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Desde Reino Unido, la UNAM revela cómo los monos araña construyen “cerebros líquidos” en Yucatán

En la selva de la Península de Yucatán, los monos araña no sólo buscan alimento: comparten conocimiento. Lo hacen sin palabras, sin jerarquías rígidas y sin un centro de mando. Y ahora, gracias a una colaboración científica impulsada desde la sede Reino Unido de la UNAM, sabemos que ese intercambio constituye una forma sofisticada de inteligencia colectiva.

El hallazgo es resultado de un estudio multinacional encabezado por el doctor Gabriel Ramos Fernández, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM, en colaboración con el Instituto de Física y las universidades de St Andrews y Edimburgo, en Escocia. La investigación se desarrolló en el marco de la estancia sabática del académico en la Universidad de St Andrews y acaba de publicarse recientemente.

Fotografía: Tania Palacios

El trabajo demuestra que los colectivos de monos araña (Ateles geoffroyi) pueden procesar información de forma distribuida, superando la capacidad de cada individuo por separado. La inteligencia emerge fuera de sus cerebros individuales, en la red de interacciones que forman al reunirse y separarse constantemente.

Inteligencia que se mueve

El estudio se basó en datos recolectados entre 2012 y 2017 en el área protegida Otoch Ma’ax yetel Kooh, en Punta Laguna, Yucatán. Durante jornadas de cuatro a ocho horas, observadores registraron cada 20 minutos la composición de los subgrupos, su localización y la disponibilidad de alimento. También se documentó la vegetación y se clasificaron los datos según las estaciones seca y de lluvias.

El análisis combinó modelos teóricos, herramientas matemáticas avanzadas y software especializado. Se utilizaron estructuras como complejos simpliciales para representar interacciones entre más de dos individuos simultáneamente, y homología persistente para identificar vacíos en las regiones de forrajeo que sólo ciertos subconjuntos conocían.

Los resultados revelaron dinámicas de fisión-fusión: los monos forman y disuelven subgrupos de manera frecuente. Esta flexibilidad permite que la información sobre fuentes de alimento circule entre distintos individuos. El grupo, como un todo, termina accediendo a más recursos que si cada mono dependiera únicamente de su experiencia personal.

Secas, lluvias y decisiones compartidas

El entorno condiciona el comportamiento colectivo. Durante la temporada seca, cuando el alimento es más escaso y disperso, los monos amplían sus rangos de actividad y dependen de una red de intercambio de información más compleja. En la temporada de lluvias, en cambio, el fruto del ramón (Brosimum alicastrum) se vuelve abundante y central en su dieta.

Un hallazgo relevante es que la movilidad pesa más que la edad o el sexo. Cualquier adulto puede convertirse en guía, dependiendo de la información que posea en ese momento. La autoridad no es fija: se construye a partir del conocimiento útil para el grupo.

El concepto de “cerebro líquido”

El estudio introduce un concepto sugerente: el de “cerebros líquidos”. Se trata de sistemas donde el procesamiento de información ocurre a través de interacciones temporales entre agentes móviles. En este modelo, los monos funcionan como sensores individuales que recorren un paisaje dinámico, recolectan datos y los integran colectivamente.

No hay un cerebro central que lo controle todo. La red misma piensa.

Este enfoque, desarrollado durante la estancia académica en Reino Unido, muestra cómo la colaboración internacional fortalece el estudio de fenómenos complejos en condiciones naturales. Desde Yucatán hasta Escocia, la investigación posiciona a los monos araña como un ejemplo vivo de inteligencia colectiva y confirma que compartir conocimiento puede ser una estrategia evolutiva poderosa.

En un mundo cada vez más interconectado, estos primates ofrecen una lección inesperada: la cooperación y el intercambio de información pueden ampliar horizontes, incluso en entornos cambiantes y desafiantes como la selva de la Península de Yucatán.