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¿Son los patos buenos animales de compañía? Lo que debes saber antes de tener uno

Los patos domésticos pueden ser excelentes animales de compañía, pero tener uno como mascota implica una responsabilidad mucho mayor de la que la mayoría de las personas imagina. Aunque su popularidad ha aumentado en los últimos años debido a su presencia en redes sociales y a la viralización de algunos ejemplares, como el conocido pato «Merlín», la realidad es que estos animales requieren cuidados especializados, tiempo, inversión económica y un compromiso que puede extenderse durante más de una década.

Antes de considerar la adopción o compra de un pato, es importante comprender que cualquier animal de compañía, ya sea convencional o no convencional, necesita atención constante, aseguró el Dr. Oscar Daniel González Santana, académico de la FES Cuautitlán.

En el caso de los patos, esto incluye una alimentación adecuada, atención veterinaria especializada, un espacio apropiado para desarrollarse, condiciones ambientales específicas y una correcta medicina preventiva. Por ello, aunque los patos domésticos sí pueden ser buenas animales de compañía, no son una opción adecuada para cualquier persona.

¿Pato doméstico o silvestre?

El primer paso para entender sus necesidades es distinguir entre un pato doméstico y uno silvestre. Los patos domésticos han sido seleccionados y criados durante generaciones para convivir con el ser humano y originalmente fueron desarrollados con fines productivos, como la obtención de carne, huevos o plumas. En cambio, los patos silvestres forman parte de ecosistemas naturales y no están domesticados.

En ocasiones, algunas personas encuentran crías de patos silvestres o las adquieren mediante comercio ilegal creyendo que podrán criarlas como mascotas, cuando en realidad estos animales poseen necesidades muy diferentes y no están adaptados para vivir en cautiverio dentro de un hogar.

¿Qué sí y que no deben comer?

Una vez identificada la especie, el siguiente aspecto fundamental es su alimentación, uno de los pilares para garantizar el bienestar de un pato doméstico. Existe la idea errónea de que estos animales pueden consumir prácticamente cualquier alimento o incluso restos de comida humana. Sin embargo, ofrecerles alimentos como tacos de carnitas, pan u otros productos destinados al consumo humano resulta completamente inadecuado y puede ocasionar graves problemas de salud, explicó el Dr. González Santana.

La dieta de un pato de compañía debe estar compuesta principalmente por pastos hidropónicos, complementados con verduras, frutas en cantidades moderadas y fuentes naturales de proteína, principalmente insectos como tenebrios, grillos, moscos deshidratados o zofobas, los cuales actualmente pueden adquirirse en establecimientos especializados. También pueden incorporarse suplementos naturales como la espirulina.

Los alimentos comerciales pueden utilizarse únicamente como complemento y no como el elemento principal de la alimentación. El académico de la FES Cuautitlán expuso que estos alimentos fueron diseñados para animales de producción, por lo que su objetivo es alcanzar un crecimiento acelerado para obtener carne o huevos en poco tiempo. No obstante, también contienen niveles muy elevados de energía y proteína que no son apropiados para un pato que vivirá como animal de compañía durante muchos años.

Si un pato de compañía consume este tipo de alimento como base de su dieta, es muy probable que desarrolle obesidad, crecimiento acelerado, deformaciones corporales y diversos trastornos metabólicos.

Enfermedades por una mala alimentación

Las consecuencias de una dieta inadecuada no tardan en manifestarse. Entre las enfermedades más comunes, señaló el Dr. Oscar Daniel, se encuentran la obesidad, alteraciones musculoesqueléticas, problemas en el metabolismo del calcio y deformaciones conocidas como «alas de ángel», que aparecen cuando el crecimiento del ave ocurre demasiado rápido debido a un exceso de proteína y desequilibrios nutricionales.

