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Investigadores de la FES Zaragoza estudian propiedades del litio para tratamientos contra el cáncer

La investigación sobre el potencial terapéutico del litio frente al cáncer ha comenzado a abrir nuevas líneas de estudio dentro de la oncología experimental. En ese contexto, un grupo de investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrolla estudios enfocados en evaluar las propiedades anticancerígenas de este compuesto, conocido principalmente por su uso en trastornos psiquiátricos como el trastorno afectivo bipolar y la prevención del suicidio.

¿Por qué el litio?

El Dr. Octavio Daniel Reyes Hernández y la Dra. Gabriela Figueroa González, académicos de la FES Zaragoza y responsables del Laboratorio de Farmacogenética de la Unidad Multidisciplinaria de Investigación Experimental Zaragoza (UMIEZ), explicaron que el interés científico por el litio surgió a partir de diversos estudios en los que pacientes psiquiátricos tratados con este fármaco presentaban una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer.

A partir de estas observaciones, el equipo comenzó a explorar la posibilidad de reutilizar este medicamento en oncología mediante una estrategia conocida como “reposicionamiento de fármacos”, la cual consiste en emplear medicamentos ya aprobados para tratar enfermedades distintas a aquellas para las que fueron diseñados originalmente.

Mediante el análisis científico “Litio: A Promising Antincancer Agent”, publicado en la revista Life, los especialistas señalaron que una de las principales ventajas del reposicionamiento farmacológico del litio es la reducción significativa de tiempos y costos de investigación.

“El desarrollo de un nuevo medicamento oncológico puede tardar entre 10 y 15 años y requerir inversiones millonarias, mientras que el litio ya cuenta con perfiles bien establecidos de seguridad, toxicidad y farmacocinética debido a sus décadas de uso clínico en psiquiatría”, comentó la Dra. Gabriela Figueroa.

En esta revisión también participaron investigadores de la Facultad de Química y la FES Iztacala de la UNAM, así como de la Universidad Veracruzana, el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

¿Qué hace el litio contra el cáncer?

A nivel molecular, el Dr. Reyes Hernández explicó que el litio ejerce sus efectos anticancerígenos principalmente mediante la inhibición de una enzima conocida como GSK3 beta (GSK3β). Esta enzima participa en múltiples procesos celulares relacionados con el crecimiento y supervivencia de las células tumorales.

Al bloquearla, el litio altera diversas vías de señalización celular, entre ellas la vía Wnt/beta-catenina, una de las más importantes en el desarrollo del cáncer. La inhibición de GSK3β provoca además modificaciones en procesos fundamentales como la proliferación celular, la muerte celular programada y la migración celular.

De acuerdo con los científicos, estos efectos son especialmente relevantes porque la proliferación descontrolada y la capacidad de migrar hacia otros tejidos —es decir, producir metástasis— son características distintivas de las células cancerosas. Por ello, la posibilidad de que el litio reduzca la capacidad metastásica de las células tumorales abre nuevas perspectivas terapéuticas.

Otro hallazgo importante es que el litio podría ayudar a combatir la resistencia a tratamientos convencionales. Con frecuencia, las células tumorales desarrollan resistencia a la quimioterapia o radioterapia, lo que dificulta el control de la enfermedad. Sin embargo, distintas investigaciones han encontrado evidencia de que el litio puede “resensibilizar” a estas células, permitiendo que vuelvan a responder a terapias previamente ineficaces.

¿El litio sustituirá los tratamientos oncológicos?

A pesar de los resultados prometedores, el litio no se plantea necesariamente como un sustituto de las terapias oncológicas tradicionales, sino como un tratamiento complementario. Es decir, podría administrarse junto con quimioterapia o radioterapia para potenciar su efectividad y disminuir la resistencia tumoral. De hecho, ya existen ensayos clínicos donde el litio se utiliza precisamente con este objetivo.

Aunque todavía hay poca información sobre todos los mecanismos moleculares implicados, los especialistas consideran que el litio podría influir sobre diversos blancos terapéuticos relacionados con la progresión tumoral. No obstante, los investigadores subrayan que cualquier posible aplicación clínica debe evaluarse también desde el punto de vista de la seguridad y los efectos adversos.

Efectos secundarios y seguridad del litio

Aunque el litio podría tener menos efectos adversos en comparación con ciertos fármacos quimioterapéuticos tradicionales, como el cisplatino, la Dra. Figueroa González afirmó que el compuesto no está exento de conferir cierta toxicidad.

Entre los principales efectos secundarios asociados a su uso se encuentran la toxicidad renal, temblores, diarrea, alteraciones del habla y episodios de confusión. No obstante, aclaró que estas complicaciones suelen presentarse tras tratamientos crónicos prolongados en pacientes psiquiátricos.

