En respuesta a la creciente necesidad de atención psicológica que se intensificó tras la pandemia de COVID-19, en la FES Zaragoza surgió un programa innovador enfocado en la prevención del riesgo suicida y el fortalecimiento de la salud mental: Ocelote Guardián.
De acuerdo con Enriqueta Cecilia Rueda Bolaños, profesora de la carrera de Psicología y colaboradora del programa, el propósito central de esta iniciativa es ofrecer apoyo emocional, brindar acompañamiento y canalizar los casos hacia profesionales de la salud mental. Con ello, se fomenta una cultura de cuidado y prevención que trasciende el ámbito institucional y alcanza también a la comunidad en general.
“La pandemia evidenció un aumento de la ideación suicida, problemas emocionales y otras condiciones psicológicas, lo que puso de manifiesto que la atención existente, aunque valiosa, debía complementarse con estrategias de prevención a mayor escala. Por ello, se diseñó un programa que no solo atendiera casos individuales, sino que capacitara a la comunidad para identificar señales de riesgo y ofrecer un acompañamiento inicial”, compartió Rueda Bolaños.
La formación de los guardianes se basa en el modelo ESPERA, desarrollado por el maestro Adolfo Ramírez y su equipo en Nayarit, el cual ha sido implementado con éxito en diversas instituciones, como la UNAM y la Facultad de Medicina. Este modelo —explicó la maestra Enriqueta— se centra en el desarrollo de habilidades clave, como escuchar sin juicios, validar emociones, generar esperanza y acompañar a la persona mientras se busca atención profesional. Gracias a esta metodología, los guardianes adquieren herramientas prácticas para responder de manera empática, humana y cercana ante situaciones de riesgo.
La capacitación de los Ocelotes Guardianes consta de tres sesiones que abarcan desde un panorama general sobre el suicidio —mitos, realidades, factores de riesgo, señales de alarma y factores protectores— hasta la aplicación práctica del modelo ESPERA en escenarios reales dentro del campus y la comunidad. Además, el programa contempla un seguimiento continuo, que permite a los guardianes recibir apoyo teórico y emocional mientras desarrollan sus habilidades, garantizando que puedan desempeñar su labor de forma segura y efectiva, incluso después de concluir su formación en la facultad.
En este sentido, Rosa Icela González Martínez, quien realiza su servicio social en el programa, explicó que, como parte del proceso formativo, las y los participantes apoyan a las coordinadoras, acompañándolas en la impartición de talleres. Posteriormente, una vez finalizada su capacitación, los guardianes replican el programa y lo llevan a otros grupos, ampliando así el alcance de la estrategia preventiva dentro y fuera de la universidad.
“Esta capacitación brinda la oportunidad de aprender a acompañar y escuchar sin necesidad de ser expertos. Las sesiones son interactivas y propician la reflexión; se abordan temas que nos llevan a cuestionar los estigmas sobre el suicidio y las ideas heredadas de generaciones anteriores. Es normal que, en algún momento, enfrentemos pensamientos difíciles o incluso pensamientos suicidas; lo importante es reconocerlos, hablar de ellos y ofrecer un espacio seguro a quien lo necesita”, expresó María Inés Ramos Maldonado, estudiante de tercer semestre de Psicología en la FES Zaragoza y participante del programa.
Asimismo, el impacto de Ocelote Guardián trasciende el ámbito académico, ya que las y los guardianes pueden aplicar los conocimientos y habilidades adquiridas en sus hogares, comunidades y futuros entornos laborales, generando un efecto multiplicador de cuidado y prevención.
¿Cómo ser un Ocelote Guardián?
Una de las particularidades del programa es que no es necesario pertenecer a la carrera de Psicología ni contar con formación clínica para participar. De hecho, el curso está abierto para alumnos, trabajadores administrativos y cualquier persona de la comunidad de la FES Zaragoza que esté interesada en prevenir el riesgo suicida. En palabras de la estudiante Ramos Maldonado, el proceso de inscripción es sencillo: basta con llenar un breve cuestionario con datos básicos, la motivación para ser guardián, y asistir a sesiones de aproximadamente dos horas.
“Quizá lo más importante de ser guardián es tener la intención. El simple hecho de decir ‘quiero ayudar, quiero estar ahí para alguien’ ya es suficiente. El suicidio puede afectar a cualquier persona a nuestro alrededor: padres, hermanos, amigos, maestros e incluso a quienes menos esperamos; por eso es fundamental ofrecer apoyo y decir ‘oye, te escucho, te ayudo, aquí estoy’”, añadió.
Hoy en día, este programa ha formado a 43 guardianes. No obstante, la convocatoria permanece abierta de manera continua, ya que se busca beneficiar al mayor número posible de integrantes de la FES Zaragoza con conocimientos preventivos sobre el suicidio.
Prevenir desde la escucha activa y el amor
Los Ocelotes Guardianes de la FES Zaragoza representan un compromiso con la vida, la salud mental y la prevención del suicidio, al brindar a la comunidad recursos, formación y sensibilización para actuar con cuidado, humanidad y responsabilidad ante situaciones de riesgo.
“Ser un ocelote guardián es honrar a nuestra universidad; es un acto de amor hacia los demás y hacia nosotros mismos, porque nos ayuda no solo en la FES Zaragoza, sino también en nuestros entornos cotidianos y familiares. Por ello, es importante voltear a ver este tipo de programas y atrevernos a participar, ya que nos llevamos una experiencia muy valiosa”, concluyó González Martínez.
