Durante millones de años, la era Mesozoica ha sido conocida popularmente como “la era de los reptiles”, un tiempo dominado por enormes dinosaurios, reptiles marinos y criaturas que hoy asociamos con un mundo prehistórico imponente. Esta imagen, reforzada por películas y divulgación simplificada, ha llevado a la falsa idea de que durante ese periodo no existían mamíferos o que aparecieron únicamente después de la extinción de los dinosaurios.
Sin embargo, durante la conferencia “Mamíferos mesozoicos: ¿Quiénes eran esos animalitos peludos que convivieron con los dinosaurios?”, la Dra. Marisol Montellano Ballesteros, del Instituto de Geología de la UNAM, señaló que la evidencia científica muestra lo contrario: los mamíferos ya estaban presentes desde los inicios del Mesozoico y convivieron con los dinosaurios durante más de 150 millones de años.
“Los mamíferos no fueron actores secundarios, sino componentes esenciales de los ecosistemas mesozoicos.”
Estos primeros mamíferos eran pequeños y discretos, pero ya desarrollaban características clave —como el pelo, la heterodoncia (dientes de distintas formas y tamaños) y el cuidado parental— que sentarían las bases de la extraordinaria diversidad de mamíferos actuales. Lejos de ser recién llegados, formaban parte fundamental de los ecosistemas mesozoicos.
¿De dónde vienen los mamíferos?
La historia evolutiva del grupo se remonta a los amniotas, los primeros tetrápodos capaces de desarrollar un huevo con membranas protectoras. Dentro de ellos surgieron dos grandes linajes:
- Diápsidos, que dieron origen a reptiles y dinosaurios.
- Sinápsidos, ancestros directos de los mamíferos.
Entre los sinápsidos tempranos destacaron los pelicosaurios, abundantes antes de la gran extinción del Pérmico-Triásico. Tras ese evento sobrevivieron únicamente los cinodontes, animales pequeños y carnívoros que evolucionaron gradualmente hacia los primeros mamíferos mesozoicos.
Durante el Mesozoico, los rasgos que hoy identificamos como mamalinos se adquirieron de manera progresiva:
- Los primeros fósiles con pelo claramente conservado, como Castorocauda, provienen del Jurásico.
- Se desarrolló la lactancia a partir de glándulas sudoríparas modificadas.
- Varios huesos de la mandíbula se transformaron en los huesecillos del oído medio, uno de los cambios más distintivos en la evolución mamaliana.
La dentición también evolucionó. Las primeras coronas con tres cúspides se volvieron más complejas, hasta formar superficies capaces de cortar, triturar y moler el alimento. De esta transición surgió el diente tribosfénico, una innovación clave presente tanto en la dentición superior como en la inferior de los mamíferos actuales.