Es por ello por lo que, en el contexto oncológico, las estrategias terapéuticas propuestas utilizan dosis más bajas y periodos de administración más cortos, lo cual ayudaría a disminuir considerablemente el riesgo de toxicidad severa. Además, al emplearse como terapia complementaria, el litio no cubriría por sí solo con toda la acción terapéutica, permitiendo reducir aún más las concentraciones necesarias.

Cabe destacar que estudios recientes, sugieren que el litio parece desempeñar una función fisiológica importante en el cerebro, contribuyendo al mantenimiento de la función cognitiva y ejerciendo efectos neuroprotectores a concentraciones a bajas.

Tipos de cáncer donde el litio muestra potencial

Con estas consideraciones en mente, el grupo de investigación con el apoyo con el apoyo financiero de proyectos por parte de PAPIIT-DGAPA-UNAM, ha concentrado sus estudios en distintos modelos tumorales para evaluar en qué tipos de cáncer el litio podría tener mayor utilidad terapéutica.

Los estudios desarrollados en la FES Zaragoza se han enfocado particularmente en cáncer de mama, cáncer cervicouterino y cáncer colorrectal, tres de los tipos de cáncer con mayor incidencia y mortalidad en México. Sin embargo, la literatura científica también ha reportado efectos alentadores en otros tipos de cáncer como próstata, melanoma, glioblastoma y cáncer de páncreas.

Los experimentos realizados hasta ahora incluyen modelos in vitro —es decir, estudios en cultivos celulares— y modelos in vivo en animales, especialmente ratones utilizados como modelos preclínicos. En estas investigaciones se han observado resultados alentadores, donde el litio mostró incluso posibles propiedades antimetastásicas, uno de los principales retos para las quimioterapias actuales.

Entre los modelos más estudiados por el grupo destacan el cáncer colorrectal y el cáncer cervicouterino, donde ya existen resultados experimentales particularmente relevantes.

Sales de litio contra el cáncer colorrectal

Con respecto al cáncer colorrectal, el equipo científico ha analizado el efecto de distintas sales de litio —como cloruro y carbonato— sobre líneas celulares metastásicas, no metastásicas y células tumorales de colon.

Mediante el estudio “Lithium-Induced Modulation of Proliferation and Apoptosis in an In Vitro Model of Colorectal Cancer”, los especialistas exploraron si estas sales pueden ejercer actividad anticancerígena en cultivos celulares.

En este trabajo también participaron alumnos e investigadores de la UMIEZ, la Facultad de Química, la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, así como del Instituto Nacional de Pediatría, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el Laboratorio de Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

La Dra. Figueroa González señaló que encontraron que el litio reduce la proliferación celular de este cáncer de manera dependiente de la concentración, disminuye la capacidad clonogénica y afecta propiedades tipo “stem like”, es decir, reduce características asociadas con autorrenovación y agresividad tumoral.

En cuanto al mecanismo evaluado, el Dr. Reyes Hernández mencionó que el litio moduló la actividad de la enzima GSK3β, lo que podría impactar rutas como Wnt/β-catenina, ciclo celular, autofagia y procesos relacionados con migración celular y metástasis, así como la transición epitelio-mesenquimal. Esto sugiere posibles efectos antitumorales amplios.

Sin embargo, no se confirmó que la muerte celular ocurra por apoptosis clásica, ya que no se observó activación de caspasa-3. En su lugar, los resultados sugieren una muerte celular independiente de caspasas.

Los autores plantean la posibilidad de mecanismos alternativos de muerte celular, posiblemente relacionados con estrés del retículo endoplasmático y daño mitocondrial, además de otras posibilidades como ferroptosis o parthanatos. Con el fin de esclarecer la naturaleza de la muerte celular inducida por litio, estos mecanismos están siendo investigados actualmente en su laboratorio.

Otro aspecto importante del estudio fue la comparación con fármacos convencionales como la doxorrubicina. Aunque estos actúan a menores concentraciones, también presentan mayor toxicidad. El litio, en cambio, se propone como una opción de reposicionamiento farmacológico que podría utilizarse como tratamiento complementario para reducir efectos adversos y potenciar otros tratamientos.

Además de los hallazgos en cáncer colorrectal, el grupo también ha obtenido resultados relevantes en modelos de cáncer cervicouterino.

Efectos antitumorales contra el cáncer cervical

En otro estudio, titulado “Unrevealing Lithium Repositioning in the Hallmarks of Cancer: Effects of Lithium Salts (LiCl and Li2CO3) in an In Vitro Cervical Cancer Model”, los especialistas de la FES Zaragoza compararon directamente los efectos del carbonato y el cloruro de litio en modelos de cáncer cervical para determinar cuál de las dos sales mostraba mejores resultados.

