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El desencanto como una forma de mirar al mundo: Juan Carlos Onetti en Material de Lectura

En el número 14 de Material de Lectura se ofrecen dos relatos, dos muestras representativas de la literatura de Juan Carlos Onetti: “El posible Baldi”, publicado en 1939, y “Jacob y el otro”, escrito en 1961 y dado a conocer en 1965.

Onetti, considerado uno de los grandes escritores uruguayos del siglo pasado, fue también visto como un autor desencantado, una condición que atraviesa a sus personajes y determina su manera de habitar el mundo.

En “El posible Baldi”, el narrador camina por la calle rumbo a encontrarse con su novia. Baldi es, en apariencia, un hombre inofensivo y tranquilo, recién pagado, que planea ir al cine con Nené. Mientras espera para cruzar una calle, conoce a una mujer a la que molesta otro hombre, quien se aleja al creer que ella está acompañada. Agradecida, la mujer sigue a Baldi, y él, con la intención de que se marche, comienza a inventar episodios desagradables de su vida.

Entre ellos, afirma haber sido guardia en una mina de diamantes, donde se dedicaba a cazar ladrones que intentaban huir con joyas ocultas en pequeñas bolsas. Lejos de escandalizarse, la mujer interpreta esos relatos como signos de sufrimiento y sacrificio. Ante su credulidad, Baldi continúa fabulado: dice haberse enrolado en la Legión Extranjera para perseguir moros.

Mientras habla, el propio narrador contrapone a ese Baldi feroz y mentido con el hombre que realmente es: alguien que trabaja en un estudio de abogados, con una vida anodina, “una vida idiota, como todo el mundo”, mientras fuma lleno de amargura. La ficción se vuelve así un espacio de escape momentáneo frente a una existencia que percibe como cerrada y resignada.

Por su parte, “Jacob y el otro” narra la historia de un cincuentón, excampeón mundial de lucha, que recorre pueblos retando a los lugareños. Quien logre resistirle tres minutos en el ring se llevará un premio de quinientos pesos. En otros sitios nadie acepta el desafío, pero en Santa María aparece una muchacha menuda, de carácter firme, que en nombre de su novio, Mario —apodado “el Turco”—, decide enfrentarlo.

Mario es un joven de veinte años, “sin un gramo de grasa”, que necesita el dinero para poder casarse. Es su futura esposa quien lo impulsa a aceptar el combate, convencida de que el campeón está viejo y de que la oportunidad no se repetirá. En torno a ellos, Onetti despliega una vez más ese mundo de expectativas frágiles, ilusiones sostenidas a pulso y derrotas que no siempre se anuncian de inmediato.

En ambos relatos, el desencanto no se presenta como un gesto estridente, sino como una forma de mirar: personajes que esperan, que inventan o se aferran a una posibilidad mínima para no aceptar del todo la mansedumbre de la vida cotidiana. Onetti no juzga ni absuelve; simplemente muestra cómo, incluso en la derrota, persiste la necesidad de creer —aunque sea por un instante— que la vida pudo haber sido otra cosa.