El exceso de peso también favorece la aparición de pododermatitis, una enfermedad muy frecuente en patos domésticos. Esta consiste en la formación de lesiones en la planta de las patas debido a la presión constante ejercida sobre superficies duras como el cemento. Inicialmente aparecen callosidades, pero con el tiempo pueden ulcerarse, infectarse e incluso afectar los huesos, ocasionando osteomielitis o infecciones generalizadas que ponen en riesgo la vida del animal.

Necesario un espacio amplio

La alimentación, sin embargo, es solo una parte del cuidado. El espacio donde vive un pato resulta igualmente importante para preservar su salud. Estos animales necesitan caminar, ejercitarse y permanecer sobre superficies adecuadas que no lesionen sus patas. Los pisos completamente duros, como el concreto, no son recomendables como único sustrato. Además, requieren acceso permanente al agua.

Cuando se habla del agua, no solamente se hace referencia a un lugar para nadar, sino también al agua destinada al consumo diario. «Los patos poseen un comportamiento natural de alimentación que consiste en introducir el alimento en el agua para filtrarlo mediante unas estructuras queratinizadas presentes en el pico. Estas estructuras, frecuentemente confundidas con dientes, permiten separar el alimento sólido del agua y necesitan desgastarse constantemente mediante este comportamiento natural», explicó el Dr. González Santana.

Si el pato no dispone de agua suficiente durante la alimentación, estas estructuras pueden crecer de forma excesiva y dificultar posteriormente su capacidad para alimentarse, requiriendo incluso atención veterinaria.

Requieren atención médica especializada

A estos cuidados cotidianos se suma un aspecto indispensable: la atención veterinaria. Los patos no deben ser atendidos por cualquier médico veterinario, sino por profesionales con experiencia en aves o en mascotas no convencionales. Estos especialistas son quienes pueden establecer un programa adecuado de revisiones, nutrición, vacunación y control sanitario.

La medicina preventiva resulta esencial para mantener la salud del animal. Dependiendo de la región geográfica y de las enfermedades presentes en ella, el veterinario determinará si es necesario aplicar vacunas contra enfermedades como Newcastle, hepatitis u otras patologías relevantes. Asimismo, deberá establecer programas periódicos de desparasitación y revisiones clínicas semestrales o anuales para detectar oportunamente cualquier alteración.

Riesgo de zoonosis

La atención veterinaria también es importante porque protege no solo al pato, sino a quienes conviven con él. Los patos pueden transmitir algunas enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades capaces de pasar de los animales a los seres humanos. El especialista de la FES Cuautitlán destacó que una de las principales es la salmonelosis, la influenza y la clamidiosis.

La bacteria Salmonella forma parte de la flora intestinal normal de muchas aves, por lo que puede encontrarse en sus heces. Debido a que los patos defecan con mucha frecuencia y prácticamente en cualquier lugar, es indispensable mantener una limpieza constante de los espacios donde habitan. El riesgo es especialmente importante en hogares con niños pequeños, adultos mayores o personas inmunocomprometidas.

Otra enfermedad de importancia es la influenza aviar. Aunque el riesgo en ambientes urbanos suele ser relativamente bajo, los patos pertenecen al grupo de aves acuáticas que actúan como reservorios naturales de distintos virus de influenza, por lo que nunca debe descartarse completamente esta posibilidad.

¿Es sociable o no con otros animales de compañía?

Además de cuidar su salud, también conviene pensar en la convivencia diaria con otros animales del hogar. Los patos son animales gregarios que disfrutan la compañía y suelen desarrollar vínculos con los seres humanos e incluso con otros animales. No obstante, esto no significa que sea seguro mantenerlos junto con perros o gatos.

Aunque existen numerosos videos en redes sociales donde aparentemente conviven de manera armoniosa, esas situaciones representan casos particulares y no deben tomarse como referencia general. Los perros y los gatos son depredadores por naturaleza y, aunque hayan crecido junto al pato, pueden lesionarlo gravemente durante un juego o responder a sus instintos de caza en cualquier momento.

