¿Qué pasaría si un gran meteorito impactara la Tierra, una pandemia devastadora nos asolara o una guerra desatara un invierno nuclear? ¿Los humanos se extinguirían? Y, de ser así, ¿qué ocurriría con el planeta?
Aunque estos escenarios son poco probables, no pueden descartarse. La humanidad ha sobrevivido a glaciaciones, hambrunas, epidemias y colapsos sociales, pero eso no garantiza su permanencia, reflexionó Jorge Arturo Meave del Castillo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Los semáforos en las esquinas seguirían funcionando por un tiempo, pero ante la primera gran falla eléctrica, todo se apagaría. Sin mantenimiento, las casas y edificios comenzarían a deteriorarse: granizadas y tormentas romperían ventanas; la vegetación y los animales invadirían calles, carreteras y vías férreas, y las presas quedarían totalmente azolvadas e inservibles. En apenas unos años, la huella humana comenzaría a desdibujarse; en cientos de años, podría ser casi imperceptible.

¿Qué especies resentirían la ausencia de los humanos?
Desde que los seres humanos aparecieron en la Tierra, comparten el planeta con millones de plantas, hongos, animales y bacterias. Han tomado recursos y espacios que antes ocupaban otras especies, reduciendo sus oportunidades. Sin embargo, también han surgido relaciones muy antiguas y cercanas con numerosas especies de animales y plantas, de las cuales ambas partes se han vuelto dependientes.
Todas las especies que hay en el planeta han evolucionado mediante diversos mecanismos, entre ellos la selección natural, que consiste en que los individuos con características más favorables en un cierto ambiente logran sobrevivir y reproducirse con mayor éxito que otros que no poseen dichas características.
Los seres humanos han operado un mecanismo equivalente, conocido como selección artificial. “Seleccionamos a los individuos que producen semillas más grandes o frutos más grandes, e incluso animales que resisten más carga, para producir razas de plantas o animales y usarlos mejor que sus ancestros silvestres”.
Este proceso de domesticación tiene un costo, y el más grave es que, con frecuencia, estas especies pierden la capacidad de reproducirse por sí mismas, aunque no siempre ocurre así.
Posiblemente, en el momento en que los humanos desaparezcan, muchas de estas especies podrían extinguirse. Un ejemplo de ello son los toros de lidia, que han sido criados para la práctica de la tauromaquia.
Sin embargo, hay muchas sociedades que no aceptan esta práctica y por eso la han eliminado poco a poco hasta prohibirla en algunos países.
México, cuna del maíz, enfrenta un riesgo silencioso: la desaparición de sus variedades nativas. La expansión de semillas comerciales, el cambio climático y la transformación del campo han desplazado a los maíces criollos, poniendo en peligro no solo un cultivo, sino una parte esencial de la identidad cultural y la biodiversidad del país.
Habrá otras especies que tengan la capacidad de permanecer. Por ejemplo, los perros. A veces, en condiciones remotas, persisten manadas de canes que nadie alimenta o cría y sobreviven por sí solas. “Seguramente vivirán cuando no haya humanos”.
Son animales que tienen la capacidad de mantenerse vivos, reproducirse, encontrar alimento y refugio, y comportarse como una especie silvestre.
De las especies de la fauna doméstica que de pronto se encuentren sin sus cuidadores, habrá muchísimos individuos que mueran. Es una realidad. Pero habrá otras que sobrevivan. Por ejemplo, en una granja con cerdos y pollos que queden solos, si las puertas se abren y salen, encontrarán la manera de persistir. Sin embargo, las especies beneficiadas con la desaparición de los humanos serían prácticamente todas las millones con las que compartimos el planeta.
En cambio, las bacterias que viven en el tracto digestivo de las personas, indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo humano, algunas seguramente desaparecerán, pero otras podrían encontrar un nuevo entorno donde vivir.
El ejemplo de la pandemia
A partir de la invención de la agricultura, hace ya miles de años, la humanidad ha crecido enormemente hasta llegar a 8.2 mil millones de personas. Sin este sistema no habría sido posible que la población creciera tanto. Sin embargo, esta práctica se ha convertido en una sentencia de muerte para los bosques.
Todos los espacios de producción de alimentos para la humanidad —las áreas agrícolas y los campos ganaderos— son zonas que alguna vez fueron ocupadas por numerosas especies. Si los humanos desaparecieran, seguramente estos espacios serían invadidos rápidamente por muchas de ellas.
Un claro ejemplo ocurrió durante la pandemia de COVID-19, que llevó al encierro a millones de personas. En esa época, los espacios urbanos vacíos fueron ocupados rápidamente por la vegetación y los animales. En redes sociales se observaron desde venados hasta zorros caminando por avenidas de algunas ciudades. Los estacionamientos de Ciudad Universitaria comenzaron a parecer campos abandonados. Todo esto muestra que puede tratarse de un proceso muy rápido.
Por eso, es probable que muchísimas especies del planeta, tanto en los sistemas terrestres como en los marinos y los dulceacuícolas, se beneficien una vez que dejemos de arrojar basura al mar y plásticos en todos lados.
Especies que actualmente enfrentan condiciones estresantes para su fisiología tienen que gastar energía para lidiar con contaminantes o en la búsqueda de alimento, porque los humanos han ocupado sus espacios para otras actividades.
Las plantas y los ecosistemas forestales se recuperarán gradualmente, y los daños que hoy se consideran irreversibles posiblemente se revertirán.
“La recuperación de la biomasa —es decir, la materia orgánica de origen vegetal o animal que puede utilizarse como fuente de energía— en un bosque podría tardar hasta 100 años”.
En el caso del suelo desnudo, donde hubo, por ejemplo, actividad ganadera de alta intensidad y quedaron pocos árboles en pie, las fuentes de semillas están muy lejanas, por lo que la recuperación sería mucho más lenta.
Podrían ser varios siglos en lugar de décadas. Sin embargo, sin la especie humana, ese tiempo no es nada para la escala temporal de un planeta. En el caso de los ecosistemas forestales, dulceacuícolas, desérticos y de pastizal, estos no se recuperarían exactamente igual.
Probablemente surgirían nuevos ecosistemas que no existían antes, y de hecho esto es algo que ya ha ocurrido en el pasado. “No es malo, es el proceso natural de cambio de un planeta dinámico como el nuestro”.
La Tierra es un planeta con millones de años de existencia y en todo este tiempo no ha permanecido igual. Por la misma razón, difícilmente se recuperará un planeta como era al inicio de la población humana, pero seguramente tendría ecosistemas funcionales.
Aparecerán nuevas especies y otras se extinguirán; la evolución y la extinción son procesos naturales que siempre han ocurrido en la Tierra.

