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La prueba del espejo: cómo los animales descubren quiénes son

No todos los animales son capaces de reconocerse ante un espejo, pero quienes lo logran son conscientes de que la imagen reflejada es la suya. Ese simple gesto revela algo profundo: una forma de autoconciencia. Los humanos, por supuesto, se reconocen, pero también lo hacen otras especies, como chimpancés, elefantes, delfines, urracas, caballos y algunas más.

Para conocer más sobre este fenómeno, UNAM Global entrevistó a Daniel Tejeda, académico del Departamento de Etología de Fauna Silvestre y Animales de Laboratorio del área de Etología Clínica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y a Emmanuel Cortés Cervantes, académico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.

El experimento que lo cambió todo

Todo comenzó en 1970, cuando el psicólogo Gordon Gallup Jr. desarrolló una prueba para evaluar el autoconocimiento de los chimpancés frente a un espejo.

“Los resultados iniciales fueron sorprendentes: los chimpancés parecían reconocerse en el reflejo”, explicó Daniel Tejeda.

El objetivo era determinar si el individuo comprendía que la imagen era suya. Si lo hacía, significaba que poseía cierta conciencia de su propia existencia. Con el tiempo, la discusión se amplió: ¿reconocerse equivale a tener autoconciencia? Para algunos investigadores sí, porque implica distinguirse de los demás. “Este autorreconocimiento demuestra que la cognición animal está presente y que existen procesos mentales más complejos”, destacó Tejeda.

Cómo se desarrolla la prueba

El experimento clásico se realiza en tres etapas:

  1. Contacto inicial. Se coloca un espejo frente al animal. Al principio muestra conductas sociales, como si se tratara de otro individuo.
  2. Contingencia. Luego nota que algo no encaja: sus movimientos coinciden con los del reflejo. Empieza a explorarse y a observarse.
  3. La marca. Finalmente, se coloca una señal visible en una parte del cuerpo que solo puede ver con el espejo. Si intenta tocarla o examinarla, se considera que se reconoció.

“Hay animales que incluso buscan detrás del espejo al ‘otro’, lo que muestra que están procesando lo que ven”, agregó el académico.

Más especies de las que imaginamos

Además de los chimpancés, se ha detectado esta capacidad en delfines, elefantes, caballos, gorilas, ratones y algunas aves, como las palomas. Incluso los monos rhesus han aprendido a reconocerse después de un entrenamiento con un puntero láser: al principio seguían el punto reflejado y, con el tiempo, comenzaron a explorarse, mostrando conductas de autopercepción.

¿Y los perros y gatos?

Entre los animales que no se reconocen en el espejo están los perros y los gatos. Pero eso no significa que carezcan de autoconciencia. La etóloga cognitiva Alexandra Horowitz propuso que la prueba del espejo no es justa con los perros, porque se basa en un sentido humano: la vista. “Que no se identifiquen en el reflejo no significa que no tengan conciencia de sí mismos”, argumentó.

Por ello diseñó una prueba olfativa: en lugar de usar espejos, empleó aromas. Descubrió que los perros mostraban mayor interés cuando se trataba de su propio olor, lo que sugiere una forma distinta de reconocerse.

El olfato: la verdadera ventana de los perros al mundo

“El hecho de que un perro no se reconozca visualmente no significa falta de inteligencia”, aclaró Emmanuel Cortés Cervantes. “Su principal sentido no es la vista, sino el olfato, seguido del oído. Su mundo es principalmente olfativo.”

Cortés añadió que muchos tutores creen que sus perros se reconocen en fotos o pantallas, pero esto no ocurre. “No reconocen su imagen porque no tiene olor. Para ellos, la identidad está en los aromas, no en la vista”, explicó.

Humanizar a los animales: un error frecuente

“Pensamos que el perro es un pequeño humano y queremos que se comporte como tal, pero no lo es”, señaló Cortés Cervantes. Humanizarlos puede limitar su conducta natural y afectar su bienestar.

En el caso de los gatos ocurre algo similar. “El gato es un animal semidoméstico, no está domesticado al cien por ciento. Mantiene su instinto cazador, por eso no se reconoce en el espejo”, dijo. Comprender cómo perciben el mundo, insistió el académico, es una forma de respeto. “Cada especie tiene su manera de entender la realidad. Si lo comprendemos, fortalecemos el vínculo con ellos.”

¿Y los humanos?

Los humanos adquieren esta habilidad entre los 12 y 24 meses de edad, aunque también depende de factores culturales. “En algunas culturas orientales los niños no la muestran hasta los seis años, y eso no significa que no tengan autoconciencia”, explicó Tejeda. Lo mismo ocurre en los animales: que no pasen la prueba del espejo no implica falta de autoconocimiento. Algunos primates, como los rhesus, logran reconocerse tras cierto entrenamiento, y en especies como los chimpancés, esa habilidad incluso puede perderse con la edad.

Más allá del espejo

No reconocerse frente al espejo no significa no tener conciencia de sí mismo. La prueba del espejo fue solo el inicio. A más de medio siglo de su creación, la ciencia busca nuevas formas de explorar la autoconciencia animal, adaptadas a los sentidos y particularidades de cada especie.