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SODVI, el espacio donde los videojuegos cobran vida en la Facultad de Ingeniería de la UNAM

La creación de videojuegos no solo ocurre en estudios profesionales o grandes empresas; también nace en los pasillos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, donde la creatividad, la colaboración y el aprendizaje convergen. En este contexto, la Sociedad de Desarrollo de Videojuegos (SODVI) se ha consolidado como una comunidad en la que las ideas se transforman en proyectos jugables y donde estudiantes de distintas disciplinas trabajan juntos para crear experiencias interactivas.

Con una trayectoria de aproximadamente 16 años, SODVI ha evolucionado hasta convertirse en una agrupación estudiantil consolidada. Desde hace ocho años cuenta con un espacio físico propio dentro de la Facultad de Ingeniería, lo que ha fortalecido su organización y ampliado sus actividades. Este lugar no solo funciona como punto de reunión, sino también como un entorno que impulsa el trabajo colaborativo que caracteriza a la sociedad.

Uno de los aspectos más distintivos de SODVI es el ambiente que ha construido entre sus integrantes. Para su presidente, Fausto Ángel Reséndiz Álvarez, se trata de un espacio seguro, de confianza y abierto al diálogo, donde cualquier integrante puede expresar sus ideas y participar en las discusiones. La libertad de pensamiento es uno de sus valores centrales, ya que permite enriquecer las propuestas mediante la retroalimentación constante. En este entorno, la colaboración es una práctica cotidiana.

Este espíritu colaborativo también se refleja en la convivencia entre sus miembros. El vicepresidente, Fernando David Martínez Navarro, destacó que no existen barreras entre semestres o niveles académicos: estudiantes de nuevo ingreso y próximos a egresar comparten el mismo espacio en igualdad de condiciones. Esto favorece el intercambio de conocimientos y fortalece el aprendizaje colectivo, además de propiciar un ambiente cercano donde surgen amistades entre personas con intereses comunes.

Una comunidad abierta e inclusiva

La inclusión también forma parte de la identidad de SODVI. La participación femenina ha sido relevante en su evolución, como en el caso de Itseni Solares Jacobo, exvicepresidenta, quien contribuyó al fortalecimiento interno mediante la organización de procesos de evaluación y entrega de proyectos.

Actualmente, se estima que entre 10 y 15 mujeres participan activamente en la sociedad, aunque la cifra varía constantemente debido al ingreso y egreso de estudiantes. Asimismo, SODVI mantiene sus puertas abiertas a alumnos de cualquier facultad o escuela de la UNAM interesados en el desarrollo de videojuegos, independientemente de su formación académica. Esta diversidad enriquece el proceso creativo al integrar distintas perspectivas.

Formación y vinculación con la industria

Más que una comunidad de entusiastas, SODVI busca formar desarrolladores capaces de integrarse a equipos multidisciplinarios. A través de distintos cursos, los participantes conocen los roles involucrados en la creación de un videojuego y comprenden su funcionamiento de manera integral.

Martínez Navarro explicó que estos cursos abarcan áreas como programación, diseño, arte digital, animación, sonido y gestión de proyectos. Su objetivo es que los estudiantes experimenten un entorno similar al de la industria, trabajando en equipo para desarrollar un proyecto completo desde cero.

Los cursos se imparten generalmente en periodos vacacionales, duran de una a dos semanas y tienen costos que van de 400 a 800 pesos, lo que facilita la participación estudiantil.

“Lo más distintivo de este proceso es su enfoque práctico: los participantes desarrollan un videojuego en equipo mientras avanzan en las sesiones, integrando mecánicas, arte, música y narrativa hasta obtener un proyecto funcional. Durante este proceso, los profesores actúan como asesores, acompañando a los equipos y apoyando en los retos técnicos o creativos”, comentó.

Además de la formación, SODVI busca ser un puente entre la comunidad universitaria y la industria mexicana del desarrollo de videojuegos. En este sentido, Reséndiz Álvarez subrayó que han participado en eventos como Talent Land y Supernova Game Fest, donde presentan proyectos y conviven con actores del sector.

Otro de sus objetivos es contribuir a cambiar la percepción de los videojuegos, mostrando que no solo son entretenimiento, sino también una herramienta con aplicaciones en la ingeniería, la tecnología y otras disciplinas.

Una experiencia enriquecedora en lo profesional y lo personal

Más allá de sus objetivos institucionales, el impacto de SODVI también puede observarse en las experiencias de quienes forman parte de la comunidad.

Los alumnos de la FI Aarón León Pérez y Christian Vera García señalaron que la sociedad no solo representó un espacio para aprender sobre desarrollo de videojuegos, sino también una oportunidad para reconectar con la vida universitaria después de la pandemia por COVID-19.

Durante su estancia, ambos han vivido experiencias que consideran enriquecedoras. Aarón ha participado como project manager en el desarrollo de su videojuego en primera persona, además de colaborar en otras áreas del proyecto. Christian, por su parte, destacó el curso propedéutico como una introducción intensiva, pero completa, al desarrollo de videojuegos.

En pocas semanas, este curso concentra los conocimientos fundamentales para comenzar a desarrollar un videojuego mediante proyectos prácticos que permiten aplicar lo aprendido y comprender cómo interactúan las distintas áreas involucradas en un equipo de desarrollo.

Uno de los aprendizajes que ambos destacan es que el desarrollo de videojuegos va mucho más allá de la programación. Se trata de un proceso multidisciplinario en el que convergen áreas creativas y técnicas. En el ámbito artístico, por ejemplo, aprendieron técnicas como el pixel art, mientras que, en el aspecto sonoro, comprendieron cómo la música puede transmitir emociones, generar tensión o reforzar la narrativa sin necesidad de palabras, contribuyendo a la inmersión del jugador.

Al inicio, reconocen, la experiencia puede resultar abrumadora porque los obliga a salir de su zona de confort. “Muchas personas llegan pensando que el desarrollo de videojuegos consiste únicamente en escribir código frente a una computadora, pero pronto descubren que implica la integración de múltiples disciplinas”, comentó León Pérez.

Con el paso del tiempo, esa complejidad se transforma en motivación al ver cómo sus ideas toman forma en un mundo interactivo construido por ellos mismos. La satisfacción de desarrollar un proyecto propio y observar su funcionamiento refuerza su interés por seguir aprendiendo.

Ambos coincidieron en que no es necesario contar con conocimientos previos para integrarse a los cursos, ya que siempre hay integrantes dispuestos a resolver dudas y apoyar tanto en los proyectos como en temas generales. Esta disposición constante fortalece el aprendizaje colectivo y la creación de comunidad.

La pasión por los videojuegos en una comunidad

En conjunto, SODVI demuestra que el desarrollo de videojuegos trasciende el entretenimiento para convertirse en una experiencia de formación académica, profesional y humana. A través del trabajo colaborativo, la diversidad de perfiles y el aprendizaje práctico, la sociedad prepara a sus integrantes para los retos de la industria, mientras construye una comunidad donde la creatividad, las ideas y el conocimiento crecen de forma conjunta.

Más que una agrupación estudiantil, SODVI es un espacio donde el aprendizaje, la colaboración y la creatividad convergen para formar nuevos desarrolladores y ampliar la visión sobre el potencial de los videojuegos dentro de la ingeniería y la educación.

¿Te interesa participar?

Las inscripciones para los próximos cursos propedéuticos de SODVI ya están abiertas. La convocatoria, fechas, requisitos y proceso de registro pueden consultarse en las redes sociales oficiales de la sociedad o en su sitio oficial: sodvi.com.