¿Podrá surgir otra especie inteligente?
En efecto, podría surgir otra especie inteligente que ocupara nuestra posición en el planeta. De hecho, ha habido varias especies en la Tierra que serían buenas candidatas, porque además del Homo sapiens, otras especies han tenido una evolución social y tecnológica relevante.
Por ejemplo, Homo sapiens coexistió con otras especies del género Homo, aunque hasta el momento la ciencia no ha logrado averiguar con certeza qué ocurrió con ellas.
Si otra especie pudiera tener un desarrollo cultural, social y biológico equivalente al de los humanos, lo más probable es que fuera un homínido con pulgar oponible, ya que estos presentan comportamientos sociales complejos y capacidades manipulativas avanzadas.
De hecho, podemos interactuar eficientemente con algunos homínidos porque tenemos expresiones faciales y organización social parecidas, e incluso una gran proporción del material genético humano se comparte con las especies más cercanas.
Pero también hay otras especies caracterizadas por su gran inteligencia, como los delfines; sin embargo, su morfología y dependencia del hábitat acuático dificultan su desarrollo en el medio terrestre.
Es poco probable que otra especie llegue a ocupar exactamente el mismo papel de los seres humanos, aunque muchas tienen el potencial para desarrollar capacidades semejantes.
“La evolución en los humanos sucedió porque aprendimos a alimentarnos eficientemente, a usar el fuego, y la cocción de alimentos permitió un gran desarrollo del cerebro. En este momento no tenemos certeza de que otra especie haga lo mismo”.
¿El planeta Tierra “extrañaría” a los humanos?
“El bienestar humano depende fuertemente de un correcto funcionamiento de la naturaleza, porque los sistemas naturales proveen muchos recursos y condiciones de vida que necesitamos”.
Si fuera al revés, es decir, si desapareciera la naturaleza, los humanos no podrían sobrevivir. Ante un evento cataclísmico, incluso si algunos sobrevivieran refugiados, solo podrían persistir si la naturaleza también lo hiciera.
Como ya se mencionó, hay animales de compañía que sufren profundamente por la pérdida de una persona e incluso pueden morir, como algunos perros y gatos.
¿Qué pasaría con el cambio climático?
Los humanos son quienes están provocando un cambio climático que actualmente ocurre muy rápidamente. “Somos la causa principal de la quema de combustibles fósiles y se emiten grandes cantidades de CO₂ hacia la atmósfera, lo que incrementa el efecto invernadero”.
Sin embargo, el cambio climático es un fenómeno que ha ocurrido muchas veces y forma parte de la historia del planeta. Hubo periodos en los que la Tierra se calentó y se enfrió repetidamente, con expansión y contracción de los casquetes polares y variaciones del nivel del mar. “Estos cambios ocurrieron en ausencia de los seres humanos”.
La paradoja es que sin efecto invernadero la vida sería casi imposible, pues el planeta sería muy frío. El problema es su intensificación.
Si los humanos desaparecieran, los seres vivos seguirían experimentando cambios climáticos. El registro fósil demuestra que los ecosistemas cambian constantemente, aunque generalmente de manera más lenta.

Este proceso impulsa la evolución: surgen individuos mejor adaptados y otros se extinguen. Las poblaciones se ajustan paulatinamente a lo largo de generaciones.
Pero cuando el cambio climático es muy rápido, muchas especies no logran adaptarse y tienen dos opciones: migrar o extinguirse.
Si llegáramos a otro planeta
Si algunos seres humanos llegaran a otro planeta y permanecieran allí durante mucho tiempo, probablemente seguirían una ruta evolutiva distinta debido a nuevas condiciones y desafíos. Sin embargo, este escenario sigue siendo altamente improbable.
