En El consejo del búho (1924), María Enriqueta Camarillo —una de las voces más refinadas y, a la vez, más injustamente olvidadas de la narrativa mexicana— convierte la fábula en un espejo del alma moderna. Esta breve novela, escrita durante su exilio madrileño y hoy recuperada por la serie Novelas en tránsito del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, condensa con elegancia los grandes temas de su tiempo: la pérdida de la infancia, el aprendizaje del amor, la tensión entre naturaleza y civilización.

A primera vista, el relato parece un cuento moral: dos niños, Tom y Mariucha, juegan en el bosque, tallan un búho y aprenden a mirar el mundo a través de su sabiduría silenciosa. Pero bajo la superficie pastoril se esconde un estudio sutil de la iniciación y del deseo, una alegoría sobre cómo se domestican los sueños. El búho —símbolo de conocimiento y cautiverio— se convierte en metáfora de la autora misma: una mujer que escribe desde la jaula dorada de su época, pero cuya imaginación sigue girando la cabeza como el ave sabia que observa más allá de la oscuridad.
Camarillo, que vivió más de tres décadas en Europa, escribió El consejo del búho en el mismo pulso que sus contemporáneas europeas —Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Colette—: con una prosa tersa, llena de luz interior, donde lo doméstico se confunde con lo trascendente. Su estilo, de aparente ingenuidad y limpia armonía clásica, contiene una ironía moderna. La infancia que describe no es refugio, sino tránsito: la edad donde la imaginación empieza a morir bajo el peso del deber, del trabajo, de la obediencia.
La lectura de Carmen Boullosa en la presentación de esta edición acierta al describir el texto como una “brújula”: cada giro de la historia señala una dirección moral, estética o de género. Porque si Tom aprende a obedecer al destino, Mariucha —silenciosa, constante, casi invisible— ejerce desde la sombra un poder mágico: el de la espera, el de la palabra no dicha, el de la memoria. En el fondo, El consejo del búho no es sólo un relato sobre la infancia perdida, sino una reivindicación de la imaginación femenina como espacio de resistencia.
Publicada originalmente en El Universal Ilustrado y luego en El misterio de su muerte (1926), la novela revela a una autora que entendió la modernidad sin renunciar a la ternura. Su bosque no es el de los cuentos de hadas, sino el de la conciencia: un lugar donde el amor se aprende obedeciendo a un llamado irracional, como el de la madera tallada que despierta y guía al protagonista de regreso a su origen.
Hoy, a casi un siglo de su publicación, El consejo del búho se lee como un testimonio del vuelo interior de una escritora que convirtió la nostalgia en arte y la obediencia en un gesto de libertad. Su prosa, de líneas finas y corazón romántico, vuelve a recordarnos que, en la literatura mexicana, también las mujeres tallaron su propio búho para enseñar a mirar en la oscuridad.
Puedes leer la edición completa en el sitio oficial de La novela corta:
👉 https://www.lanovelacorta.com/novelas-en-transito/el-consejo-del-buho.pdf
