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Proyecto e-CALLISTO: la UNAM participa en una colaboración internacional para vigilar explosiones solares

El proyecto e-CALLISTO es una red internacional de espectrómetros de radio solares que monitorea de manera continua las emisiones del Sol. Su objetivo es estudiar fenómenos asociados al clima espacial que pueden afectar la infraestructura tecnológica en la Tierra, como las comunicaciones satelitales, la navegación aérea y las redes eléctricas. Desde hace quince años, la UNAM participa activamente en esta iniciativa, tanto en la instalación como en la operación de estaciones mexicanas dentro de esta red global.

Para conocer más sobre la contribución universitaria, UNAM Global entrevistó al Ernesto Aguilar Rodríguez, investigador del Instituto de Geofísica (IGEF), Unidad Michoacán, y responsable científico de las cinco estaciones que actualmente operan en México.

Origen del proyecto

Antes de abordar la participación mexicana, el investigador explicó que e-CALLISTO surgió en 2006, cuando el científico suizo Christian Monstein diseñó un receptor compacto y de bajo costo en el Instituto Tecnológico de Zúrich. El nombre del proyecto proviene del acrónimo en inglés Compact Astronomical Low-cost Low-frequency Instrument for Spectroscopy and Transportable Observatory, que en español puede traducirse como Instrumento astronómico compacto, de baja frecuencia y bajo costo para espectroscopía y observatorio transportable.

La idea era construir un dispositivo sencillo —integrado por una antena, una computadora y software especializado— capaz de captar emisiones solares en radiofrecuencia, lo que facilitaría el estudio del Sol a escala global. Actualmente, la red cuenta con estaciones en todos los continentes, excepto la Antártida, lo que permite un monitoreo continuo las 24 horas del día.

“Cuando en un lugar es de noche, en otro está amaneciendo, y así siempre hay estaciones recibiendo señales del Sol”, explicó Aguilar Rodríguez.

Este esquema hace posible la obtención de datos casi en tiempo real para analizar distintos tipos de estallidos de radio solares, como los de tipo II y III, asociados a fenómenos como las fulguraciones y las eyecciones de masa coronal, que pueden impactar directamente en la tecnología terrestre.

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UNAM, pionera del proyecto en México

La UNAM fue pionera en México al integrarse a esta red en 2010. La primera estación se instaló en el Instituto de Geofísica, en Ciudad Universitaria, bajo el resguardo del doctor Alejandro Lara. Aunque su ubicación urbana generaba altos niveles de ruido electromagnético, permitió registrar eventos solares intensos. Actualmente, esta estación ya no forma parte de la red operativa.

En 2015, la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica instaló la estación Callisto MEXART en las instalaciones del radiotelescopio de centelleo interplanetario, en Coeneo, Michoacán. Aunque operó de manera intermitente hasta 2022, sentó las bases para el desarrollo de una red más amplia y estable.

Las estaciones actuales

Estas experiencias derivaron en la creación de la Red de Espectrómetros Callisto de México (REC-Mx), integrada por cinco estaciones. La primera fue instalada por el Laboratorio Nacional de Clima Espacial —consorcio entre la UNAM y la UANL— en la Sierra de Iturbide, Nuevo León, bajo el nombre MÉXICO-FCFM-UANL.

Posteriormente, se instaló una nueva estación en la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica, denominada MÉXICO-LANCE. En 2024, tras la firma de un convenio entre el Instituto de Geofísica de la UNAM y la Universidad Autónoma de Chiapas, inició la instalación de la estación Callisto MÉXICO-FCFM-UNACH.

Ese mismo año se sumaron dos estaciones más: MÉXICO-UANL-INFIERILLO, en la Sierra de Galeana, Nuevo León, y MÉXICO-ENSENADA-UNAM, ubicada en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, resultado de una colaboración con la Sede Académica Ensenada del Instituto de Astronomía.

Todas estas estaciones envían diariamente sus datos al servidor central de la red en Suiza y a la Universidad de Alcalá de Henares, donde se emplean técnicas de machine learning para identificar y clasificar estallidos solares. La red mexicana ha contribuido de manera relevante a investigaciones internacionales sobre emisiones de radio del Sol.

Avances científicos y logros

Los resultados de esta colaboración han sido significativos. En 2022, el equipo del doctor Víctor de la Luz publicó un estudio que demostró la capacidad instrumental de las estaciones mexicanas para analizar estructuras finas en emisiones de radio solares detectadas por MEXART.

En 2024, investigadores mexicanos publicaron en Astrophysical Journal Letters un trabajo sobre la firma de radio asociada a la interacción entre corrientes y límites de agujeros coronales. Actualmente, una estudiante de doctorado desarrolla una investigación que combina observaciones en radio, luz blanca y ultravioleta para profundizar en el estudio de las explosiones solares.

Retos y áreas de oportunidad

El proyecto enfrenta desafíos importantes, entre ellos las interferencias electromagnéticas generadas por transmisiones civiles, comerciales o militares, que afectan la calidad de las observaciones.

“Estas interferencias nos han obligado a restringir ciertas bandas de frecuencia o a considerar el traslado de equipos a zonas más aisladas”, señaló Aguilar Rodríguez.

A ello se suman factores como las condiciones meteorológicas y los ciclos de actividad solar, que influyen en la cantidad de eventos observables. A pesar de estas dificultades, las estaciones mexicanas han alcanzado un alto reconocimiento internacional, llegando a ocupar el primer lugar en detección de estallidos solares dentro de la red global.

De cara al futuro, el proyecto contempla la instalación de nuevas estaciones en Sonora y Yucatán, así como la actualización de equipos y sistemas de adquisición de datos, gracias a un proyecto aprobado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en el que participan la UNAM, la UANL y la Universidad Autónoma de Chiapas.

Una contribución estratégica

La participación de la UNAM en e-CALLISTO refleja el compromiso de la comunidad científica mexicana con la observación solar y el estudio del clima espacial, un campo clave para la protección de la infraestructura tecnológica contemporánea. Con la expansión de su red, la formación de personal especializado y la colaboración internacional, México se consolida como un actor relevante en el estudio de las emisiones solares y su impacto en la Tierra.