es acercarse a los animales para manejarlos, realizar un diagnóstico integral y que sepan que pueden hacerlo en cualquier lugar. No necesitan un laboratorio, quirófano u hospital.

Mariana Martínez Moreno, estudiante de noveno semestre de la FMVyZ, revisó a Brisa mediante un ultrasonido vía rectal, una técnica que permite observar sus ovarios y definir el momento óptimo para su reproducción.

En este tipo de prácticas, Mariana ha aprendido a acercarse con precaución y cómo pararse para no ser pateada por el caballo al realizar los ultrasonidos. Siempre es necesario colocarse de lado; a veces se requiere sedarlas un poco cuando son primerizas, y la idea es que estén cómodas.

“Me gusta, me siento bien y disfruto lo que hago. No me pesa trabajar con ellos; si tengo que levantarme temprano y termino muy noche, de verdad lo disfruto”.

Jóvenes experiencias

Sofía Candela Miguez Julio viene de intercambio de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, en la carrera de Psicología, y se ha sentido completamente fascinada con todo lo que ha visto en la UNAM.

Estará en México solo cinco meses. Al momento de llevarse a cabo esta Jornada, tenía dos meses y medio en el país y se ha emocionado con oportunidades como este evento, donde ha podido conocer a gente de una comunidad alejada de la Ciudad de México.

“Las personas de aquí son muy curiosas, les gusta participar y se integran rápidamente; además, quedan muy contentas. Quizás al principio piensan que no saben de algún tema, pero al final se dan cuenta de que sí saben algo y que, al charlar con las demás personas, lo construyen entre todos y comparten su forma de vivir en situaciones de la vida cotidiana”.

Emilio Jair Sánchez López, estudiante de décimo semestre de Ingeniería Aeroespacial, explicó que su participación dentro del programa se centra en mostrar cómo las aplicaciones cotidianas tienen un origen en el desarrollo satelital.

Detalló que una de las principales actividades es la localización mediante herramientas como Google Maps o Google Earth, las cuales dependen de imágenes captadas por satélites. Además, destacó el trabajo en conectividad, ya que a través de estos sistemas también es posible brindar acceso a internet en distintas regiones.

El estudiante señaló que uno de los retos ha sido comunicar estos conocimientos de manera accesible para la comunidad. “Tratamos de explicarlo de forma sencilla, sin tantos tecnicismos, para que las personas puedan entender qué hacemos y cómo les beneficia”.

Además de las aplicaciones satelitales, el equipo aborda temas de telecomunicaciones, como el uso adecuado de redes Wi-Fi, así como nociones básicas de ciberseguridad, enseñando a identificar mensajes o notificaciones fraudulentas.

Ricardo Flores Rivera, estudiante de décimo semestre de Arquitectura en la UNAM, participa en un diagnóstico comunitario cuyo objetivo es identificar las principales problemáticas de infraestructura y servicios en la zona.

A través de encuestas y diálogo directo con los habitantes, el equipo recaba información sobre necesidades como acceso a agua, drenaje, electricidad, transporte y conectividad con otras regiones, especialmente con la Ciudad de México.

“La gente pide principalmente obra pública: caminos pavimentados, ampliación de vialidades y mejores servicios básicos”, explicó el estudiante.

El trabajo forma parte de un programa de servicio social impulsado por la Facultad de Arquitectura, en coordinación con autoridades locales, quienes solicitan el apoyo para desarrollar propuestas que posteriormente puedan convertirse en proyectos o planes maestros.

Flores Rivera destacó que la experiencia de salir al campo permite a los estudiantes enfrentarse a problemas reales y entender el impacto social de su disciplina. “En el aula los proyectos pueden ser complejos, pero aquí vemos la realidad y cómo la arquitectura puede transformar la vida de una comunidad”.

Camila Molina Ramírez y Luis Gabriel Higareda Márquez, estudiantes de sexto semestre de Ingeniería Ambiental, explicaron que su formación se centra en integrar procesos químicos desde la ingeniería, pero siempre con un enfoque en el cuidado del medio ambiente.

Como parte de la división de Civil y Ambiental, participan en actividades de divulgación donde buscan acercar estos conocimientos a la comunidad a través de pláticas y orientación.

Su trabajo se enfoca en enseñar a las personas a separar correctamente los residuos para lograr un manejo más eficiente de la basura, lo que puede traducirse en una mejor calidad de vida.

Destacan que en la Ciudad de México aún existen limitaciones de acceso a información y prácticas adecuadas, lo que provoca acciones que afectan tanto la salud como el entorno; de ahí la importancia de estas iniciativas educativas.

Arturo López, estudiante de la carrera de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina de la UNAM, participó en el stand de salud digital, un área que anteriormente se conocía como informática biomédica.

Explicó que la salud digital es una propuesta reciente que surge con el avance de las nuevas tecnologías y que, incluso, ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud como un campo de vanguardia en la atención médica.

De acuerdo con el estudiante, esta área permite mejorar la detección de enfermedades, así como los procesos de diagnóstico y pronóstico mediante el uso de herramientas tecnológicas.

La salud digital abarca desde estudios de laboratorio apoyados en robótica hasta innovaciones más recientes como la telemedicina y cirugías asistidas por inteligencia artificial, lo que amplía las posibilidades de atención y eficiencia en los sistemas de salud.

Mindred Ramírez, estudiante de sexto semestre de la licenciatura en Fisioterapia, brinda servicio y aprovecha para entrevistar brevemente a las personas, con el objetivo de identificar sus necesidades y ofrecerles ejercicios básicos que puedan realizar en casa, además de orientación general sobre el cuidado físico.

Durante la jornada ha identificado que las molestias más comunes son musculares y articulares, como dolor de espalda, cuello y rodillas, especialmente en personas adultas.

También destaca que muchas personas aún desconocen qué es la fisioterapia, lo que convierte estas jornadas en una oportunidad clave para la divulgación.

Para Mindred, esta experiencia ha sido enriquecedora, ya que no solo fortalece sus habilidades de comunicación y atención al paciente, sino que también le permite comprender la diversidad de contextos, recursos e intereses de las personas a las que atiende.

Finalmente, Andrea López García, estudiante de octavo semestre de la licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, participa en una jornada comunitaria en Temascalapa, donde brinda orientación alimentaria y realiza mediciones antropométricas.

Explica que el objetivo es llevar a cabo una evaluación integral de las personas, que considera no solo peso y talla, sino también su etapa de vida y, en conjunto con otros profesionales de la salud, sus valores de laboratorio.

A partir de este enfoque multidisciplinario, se generan recomendaciones nutricionales personalizadas que buscan atender las necesidades específicas de cada individuo y priorizan un abordaje más completo que el de una consulta convencional.

Para Andrea, esta experiencia tiene un significado especial, ya que refuerza su vocación y le permite entender la nutrición más allá de la consulta clínica tradicional.