De todos los tamaños y formas
El registro fósil muestra una sorprendente variedad de mamíferos mesozoicos, muchos de ellos poco conocidos para el público general. Una forma didáctica de seguir esta historia consiste en rastrear cómo distintos linajes, desde grupos cercanos al origen mamalino, fueron adquiriendo características hasta llegar al clado Mammalia.
El primer grupo relevante es Morganucodon, aún no considerado un mamífero verdadero porque presenta una articulación mandibular mixta —propia tanto de reptiles como de mamíferos—, lo que lo sitúa “a medio camino” en la evolución mamaliana. Era pequeño, de aspecto ratonil, cola larga y ojos grandes.
Después aparecen los Docodonta, conocidos durante mucho tiempo solo por dientes aislados. Descubrimientos recientes en China han revelado fósiles completos que han revolucionado la comprensión de este linaje.
Entre ellos destaca Castorocauda, un fósil excepcional con impresiones de pelo y adaptaciones para la vida semiacuática, similar a una nutria. Otros docodontes muestran adaptaciones arborícolas, semejantes a ardillas, o cavadoras, como animales subterráneos actuales.
En esta línea evolutiva surgen también los monotremas, hoy representados por el ornitorrinco y los equidnas. Aunque carecen de dientes en su etapa adulta, fósiles antiguos muestran que sí los poseían, e incluso durante su desarrollo embrionario aún aparecen las yemas dentarias. Presentan rasgos únicos —pico, espolón venenoso, puesta de huevos— y conservan elementos esqueléticos típicos de reptiles, lo que los vuelve esenciales para comprender la evolución temprana de los mamíferos.
Otro grupo destacado es el de los triconodontes, cuyos dientes de tres cúspides fueron importantes en la transición hacia los mamíferos verdaderos. Algunos desarrollaron características sorprendentes, como Volaticotherium, un planeador cuyas impresiones fosilizadas muestran membranas alares.
Los “gigantes mamíferos” tampoco estaban ausentes. Aunque modestos comparados con los actuales, algunos alcanzaban tamaños notables para su época, como Repenomamus, que podía pesar hasta 25 kg y ha sido interpretado como depredador capaz de alimentarse de crías de dinosaurio.
Entre los más exitosos se encuentran los multituberculados, mamíferos con molares llenos de cúspides que les permitían alimentarse de plantas y semillas. Su éxito evolutivo fue notable: sobrevivieron la extinción del Cretácico-Paleógeno y persistieron hasta el Oligoceno.
En otro linaje aparecen los gondwanaterios, conocidos inicialmente solo por dientes aislados. Hallazgos en África, Sudamérica y Madagascar permitieron descubrir esqueletos más completos, como Adalatherium hui, la llamada “bestia loca”, que reveló rasgos inesperados en este grupo exclusivo del hemisferio sur.
Finalmente, los simerodontes representan un grupo clave previo al surgimiento de los tribosfénidos, definidos por el diente tribosfénico y por rasgos típicos de los terios (marsupiales y placentarios), como la ausencia de interclavícula y la articulación mandibular plenamente mamaliana.

¿México tiene mamíferos mesozoicos?
Sí. Nuestro país cuenta con un registro paleontológico significativo, aunque fragmentario.
- En el Cañón del Huizachal (Tamaulipas) se han encontrado fósiles de Bocatherium mexicanum (tritilodóntido), de triconodontes como Victoriaconodon inaequalis y de otros restos aún no identificados.
- En El Gallo (Baja California) se describieron multituberculados, marsupiales y euterios desde los años sesenta y setenta; estudios recientes añadieron un multituberculado muy bien preservado del género Simodon.
- En la Formación Cerro del Pueblo (Coahuila), célebre por sus dinosaurios, también se han reportado restos de marsupiales y multituberculados.
Exploración científica y retos del registro fósil
La falsa idea de que “los mamíferos aparecieron después de que se extinguieron los dinosaurios” proviene de problemas de muestreo, no de falta de diversidad. Los mamíferos antiguos eran muy pequeños y difíciles de encontrar, por lo que es necesario tamizar grandes cantidades de sedimento para recuperar dientes y huesos de apenas unos milímetros.
Esto ha contribuido a que, en el paleoarte y las representaciones populares del Mesozoico, los mamíferos aparezcan ausentes o relegados a un papel secundario. No obstante, coexistieron con los dinosaurios durante más de 150 millones de años y desarrollaron una amplia variedad ecológica: planeadores, cavadores, trepadores, insectívoros, carnívoros e incluso formas semiacuáticas.
A futuro, es necesario fortalecer la exploración de los yacimientos fósiles para valorar adecuadamente su papel en la historia evolutiva.

Una gran diversidad
En conjunto, todos estos linajes muestran que la historia de los mamíferos durante el Mesozoico fue mucho más rica y compleja de lo que suele imaginarse. Lejos de ser criaturas marginales que esperaban la desaparición de los dinosaurios, los mamíferos mesozoicos lograron diversificarse y sobrevivir hasta dar origen a la impresionante variedad de especies que hoy habita la Tierra.
