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Renos y osos polares, compañeros de Santa Claus, en peligro por el cambio climático

Con la llegada de diciembre y la magia navideña, las figuras de Santa Claus, sus renos y los osos polares se vuelven presentes en nuestras fiestas. Estos animales poseen una sorprendente ingeniería natural que les permite sobrevivir en los entornos extremos del Ártico, explicó en entrevista para UNAM Global Alejandra Alvarado Zink, especialista de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia.

El oso polar habita en regiones de Canadá, Estados Unidos (Alaska), Rusia, Noruega (Svalbard) e Islandia y Dinamarca (Groenlandia). Los renos, por su parte, se distribuyen a lo largo de la franja norte de América, Europa y Asia; en América se les conoce como caribús.

Los osos polares y el cielo ártico

Las constelaciones de La Osa Mayor y La Osa Menor rodean el Polo Norte y son visibles todo el año en el Ártico, lugar donde habita el oso polar. Su nombre científico es Ursus maritimus, que en latín significa “oso marino”.

Para muchas culturas del norte, el cielo ártico —dominado por las Osas y por la Estrella Polar en la Osa Menor— se vincula de manera natural con el oso polar, considerado el gran animal del hielo. Esto ha hecho que cielo y fauna formen parte de un mismo imaginario del norte.

Los renos: caribús, migraciones y domesticación

Llamados renos en Europa, su nombre científico es Rangifer tarandus, pero en América se les conoce como caribús. Alvarado explica que: “Es de los pocos animales que son silvestres, pero que han sido domesticados”.

Su domesticación ocurre de forma única: no viven en corrales, sino en libertad, y las comunidades humanas migran con ellos, en una convivencia milenaria. “No sé si los humanos los domesticaron o viceversa”, añade.

Los renos pertenecen al grupo de los cérvidos, donde también se ubican los venados y los alces. En diversas regiones existen comunidades dedicadas a cuidarlos, aprovechar su leche y consumir su carne.

Adaptaciones del oso polar

Los osos polares no son realmente blancos: poseen piel negra, pero sus pelos son huecos y traslúcidos. Esta estructura atrapa aire caliente y funciona como un abrigo natural, dándoles su apariencia blanquecina. “Son como el Yin Yang, porque combinan el blanco y el negro”.

Se alimentan principalmente de focas —especialmente focas anilladas y barbudas— cuya gruesa capa de grasa les proporciona la energía necesaria para sobrevivir en el frío extremo. Lo que dejan tras alimentarse es aprovechado por otras especies como la zorra ártica y diversas aves.

Caminar en nieve profunda es difícil para los humanos, pero no para ellos. Sus patas grandes distribuyen el peso sobre la superficie, y sus colchoncitos —ricas almohadillas de grasa, similares a las de perros y gatos— los protegen del frío y evitan que se hundan. Estas almohadillas también las tienen el conejo ártico y los perros de trineo, en los cuales son más densas y aislantes.

Otra adaptación clave es su nariz grande, con cornetes nasales muy desarrollados y enroscados. Estas estructuras aumentan la superficie interna y permiten calentar el aire antes de que entre al cuerpo; funcionan como un auténtico radiador biológico.

Adaptaciones del reno

Los renos y alces tienen una nariz muy ancha, llena de estructuras circulares que calientan el aire helado antes de que llegue a los pulmones. También poseen patas anchas con pezuñas grandes que cambian según la estación:

• En invierno sus almohadillas se retraen, dejando la pezuña afilada, lo que facilita caminar en el hielo.
• En verano las almohadillas se expanden y se hacen más suaves para evitar resbalones en suelos húmedos o fangosos.

Durante el invierno, los renos cambian el color de sus ojos a azul, aumentando así considerablemente la sensibilidad a la luz. “Es como si crearan sus propios lentes invernales”. Esto también les permite ver con la luz de la luna sobre la nieve.

Los renos de Santa Claus

La biología del reno explica detalles curiosos de los famosos renos navideños, añadió la bióloga divulgadora de la ciencia.

Los machos pierden las astas en otoño, tras la época de apareamiento. Las hembras, en cambio, conservan sus astas todo el invierno, una característica que les sirve para defender a sus crías y escarbar en la nieve en busca de alimento. Esto sugiere que los renos que tiran del trineo de Santa Claus son, en realidad, hembras.

Sus nombres —excepto Rodolfo— son unisex en inglés:
• Dasher (Brioso)
• Dancer (Bailarín)
• Prancer (Acróbata)
• Vixen (Travies@ / Juguetón)
• Comet (Cometa)
• Cupid (Cupido)
• Donner/Donder (Trueno)
• Blitzen (Relámpago)

Cambio climático: el Ártico en peligro

El cambio climático afecta con mayor intensidad al Ártico y la Antártida, regiones que se calientan más rápido que el resto del planeta. Esto ocurre porque, al derretirse el hielo, la superficie deja de ser blanca y pasa a absorber más calor.

Los osos polares dependen del hielo para moverse y cazar. Sin hielo:
• Deben nadar distancias mayores.
• Las crías no pueden seguirles el ritmo.
• Las madres no encuentran superficies seguras para dejarlas mientras cazan.
• Los hielos donde las dejan se derriten y las crías se ahogan.

Por ello, varias subpoblaciones de osos polares han disminuido, al igual que las de focas y otras especies clave. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los clasifica como Vulnerables.

Los renos también enfrentan dificultades: en algunas zonas, los episodios de lluvia sobre nieve generan capas de hielo tan compactas que no pueden escarbar para encontrar los líquenes que constituyen su alimento, provocando muertes masivas.

El calentamiento global afecta a los polos aunque se viva lejos de ellos: en realidad, las ciudades más grandes del mundo —incluido México— son las que más contribuyen al problema.