De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, la leucemia linfoblástica aguda (LLA) representa el 50 % de los casos de cáncer infantil en México. Cada año se diagnostican alrededor de 3 000 casos nuevos en menores de 18 años.
La LLA es un cáncer de rápido crecimiento que se origina en la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas: los eritrocitos, que transportan oxígeno; las plaquetas, que ayudan a cicatrizar heridas; y los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco esencial para el sistema inmunológico. Cuando los linfocitos no maduran completamente, se les conoce como linfoblastos.
En pacientes con LLA, la médula ósea produce un exceso de linfoblastos que no funcionan correctamente. Estas células anormales se acumulan, desplazan a las células sanas y afectan el funcionamiento del cuerpo. Entre los síntomas más comunes están el cansancio extremo, los sangrados o moretones frecuentes, dolores articulares, fiebre recurrente y ganglios inflamados.
Aunque las causas exactas de esta enfermedad no se conocen, se han identificado factores de riesgo como la predisposición genética. Afortunadamente, es una enfermedad tratable, especialmente en niños, entre quienes muchos logran curarse.
Educación para la concientización
Comprometida con el principio universitario de “dar a la comunidad”, la FES Zaragoza, a través del programa “Jóvenes Hacia la Investigación”, desarrolló folletos educativos sobre la LLA. Este proyecto fue realizado por Fernanda Rosales Pedraza, estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria No. 2, bajo la supervisión de la doctora Elizabeth Sánchez González y el doctor Vicente Hernández Abad, profesores de la Carrera de QFB, y del químico Brian Javier Llaca García.
El objetivo fue informar de manera sencilla y accesible sobre la enfermedad, explicar los efectos secundarios y las reacciones adversas de los medicamentos, brindar consejos para padres y aclarar mitos y realidades en torno a esta afección.
Fernanda comentó que este proyecto surgió a partir de dos experiencias clave: por un lado, una vivencia personal que la llevó a reflexionar sobre los efectos secundarios de los medicamentos; y por otro, una curiosa atracción por temas complejos como la oncología.
Además, la Dra. Elizabeth le compartió una preocupación importante: las carencias en la comunicación médica sobre la farmacoterapia LLA y la falta de educación al paciente, especialmente en el ámbito pediátrico. Muchas veces, los padres no comprenden con claridad los tratamientos ni los riesgos asociados, lo que genera angustia y desinformación. Esto reveló un área de oportunidad para desarrollar materiales informativos más accesibles.
Como resultado, la información recopilada se organizó en cuatro folletos:
- Mitos y verdades de la LLA, que desmiente creencias comunes sobre la leucemia linfoblástica aguda.
- Guía de acompañamiento para padres, tutores o cuidadores con pacientes de LLA, que ofrece orientación práctica y explica el tratamiento de forma comprensible.
- ¿Por qué me siento raro?, dirigido a los niños diagnosticados con LLA, con el objetivo de ayudarles a entender lo que ocurre en su cuerpo.
- Efectos secundarios del tratamiento contra la LLA, que detalla las reacciones más frecuentes del tratamiento.
En este último folleto, Fernanda realizó un trabajo de investigación con el apoyo de la Dra. Sánchez González y el químico Brian, quienes colaboraron en el análisis de literatura científica y casos reales de pacientes mexicanos para identificar si ciertas reacciones adversas pueden atribuirse directamente a los medicamentos utilizados en el tratamiento de la LLA.
La elaboración de este último folleto requirió varias horas dedicadas a la lectura, análisis y síntesis de información. El trabajo de investigación no se limitó al laboratorio; también implicó continuar con tareas en casa. El proyecto demandó una investigación bibliográfica rigurosa, en la que se aplicaron criterios como los de Bradford Hill y PRISMA 2020 para validar la calidad y confiabilidad de las fuentes consultadas.
“Fue muy grato ayudarla y estoy sorprendido con la facilidad que tuvo para manejar la terminología médica. Actualmente vivimos en una sociedad en la que podemos obtener información de diferentes fuentes que muchas veces no son confiables. Entonces, todo lo que viene en los folletos, pero especialmente en éste, tiene un aval. Es información muy simplificada que va a ayudar a generar estrategias para mantener un control y mejorar los tratamientos hacia los pacientes pediátricos, con el fin de que tengan calidad de vida durante esta etapa”, explicó Brian Javier Llaca García, químico de la FES Zaragoza.

Descubrir y explorar
Los programas de investigación ofrecidos por la UNAM, como el de Jóvenes hacia la Investigación, juegan un papel crucial. No solo permiten explorar áreas del conocimiento de manera más profunda, sino que también ayudan a descubrir habilidades que muchas veces los propios estudiantes desconocen que tienen.
Para el maestro Brian, estos programas representan una gran oportunidad para compartir conocimientos, guiar, motivar y trabajar de forma conjunta con las nuevas generaciones. El rol del profesor va más allá de enseñar teoría; se convierte en mentor y compañero de ruta en el proceso de aprendizaje.
“Con estudiantes como Fernanda, uno también aprende. Su creatividad nos da nuevas ideas y perspectivas”, comentó Brian Javier Llaca García, FES Zaragoza.
Fernanda, por su parte, mencionó que participar en estos proyectos es una forma de reafirmar intereses, experimentar con nuevas disciplinas y tomar decisiones más informadas sobre su futuro. Además, indicó que se crean lazos con profesores y compañeros, y, sobre todo, se cultiva una pasión que puede marcar una diferencia en la vida de un estudiante.
“Aprovechen todas las oportunidades que ofrece la universidad. La UNAM cuenta con una amplia gama de programas, no solo en ciencias, sino también en artes, humanidades y tecnología. Muchas veces, estos espacios son desaprovechados por desconocimiento o por miedo. Pero la realidad es que, una vez dentro, las experiencias que se viven son transformadoras”, concluyó el maestro.

El proyecto de Fernanda Rosales Pedraza demuestra que la ciencia y la empatía pueden ir de la mano cuando se busca impactar positivamente a la sociedad. Iniciativas como ésta no sólo fortalecen el conocimiento académico, sino que también promueven la responsabilidad social y el compromiso con la salud pública. A través del trabajo colaborativo entre estudiantes y docentes, se generan herramientas accesibles que informan y acompañan, especialmente en contextos tan sensibles como el de la oncología pediátrica.
