Explora unam global tv
Explora unam global tv
explorar
Explora por categoría
regresar

Tatuajes Sak Yant: de amuletos sagrados a moda millonaria

Más que un adorno corporal, los tatuajes Sak Yant son considerados amuletos vivos. Estos diseños geométricos y simbólicos son realizados por monjes budistas o maestros ajarn en ceremonias rituales que mezclan rezos, mantras y antiguas escrituras.

En los últimos años, con la globalización, han surgido maestros tatuadores que cobran altos precios. Sin embargo, para los guardianes de la tradición, los Sak Yant no son una moda: son pactos sagrados entre el cuerpo, la fe y la espiritualidad.

“No son para decorar el cuerpo, están bendecidos por un monje y otorgan ciertos poderes, ya sea para proteger o atraer algo”, explicó en entrevista con UNAM Global Pablo Ramírez, investigador del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía de la UNAM.

Algunos Sak Yant protegen de infortunios o malas decisiones, mientras que otros atraen prosperidad, buenas relaciones o negocios.

¿Qué significan los tatuajes Sak Yant?

Aunque su existencia se remonta a miles de años, el origen exacto de los Sak Yant es incierto. Los primeros relatos aparecen en crónicas chinas que mencionan pueblos enteros tatuados de cuello a pies, con figuras de demonios y serpientes.

Estos tatuajes surgieron en regiones animistas, donde se creía en los espíritus y deidades que habitaban montañas, árboles y ríos. Con el tiempo, incorporaron influencias hinduistas e integraron símbolos de deidades como Ganesha, el dios elefante.

Hoy en día, los Sak Yant son una fusión de animismo, hinduismo y budismo.

Cómo se realizan los tatuajes sagrados

A diferencia de un tatuaje convencional, obtener un Sak Yant requiere acudir a un templo, como Wat Bang Phra, a una hora y media de Bangkok. Allí, un monje escucha al solicitante, recibe una ofrenda (no dinero) y elige el diseño más adecuado según la protección buscada.

Tradicionalmente, los tatuajes se aplicaban con largas varas de bambú que perforaban la piel con tinta. Actualmente, por razones higiénicas, se utilizan varas metálicas con puntas desechables.

Los diseños solo se colocan en la parte superior del cuerpo —de la cabeza al ombligo—, considerada la zona más pura. Las áreas inferiores son impuras, por lo que está prohibido tatuarlas.

Además, los monjes budistas no pueden tocar a las mujeres, razón por la cual ellas no pueden ser tatuadas.

El poder de las palabras

Cada Sak Yant incluye inscripciones en jemer, lengua oficial de Camboya. Según una teoría, esto se debe a las guerras entre el reino jemer y el reino de Siam (antiguo nombre de Tailandia), que difundieron los primeros escritos budistas en la región.

El tatuaje siempre es bendecido con oraciones y, en ocasiones, el monje coloca un pequeño papel de oro sobre la piel para sellar la protección.

“Sólo el monje puede decir qué tatuaje se recomienda y en qué parte del cuerpo”, señaló Pablo Ramírez.

Cada tatuaje se acompaña de mantras en jemer. Al final, el monje bendice el tatuaje, recita una oración y coloca un papel cuadrado de oro para pedir la protección de las deidades.

Responsabilidad espiritual

Para mantener el poder del tatuaje hay que seguir ciertos preceptos: no tomar alcohol, no fumar, no consumir drogas, no robar y no realizar malas acciones. También se debe regresar al templo periódicamente para renovar la energía protectora.

Incluso miembros de la familia real están tatuados. Sin embargo, en el siglo XIX, muchos viajaron al Reino Unido, donde los tatuajes eran mal vistos, asociados con prisioneros, marineros o personas de clases bajas.

Por ello cambiaron las prácticas: en lugar de tinta comenzaron a usar aceites invisibles, que mantienen la protección espiritual sin dejar marcas visibles.

“No es visible pero existe, por lo tanto la protección permanece”, explica Ramírez. Así, muchas personas que no quieren la marca optan por estos tatuajes invisibles.

Tradición vs. globalización

Con el inicio del siglo XXI, la cultura Sak Yant ganó notoriedad cuando la actriz Angelina Jolie se tatuó una de las figuras más famosas: cinco líneas protectoras en la espalda.

Ese gesto impulsó un mercado global interesado en los tatuajes tradicionales. Más recientemente, el cantante Ed Sheeran viajó a Bangkok a tatuarse, y su maestro aceptó colocarle un diseño en la rodilla. El artista compartió la foto en redes sociales y “fue un escándalo”.

Hoy, aunque existen maestros tatuadores que cobran altos precios, muchos critican que la dimensión espiritual se ha diluido frente al mercado.

Los guardianes insisten: los Sak Yant no son tendencia, son pactos entre fe, cuerpo y espiritualidad.