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¿Por qué a veces se llama al eclipse lunar “Luna de sangre”?

Un eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural. Este fenómeno solo puede suceder en fase de Luna llena y cuando la alineación orbital es suficientemente precisa.

La órbita de la Luna está inclinada aproximadamente 5 grados respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol (la eclíptica). Por esa razón, la mayoría de las lunas llenas pasan ligeramente por encima o por debajo de la sombra terrestre. Solo cuando la Luna cruza uno de los nodos de su órbita al mismo tiempo que está en fase llena se produce un eclipse.

La estructura de la sombra terrestre

La sombra de la Tierra tiene dos regiones:

  • Penumbral, donde la luz solar es parcialmente bloqueada.
  • Umbral, donde el Sol queda completamente oculto por la Tierra.

Un eclipse lunar total ocurre cuando la Luna entra por completo en la umbra. Si solo una parte del disco lunar penetra en esa región, el eclipse es parcial.

La totalidad puede durar hasta aproximadamente 1 hora y 40 minutos, mientras que el fenómeno completo —incluyendo fases penumbrales— puede extenderse más de cinco horas.

¿Por qué la Luna se vuelve roja?

Durante la totalidad, la Luna no desaparece. Aunque la Tierra bloquea la luz solar directa, parte de la radiación solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar.

En ese trayecto ocurren dos procesos físicos fundamentales:

  1. Refracción atmosférica:
    La atmósfera terrestre desvía (refracta) parte de la luz solar hacia el interior de la umbra. Sin este efecto, la región sería prácticamente oscura.
  2. Dispersión atmosférica:
    Las moléculas del aire producen dispersión de Rayleigh, que afecta con mayor intensidad a las longitudes de onda cortas (azules y violetas). Además, las partículas de polvo y aerosoles generan dispersión adicional (dispersión de Mie).

Como consecuencia, la luz que finalmente alcanza la superficie lunar está enriquecida en longitudes de onda largas (rojas y anaranjadas). La Luna refleja esa luz hacia la Tierra, y desde nuestro punto de vista adquiere tonalidades que pueden ir del rojo cobrizo al naranja oscuro.

La intensidad del color depende de la cantidad de aerosoles presentes en la atmósfera. Después de grandes erupciones volcánicas, por ejemplo, los eclipses pueden observarse más oscuros debido al aumento de partículas en suspensión.

Existe incluso una clasificación científica para evaluar el brillo y tonalidad de los eclipses totales: la escala de Danjon, que va de L=0 (muy oscuro) a L=4 (rojizo brillante).

Evidencia de la forma de la Tierra

Desde la antigüedad, los eclipses lunares proporcionaron evidencia geométrica de que la Tierra es esférica. La sombra proyectada sobre la Luna es siempre circular, independientemente de la orientación del eclipse. Un objeto solo puede proyectar una sombra consistentemente circular desde cualquier dirección si tiene forma esférica.

¿De dónde proviene el término “Luna de sangre”?

“Luna de sangre” no es un término astronómico formal. Es una expresión popular que describe el color rojizo observado durante la totalidad de un eclipse lunar.

El fenómeno no implica ningún cambio físico en la Luna. Su superficie no altera su composición ni su temperatura de manera significativa. Lo que cambia es la naturaleza de la luz que la ilumina.

Desde el punto de vista astronómico, una “Luna de sangre” es simplemente un eclipse lunar total observado bajo condiciones atmosféricas que permiten que predominen las longitudes de onda rojas en la luz refractada por la atmósfera terrestre.

No es un presagio ni un evento excepcional fuera de las leyes físicas. Es una consecuencia directa de la mecánica orbital, la geometría de sombras y la interacción de la luz solar con la atmósfera de la Tierra.