Este trabajo se realizó en colaboración con colegas de la UMIEZ, la Facultad de Química de la UNAM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la Universidad Veracruzana, el Centro Universitario Siglo XXI, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el Laboratorio de Citometría de Flujo y Hematología, Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

Los investigadores encontraron que el carbonato de litio mostró una mayor capacidad antitumoral en comparación con el cloruro de litio, particularmente en la línea celular HeLa, una de las más representativas en el estudio del cáncer cervical.

Esta línea celular se asocia con el virus del papiloma humano tipo 18 (VPH-18), considerado uno de los subtipos más agresivos relacionados con este tipo de cáncer. La relevancia de este hallazgo resulta especialmente importante en México, donde una gran proporción de casos de cáncer cervicouterino se relaciona precisamente con infecciones por VPH de alto riesgo.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue la observación de que las sales de litio, especialmente el carbonato, disminuyeron significativamente la proliferación de las células tumorales. Esto significa que las células cancerosas redujeron su capacidad de multiplicarse rápidamente.

Además, también se observó que las células tratadas iniciaban procesos de muerte celular programada o apoptosis, un mecanismo biológico esencial para eliminar células dañadas o anormales.

Otro resultado relevante fue la reducción de la migración celular. La especialista de la FES Zaragoza explicó que esto se evaluó mediante un “ensayo de la herida”, utilizado para estudiar la capacidad de las células de desplazarse y cerrar un espacio artificial creado en el cultivo celular. El hecho de que las sales de litio redujeran esta migración sugiere que podrían ayudar a limitar la progresión agresiva del cáncer.

Además de afectar la proliferación y la migración, el litio también mostró efectos sobre el ciclo celular. Los investigadores observaron que las células tratadas permanecían detenidas principalmente en las fases G1 y G2.

Este fenómeno, conocido como efecto citostático, consiste en “congelar” temporalmente el crecimiento de las células tumorales. Aunque esto no implica necesariamente la muerte inmediata de las células cancerosas, sí representa una estrategia importante para controlar el crecimiento del tumor y evitar su expansión acelerada.

Desde el punto de vista terapéutico, detener el ciclo celular puede dar tiempo al organismo y a otros tratamientos médicos para actuar de manera más efectiva.

En este trabajo, las pruebas funcionales y moleculares tuvieron un papel destacado, ya que permitieron demostrar un mismo proceso biológico desde distintas perspectivas y obtener resultados más sólidos.

¿Qué sigue para el litio contra el cáncer?

A la par de estos trabajos, el grupo de investigación colabora con el Dr. Gerardo Leyva Gómez, de la Facultad de Química de la UNAM, en el desarrollo de nuevas formulaciones basadas en nanotecnología. Estas nanoformulaciones de litio buscan mejorar la precisión del tratamiento, dirigir el compuesto específicamente hacia las células tumorales y minimizar posibles efectos secundarios sistémicos.

En ese contexto, también se exploran herramientas de medicina personalizada mediante biomarcadores y análisis genómicos. El objetivo es identificar qué pacientes podrían beneficiarse más del tratamiento con litio y cuáles podrían presentar riesgos o baja respuesta terapéutica.

Parte de la investigación actual consiste en caracterizar los blancos moleculares específicos sobre los que actúa el litio. Esto permitiría desarrollar perfiles genéticos capaces de predecir la respuesta individual de cada paciente.

En el futuro, se espera que el litio pueda incorporarse a esquemas terapéuticos personalizados con mayor seguridad y eficacia.

Otro aspecto importante del trabajo científico es el estudio de biomarcadores tumorales. Estos indicadores permiten evaluar si el tratamiento realmente está provocando muerte celular tumoral, disminución de proliferación o selectividad contra células cancerosas sin afectar células sanas.

Los especialistas consideran que este tipo de evidencia será fundamental para avanzar hacia aplicaciones clínicas más amplias. Aunque todavía falta investigación, los resultados obtenidos hasta ahora son considerados prometedores.

Un futuro que promete

Las investigaciones desarrolladas en la FES Zaragoza de la UNAM muestran que el litio podría convertirse en una herramienta prometedora dentro de las terapias complementarias contra el cáncer. Si bien todavía se requieren más estudios clínicos para confirmar su eficacia y seguridad en pacientes oncológicos, los hallazgos obtenidos hasta ahora abren nuevas posibilidades para el reposicionamiento farmacológico en oncología.

No obstante, el objetivo no es sustituir las terapias actuales, sino fortalecerlas mediante alternativas innovadoras que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los pacientes y enfrentar desafíos clave como la resistencia tumoral y la progresión metastásica.