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La ciencia no tiene género: avances y retos para la igualdad en el conocimiento

La participación de las mujeres en la ciencia ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas, pero el camino hacia la igualdad de género aún es largo. Aunque los avances son innegables, el ritmo del cambio sigue siendo lento, coincidieron María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, y Arturo Menchaca Rocha, investigador emérito del Instituto de Física de esta casa de estudios.

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, ambos especialistas reflexionaron sobre la presencia femenina en este ámbito, las barreras que persisten y la necesidad de impulsar acciones más decididas para alcanzar la paridad.

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Un avance que aún es insuficiente

De acuerdo con María Soledad Funes, a nivel mundial solo 30 % de quienes se dedican a la ciencia son mujeres, una proporción baja que tomará años corregir. Lo fundamental, subrayó, es reconocer el problema y actuar de manera constante para revertirlo.

Arturo Menchaca coincidió en que se trata de un proceso de transición que requiere mayor empuje. La presencia femenina en la ciencia, afirmó, es ya imparable, pero necesita condiciones estructurales que permitan consolidarse.

Datos del informe Status and Trends of Women in Science. New Insights and Sectoral Perspectives (2025), de la UNESCO, muestran que las jóvenes tienen más probabilidades que los hombres de ingresar a la educación superior en los cinco años posteriores a la educación secundaria. Sin embargo, esta ventaja no se refleja plenamente en el ámbito científico, pues las mujeres representan solo 35 % de las personas graduadas en ciencias y apenas una de cada tres investigadoras a nivel mundial.

Para la UNESCO, cerrar la brecha de género no es solo una cuestión de equidad, sino un factor clave para mejorar la calidad, pertinencia e impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Perspectivas diversas, ciencia más sólida

Funes Argüello destacó que las mujeres aportan perspectivas distintas a las de los hombres y que los proyectos científicos construidos desde la diversidad resultan más sólidos y robustos. En la UNAM, explicó, se realiza un esfuerzo consciente por atraer vocaciones femeninas hacia las carreras STEM, que abarcan ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

No obstante, persisten desigualdades importantes. En áreas como física y matemáticas, algunas comunidades académicas cuentan con apenas 20 % de mujeres. Ante ello, se trabaja de manera directa con niñas y jóvenes para mostrarles que estudiar estas disciplinas es posible y deseable.

La científica subrayó también la necesidad de incorporar criterios de género tanto en las contrataciones académicas como en el conocimiento que se genera. Durante años, por ejemplo, numerosos estudios farmacológicos se realizaron únicamente en ratas macho, lo que dejó fuera variables fundamentales relacionadas con los ciclos hormonales y, en consecuencia, a la mitad de la población.

Romper estereotipos persistentes

Aún existen estereotipos que asocian la ciencia y los liderazgos académicos con figuras masculinas, mientras que la maternidad o la feminidad no siempre se reconocen como compatibles con esos roles. A pesar de ello, Funes Argüello consideró que la situación ha mejorado de manera clara en comparación con décadas anteriores.

Menchaca Rocha reforzó esta idea al señalar que no existe ninguna diferencia biológica que impida a las mujeres abordar problemas científicos complejos o abstractos. Por el contrario, afirmó, suelen ser más cuidadosas y sistemáticas en su trabajo y, en promedio, obtienen mejores calificaciones académicas.

Acciones afirmativas y nuevos liderazgos

Incrementar la participación femenina en la ciencia y romper el llamado techo de cristal requiere acciones afirmativas, sostuvo Menchaca Rocha. Abrir oportunidades de manera intencional es necesario para que los caminos se despejen y las trayectorias científicas puedan consolidarse.

Aunque los esfuerzos iniciales para promover la igualdad de género en las disciplinas STEM dieron resultados positivos, las cifras parecen haberse estabilizado en años recientes. Además, persiste una baja representación de mujeres en agrupaciones científicas, incluso en países desarrollados.

En el caso de la UNAM, destacó el investigador, se han registrado avances significativos. Algunas entidades académicas han tenido por primera vez mujeres directoras tras décadas de historia, el Instituto de Física cuenta con dos gestiones consecutivas encabezadas por mujeres y la Universidad tiene hoy a su primera coordinadora de la Investigación Científica.

La ciencia como proyecto común

“No se equivoquen quienes dicen que las mujeres no pueden dedicarse a la ciencia”, afirmó Menchaca Rocha. Existen matemáticas, físicas e ingenieras de gran nivel que demuestran, con su trabajo, que la vocación científica no tiene género. Dedicarse a aquello que apasiona, añadió, es una fuente de realización personal y profesional.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 para reconocer las contribuciones de las mujeres en este ámbito y promover la igualdad de género como un componente esencial para enfrentar los grandes desafíos globales. En 2026, la conmemoración llevará por lema De la visión al impacto: redefiniendo STEM cerrando la brecha de género, un recordatorio de que la ciencia avanza mejor cuando integra todas las voces.