De acuerdo con los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud, 2 500 millones de adultos de 18 años o más viven con sobrepeso, incluidos 890 millones con obesidad, lo que representa el 43 % de la población adulta mundial. Este problema avanza a gran escala: desde la década de 1990, la prevalencia mundial de la obesidad pasó de 6.6 % en 1990 a 15.8 % en 2022.
Ante este panorama, la Universidad Nacional Autónoma de México realiza, desde 2005, el Programa de Tratamiento Integral de Sobrepeso y Obesidad, una iniciativa consolidada que busca atender de manera profesional, ética y multidisciplinaria a personas adultas que viven con esta enfermedad.
En el podcast de Deporte UNAM, el doctor José Rolando Flores Lázaro, médico adscrito a la Dirección de Medicina del Deporte, explicó que el propósito central del programa es ofrecer una atención integral que no solo permita reducir la grasa corporal, sino generar una transformación profunda y sostenible del estilo de vida mediante planes personalizados de actividad física, alimentación y cambio conductual.
El especialista señaló que el programa cumple ya dos décadas. Surgió como un proyecto de servicio social ante la evidente necesidad de atender un problema creciente que no contaba con un espacio de tratamiento integral dentro de la Dirección de Medicina del Deporte. En sus inicios, nutriólogas y enfermeras identificaron más de 300 solicitudes de atención, lo que confirmó la existencia de una demanda significativa. Desde entonces, el programa ha evolucionado y fortalecido sus estrategias frente al incremento constante de la obesidad.
Una visión integral y permanente
Uno de los principios fundamentales del programa es reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. No se trata de un asunto estético ni de una meta temporal asociada con “bajar de peso” al inicio del año. Es una enfermedad que no se cura, sino que se controla a largo plazo y requiere un enfoque permanente.
Bajo esta perspectiva, no basta con “comer menos y moverse más”. Se necesita una reestructuración completa de hábitos, horarios y conductas relacionadas con la alimentación, el sueño, el manejo del estrés y la actividad física. Asimismo, cuando es necesario, se valora la inclusión de medicamentos para la obesidad o sus comorbilidades, siempre de manera individualizada.
Atención desde múltiples disciplinas
El programa tiene un enfoque integral y multidisciplinario. Participan profesionales especializados en medicina, nutrición, cultura física y deporte, enfermería y psicología aplicada al cambio de conducta. Esto permite atender no solo el peso corporal, sino también la salud cardiovascular, metabólica, mental y mecánica del paciente.
Además, se presta especial atención a la calidad del sueño, el estado de ánimo y el manejo del estrés, factores que influyen directamente en la evolución de la enfermedad.

Proceso de evaluación e ingreso
Para integrarse al programa se realiza una evaluación exhaustiva que va más allá del peso o del índice de masa corporal. Se revisa la historia clínica completa, la composición corporal —cantidad de grasa, masa muscular y estimación de grasa abdominal—, estudios de laboratorio y un electrocardiograma en reposo (que los aspirantes deben presentar), así como pruebas de capacidad física, uno de los marcadores pronósticos más importantes de salud.
“Con base en toda esta información se realiza una estadificación del paciente, ya que no todas las personas con obesidad requieren el mismo tipo de intervención ni presentan las mismas complicaciones. A partir de ello se determina si se necesitan medicamentos, interconsultas con especialistas —como cardiología o psiquiatría— y cuál será la estrategia terapéutica más adecuada”, expresó el doctor José Rolando Flores Lázaro.
Seis meses de educación para la salud
Una vez aceptado, el participante inicia un proceso educativo de seis meses. Durante este periodo asiste de lunes a viernes, una hora y media diaria, en horarios matutinos. Este esquema responde a la convicción de que el cambio real no ocurre con consultas aisladas cada tres o seis meses, sino mediante un acompañamiento continuo que permita desarrollar habilidades prácticas para la vida cotidiana.
En el área de nutrición, el enfoque no consiste en imponer dietas rígidas, sino en enseñar a comprender los grupos de alimentos, las porciones adecuadas y su correcta distribución a lo largo del día. También se orienta sobre cómo elegir opciones saludables en restaurantes, planificar compras de acuerdo con las posibilidades económicas y adaptar la alimentación al contexto cultural y los gustos personales.
Con esta información, en aproximadamente mes y medio los participantes adquieren la capacidad de diseñar sus propios menús, lo que favorece la autonomía y la sostenibilidad.

En cuanto a la actividad física, el ejercicio es entendido como una verdadera medicina. Se enseña a dosificarlo correctamente: una intensidad adecuada produce beneficios, mientras que una inadecuada puede implicar riesgos, especialmente en personas con factores cardiovasculares. El entrenamiento es supervisado y personalizado según la evaluación inicial, con el objetivo de integrar la actividad física como parte permanente del estilo de vida, comentó Flores Lázaro.
El componente psicológico es igualmente esencial. Se trabaja en la modificación de creencias, el fortalecimiento de herramientas emocionales y la comprensión de la enfermedad, elementos clave para enfrentar situaciones de estrés o ansiedad que impactan en la alimentación y el autocuidado.
Convocatoria abierta
La convocatoria permanece abierta durante todo febrero para realizar las evaluaciones iniciales. El programa iniciará el 2 de marzo y se extenderá por seis meses. Está dirigido exclusivamente a personas adultas con sobrepeso u obesidad. Aunque surge en el ámbito universitario, no está limitado a la comunidad de la UNAM; el público en general puede participar.
Dos décadas de experiencia
En un contexto donde la prevalencia mundial de la obesidad se ha más que duplicado desde 1990, el Programa de Tratamiento Integral de Sobrepeso y Obesidad representa un modelo sólido con 20 años de experiencia. Su objetivo no es ofrecer soluciones rápidas, sino brindar herramientas permanentes para controlar una enfermedad crónica, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones futuras mediante un cambio profundo y sostenido en el estilo de vida.