Incluso un perro sin intención de agredir puede fracturar o matar a un pato simplemente por la diferencia de tamaño y fuerza. Por ello, lo más recomendable es evitar este tipo de convivencia.

Evitar el “síndrome de Nemo”

Más allá de los cuidados diarios, otro aspecto que preocupa a los especialistas es la compra impulsiva de estos animales. En los últimos años, la popularidad de algunos patos famosos en redes sociales ha provocado un incremento considerable en el interés por tener uno como mascota. Sin embargo, este fenómeno también genera preocupaciones importantes desde el punto de vista del bienestar animal y de la conservación ambiental.

Un ejemplo comparable es el llamado «síndrome de Nemo». Tras el estreno de la película Buscando a Nemo, muchas personas compraron peces payaso y otras especies marinas sin conocer sus necesidades. Cuando descubrieron que no podían mantenerlos adecuadamente o simplemente perdieron el interés, numerosos ejemplares fueron liberados en cuerpos de agua, originando problemas ecológicos y favoreciendo la aparición de especies invasoras.

Existe el riesgo de que ocurra un fenómeno similar con los patos domésticos. Muchas personas podrían adquirirlos por impulso, motivadas por su popularidad en internet, para posteriormente abandonarlos o liberarlos cuando descubran las dificultades que implica cuidarlos.

Liberar un pato doméstico en lagos, ríos o parques no representa un acto de ayuda hacia el animal. Por el contrario, puede ocasionar serios daños ecológicos. Estos patos pueden sobrevivir en ambientes urbanos, reproducirse con especies silvestres, generar hibridaciones y alterar el equilibrio de los ecosistemas.

Reflexionar antes de adquirir

Precisamente por todas estas responsabilidades, el especialista recomienda reflexionar antes de tomar la decisión de tener un pato. El Dr. Oscar Daniel pidió a la población considerar que un pato puede vivir más de diez años, lo cual implica invertir recursos económicos, tiempo, dedicación y atención especializada durante toda su vida.

En términos generales, cuidar adecuadamente a un pato implica disponer de tres recursos fundamentales: espacio, tiempo y dinero. El espacio permite satisfacer sus necesidades de movimiento y comportamiento natural; el tiempo es necesario para realizar las labores de limpieza, alimentación, supervisión y convivencia; mientras que los recursos económicos son indispensables para cubrir gastos relacionados con su alimentación, instalaciones, atención veterinaria y demás cuidados.

También es importante comprender que los patos tienen necesidades distintas a las de otras mascotas, como los perros. Por esta razón, no se recomienda sacarlos a pasear. Aunque algunos ejemplares pueden acostumbrarse parcialmente a salir al exterior con sus propietarios, esta actividad no forma parte de sus necesidades naturales y suele responder más al interés de las personas que al bienestar del animal.

Además, los paseos pueden generar estrés, aumentar el riesgo de fuga, exponerlos a ataques por parte de otros animales o provocar accidentes derivados de un manejo inadecuado.

De igual manera, deben evitarse prácticas que conviertan al pato en un objeto de exhibición. Colocarle ropa, accesorios o mantenerlo constantemente expuesto al público puede ocasionar molestias, irritaciones, limitación de sus movimientos e incluso problemas articulares. Estas acciones, aunque puedan parecer inofensivas, comprometen su bienestar físico y emocional.

Con el espacio y los cuidados adecuados…sí

En suma, los patos pueden ser excelentes animales de compañía siempre que sus propietarios comprendan las responsabilidades que implica su cuidado y estén dispuestos a satisfacer todas sus necesidades. Su bienestar debe constituir el objetivo principal en todo momento, proporcionándoles instalaciones adecuadas, una alimentación balanceada, atención veterinaria especializada y un entorno seguro que les permita expresar sus comportamientos naturales.

La decisión de tener un pato como animal de compañía debe basarse en el compromiso de ofrecerle una vida digna, saludable y libre de prácticas que puedan afectar su integridad física o emocional.