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Lo que aprendí de mi primera computadora

Axel Barceló es investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Se doctoró en Filosofía con especialización en lógica en la Universidad de Indiana, Bloomington. Sus áreas de especialización son la filosofía de las matemáticas, de la lógica, del lenguaje, de la ciencia, la metafísica, el feminismo, entre otras.

En el artículo “Lo que aprendí de mi primera computadora” aborda el impacto y la influencia que tuvo la experiencia temprana con las computadoras en su vida y formación, específicamente en el desarrollo de un pensamiento hiperanalítico y estructurado. 

Desde nuestra infancia nos encontramos en un entorno híbrido donde constantemente interactuamos tanto con el mundo real como con elementos de ficción. A través de distintos juegos y actividades, utilizamos la simulación como una herramienta para explorar y comprender nuestro entorno, permitiéndonos sumergirnos en mundos imaginarios que enriquecen nuestra experiencia y fomentan nuestra creatividad.

En la década de los ochenta, se produjo un cambio cultural significativo, ya que las computadoras comenzaron a ganar protagonismo y a ocupar un lugar central en la vida cotidiana de las personas. Este fenómeno se hizo especialmente notable a través de la popularidad creciente de los videojuegos y películas.

El autor relata cómo, junto con su hermano, adquirieron una Commodore-64, una computadora personal de la época que les permitió incursionar en la programación en BASIC. Recuerda la fascinación por este lenguaje híbrido y cómo el reto de convertir deseos en instrucciones explícitas y ordenadas fue cautivador. Destaca la importancia que tuvieron para él la precisión, la simplicidad y la estructura en la programación, ya que las computadoras de aquel tiempo contaban con una cantidad limitada de memoria.

La experiencia temprana con la programación tuvo un impacto profundo y duradero en la forma en que Barceló Aspeitia ve el mundo y su práctica filosófica. En particular, desarrolló el hábito del análisis cuidadoso y detallado, así como la comprensión de que descomponer un fenómeno en sus componentes más simples y explicar cómo se relacionan entre sí es fundamental para su entendimiento. 

Descubrió que el lenguaje de la computación le proporcionó una base sólida para adentrarse en otros lenguajes y herramientas formales más adelante en su vida. Esta temprana exposición a la programación le permitió comprender que el proceso de análisis, en su esencia, es un ejercicio en el que se busca representar y codificar información de manera comprensible y estructurada.

Como ejemplo menciona el sistema numérico RGB hexadecimal. Este sistema se utiliza para representar los colores en el ámbito digital, asignando un código específico a cada color mediante una combinación de números y letras que reflejan las proporciones de los colores rojo, verde y azul. Este ejemplo demuestra cómo se pueden representar aspectos de la realidad, como los colores, en un formato fácilmente comprensible y manejable por las computadoras y otros dispositivos electrónicos.

La versatilidad y el poder de la representación numérica se encuentra también en el caso de la música electrónica, donde el sistema MIDI (Interfaz Digital de Instrumentos Musicales) juega un papel crucial. El sistema MIDI permite la comunicación y el control de dispositivos musicales electrónicos, como sintetizadores y secuenciadores, mediante una serie de mensajes numéricos que representan eventos musicales, como notas, duración y expresión.  

Barceló Aspeitia dedica un momento a reflexionar sobre cómo su temprana introducción al mundo de la programación le ha brindado una valiosa perspectiva en cuanto al poder que tiene un enfoque analítico y estructurado en el proceso de pensamiento. Esta experiencia inicial no solo le permitió desarrollar habilidades valiosas en el ámbito de la tecnología, sino que también le proporcionó una base sólida en su manera de ver el mundo y de hacer filosofía.

El pensamiento estructurado y la capacidad de descomponer problemas complejos en partes más pequeñas y manejables, han demostrado ser fundamentales para “comprender el poder de un tipo particular de pensamiento: híperanalítico, comprometido con la simplicidad, lo explícito, lo bien estructurado y lo preciso”, concluye.

No dejes de leer el artículo completo en: https://nuevosdialogos.unam.mx/comentarios/lo-que-aprendi-de-mi-primera-computadora/ . Y te invitamos a que revises la nueva edición de Nuevos Diálogos: Inteligencia artificial, de la ciencia ficción al apocalipsis… ¿y la realidad?

Ideas destacadas

  1. La experiencia de programación en la adolescencia puede cambiar la forma en que percibimos el mundo y nos ayuda a desarrollar un pensamiento hiperanalítico y estructurado.
  2. Los juegos de simulación y los videojuegos son una forma común de aprender sobre la programación y la tecnología en la infancia.
  3. La representación numérica de los colores y otros sistemas de propiedades nos permite entender las relaciones estructurales entre los diferentes elementos de la realidad.
  4. La música electrónica y el sistema MIDI son ejemplos de cómo la programación puede aplicarse a diferentes áreas creativas.
  5. La programación también puede ser utilizada para entender la inteligencia artificial y cómo se relaciona con nuestra propia mente.
  6. El lenguaje de programación BASIC y las computadoras personales de la década de los ochenta son ejemplos de cómo la tecnología ha evolucionado y ha cambiado nuestra forma de pensar y comprender el mundo.