- El seminario se llevó a cabo en el marco de la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino”, presentada en cuatro importantes espacios de Madrid
- Contó con la participación de tres destacados académicos de la UNAM
Desde octubre de 2025 a marzo de 2026, España acogió las casi 400 piezas arqueológicas, textiles y rituales de alto valor patrimonial del ámbito mesoamericano, que conformaron la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino”, organizada por los gobiernos de México y España. Esta muestra sin precedentes pudo verse en cuatro instituciones culturales de Madrid de gran relevancia: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Instituto Cervantes, y la Fundación Casa de México en España (FCME).
Desde UNAM-España organizamos junto con FCME un seminario académico que tuvo como objetivos profundizar en las temáticas de esta gran exposición, y proyectar las investigaciones más actuales que al respecto se generan en la UNAM. Para ello, invitamos a participar a los investigadores de la UNAM Federico Navarrete y José Rubén Romero, del Instituto de Investigaciones de Históricas de la UNAM, a María Isabel Álvarez de Icaza, del Instituto de Investigaciones Estéticas, así como a Renato Camarillo Duque, investigador y conservador de textiles y egresado de Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes ofrecieron en la Fundación Casa de México en España una serie de conferencias magistrales.
El Dr. José Rubén Romero inauguró el seminario abordando el principio femenino en el México antiguo, a partir de un análisis de la Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, del fraile Diego Durán, una de las fuentes más relevantes para comprender la cosmovisión indígena en los inicios del periodo novohispano. El también conocido como Códice Durán, – un manuscrito del siglo XVI cuyo original es resguardado por la Biblioteca Nacional de España, entidad con la que la UNAM y UNAM-España han publicado recientemente una edición facsimilar de esta obra – estuvo destinado originalmente a servir como apoyo a las labores de evangelización de los naturales en el naciente virreinato novohispano, pero se ha convertido en una fuente de información de gran valor para conocer el México prehispánico.
De acuerdo al Dr. Romero, el universo del Códice Durán es muy rico y variado y en él aparece discretamente lo femenino y la mujer, como parte integrante de un universo militarista y, por ello, masculino. Romero subrayó la importancia de la mujer en las culturas prehispánicas, que va más allá de la innegable relevancia para la reproducción de las poblaciones originarias y abarca su papel fundamental en la transmisión del conocimiento y cosmogonía.
La Dra. Marisa Álvarez Icaza ofreció la segunda sesión del seminario en la que abordó la representación de la mujer en el arte mesoamericano. Según señaló, las mujeres y el lado femenino han estado presentes en múltiples representaciones plásticas, en un contexto de amplia diversidad cultural y lingüística, desde las primeras culturas como la Olmeca y Tlatilco, pasando por las grandes ciudades mayas y Teotihuacan, hasta los mexicas.
Según explicó, en los cuatro milenios de la historia de Mesoamérica, se fueron conformando diversas representaciones del cuerpo femenino que expresaron diferentes cánones de belleza o símbolos asociados a diversos aspectos de la vida: a las divinidades, a la fertilidad, al maíz, al poder político, a las guerras, a los oficios, la sexualidad, los afectos, las emociones, la vida cotidiana y la transmisión de saberes y tradiciones, que de generación en generación fueron pasando hasta el día de hoy. Según dijo, la mujer se representó como una figura política activa y «guerrera del parto».
En su intervención, el Dr. Renato Camarillo se acercó al ámbito textil indígena de México desde su riqueza material, tecnológica, artística e histórica. Comentó que cada tejido, su manufactura y su uso, es resultado del conocimiento milenario de las comunidades que supieron armonizar con su entorno, así como del sincretismo multicultural surgido tras el contacto con la sociedad peninsular. Camarillo describió la manera en que el textil funge como objeto vivo: portador de pensamiento, identidad y memoria colectiva.

Por su parte, el Dr. Federico Navarrete ofreció la conferencia final dedicada a la dualidad en la cosmogonía mesoamericana. Según explicó, la existencia humana en el pensamiento mesoamericano no es una lucha moral entre el bien y el mal, sino un tránsito constante entre dos fuerzas contrapuestas y necesarias: lo femenino, asociado a la humedad, la creación y el origen, y lo masculino, vinculado a la sequía, el sol y el tiempo. Navarrete utilizó como eje de su intervención la cosmovisión del pueblo wixárika (huichol) para explicar un sustrato común a diversas culturas indígenas, incluyendo la nahua y la mexica.

Foto: Fundación Casa de México en España
En este universo, la deidad Nacawé representa la madre creadora, el frío y el poder reproductivo desde el estrato inferior y el océano; mientras que Tatewari encarna el sol, el desierto de Wirikuta y el tiempo mismo desde el estrato superior. Según dijo, para estas culturas, la armonía social y cósmica depende de que ninguna de estas fuerzas domine a la otra de forma rígida, y señaló que «a diferencia de las corrientes occidentales, aquí se busca la alternancia y el equilibrio. Cada individuo, sin importar su género, debe equilibrar ambas fuerzas en su interior». Este pensamiento se refleja incluso en personajes históricos como la Malinche, quien encarna esta dualidad al actuar como un puente de poder, traducción y mediación entre dos realidades.
