De acuerdo con la UNESCO, los Geoparques Mundiales son territorios que poseen un patrimonio geológico de importancia internacional.
Dentro de un geoparque puede existir patrimonio de relevancia nacional, regional o global; sin embargo, los Geoparques Mundiales de la UNESCO son reconocidos por su valor internacional.

“El concepto de geoparque nos direcciona hacia la gestión de un territorio de forma holística. Un patrimonio geológico de importancia —sea nacional, regional o global— puede utilizarse como una herramienta para generar estrategias de desarrollo local”, explica José Luis Sánchez Cortez, investigador de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca (UAETO) del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.
Estas estrategias pueden enfocarse en aspectos científicos, por el valor excepcional del elemento geológico, o integrarse a una visión holística vinculándolas con otros tipos de patrimonio: natural, biológico, cultural o arqueológico. Por ejemplo, la relación con la biodiversidad o con construcciones históricas hechas con rocas de interés geológico.
También existen aspectos relacionados con la participación comunitaria, donde los habitantes se involucran en la gestión de sus elementos geológicos para que no sean solo piedras y paisajes sin contexto, sino componentes con significado histórico y cultural. Un caso son los topónimos, que relacionan elementos geológicos con la cosmovisión y tradición local.
En los procesos de educación y divulgación, los geoparques permiten desarrollar investigaciones y contenidos educativos que ayudan a las comunidades a conocer de forma más profunda la historia del territorio donde viven. Entre esos elementos destacan los fósiles.
Geoparque Mixteca Alta de la UNESCO
El Geoparque Mixteca Alta fue reconocido por la UNESCO en mayo de 2017. Junto con el Geoparque Comarca Minera, en Hidalgo, integran los dos Geoparques Mundiales de la UNESCO existentes en México.
Sus principales características geológicas y geomorfológicas están relacionadas con procesos erosivos muy diversos, vinculados a la alteración de minerales presentes en el suelo. Por eso, al recorrerlo, pueden observarse diferentes colores en las rocas.
“En este geoparque, las comunidades locales han desarrollado estrategias para adaptarse a la erosión desde hace miles de años. Históricamente han construido técnicas de contención del suelo, como los lamabordos, que ayudan a retenerlo y mitigar los procesos erosivos naturales”.
Este conjunto de elementos —los procesos erosivos, las respuestas del entorno y las respuestas humanas— constituyen uno de los valores que permitió el reconocimiento del Geoparque Mundial UNESCO Mixteca Alta.
Los minerales más abundantes en la región incluyen cuarzo, calcedonia, óxidos de hierro, manganeso y cobre, minerales comunes pero que generan colores distintivos, como el característico tono rojizo de los suelos en Yanhuitlán.
La UNESCO no reconoció un mineral exclusivo, sino el conjunto de características geológicas, geomorfológicas, ambientales y culturales que definen al territorio.
La erosión transforma las rocas y genera determinados minerales; a la vez, la pérdida de suelo ha impulsado una respuesta comunitaria basada en la construcción de lamabordos. “No es que haya un mineral único —explica Sánchez Cortez—, sino el conjunto de rasgos geológicos, ambientales y humanos son los factores que hacen del Geoparque Mixteca Alta un referente”.
La técnica de construcción de lamabordos tiene más de tres mil años. Es un conocimiento transmitido durante generaciones y que el geoparque ayuda a visibilizar y revalorar. Este conocimiento tradicional también forma parte del patrimonio del geoparque, junto con elementos culturales como la lengua, las tradiciones y la oralidad.
Fósiles del fondo del mar en Oaxaca
“La Guía de Invertebrados Fósiles del Geosendero Yutoto es un documento de poco más de 30 páginas en el cual describimos fósiles que permiten a los visitantes identificar los restos conservados en rocas del Cretácico”, explica Sánchez Cortez.
“Durante el Cretácico temprano —hace entre 140 y 110 millones de años— esta zona del geoparque estaba bajo el mar. Lo sabemos por las evidencias paleontológicas encontradas”.
Los fósiles provienen de un mar poco profundo habitado por gasterópodos, bivalvos, cefalópodos y equinodermos. Algunos de estos grupos de invertebrados son exclusivamente marinos.
Actualmente, la Mixteca está a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. La guía se elaboró con la colaboración de habitantes que reportaban la presencia de “conchitas” en el territorio. Los investigadores determinaron su identidad científica para que los guías pudieran integrarla en los recorridos.
En esta labor colaboró la doctora Blanca Buitrón, del Instituto de Geología, especialista en paleontología de invertebrados fósiles en México.
Los investigadores establecieron 22 puntos de monitoreo en el Sendero Yutoto, donde registraron abundancia, tamaños y fotografías de los fósiles. Entre las especies más representativas se encuentra Peruviella dolium, un gasterópodo marino extinto.
Coalcomana ramosa, uno de los fósiles más importantes de México
Otro grupo relevante es el de los rudistas, entre ellos Coalcomana ramosa, un fósil especialmente importante debido a que su linaje existió durante un periodo breve: alrededor de tres millones de años. “Para los geólogos, tres millones de años es un intervalo muy corto”.
La doctora Gloria Alencáster, una de las paleontólogas más reconocidas de México, consideraba a Coalcomana ramosa como uno de los fósiles más relevantes del país.
Este fósil está presente en el Geoparque Mixteca Alta, lo cual subraya la importancia del trabajo de reconocimiento fósil. Estos organismos formaron antiguos arrecifes, del mismo modo que los corales actuales. Tras la extinción masiva provocada por el impacto de Chicxulub hace 66 millones de años, los rudistas desaparecieron y los corales ocuparon su nicho ecológico.
Administración del geoparque por las comunidades
“La gestión del geoparque está en manos de las comunidades locales. Desde la UNAM acompañamos los procesos, pero las decisiones dentro del territorio corresponden a la población”, señala Sánchez Cortez. En Oaxaca, la gestión territorial por usos y costumbres implica que toda actividad debe contar con la aprobación de las asambleas comunitarias.
Cualquier investigación requiere la autorización previa de las comunidades. El inventario de sitios de interés geológico se realizó con su colaboración, pues ellas indican dónde se encuentran cascadas, quebradas o zonas con fósiles.
229 geoparques en 50 países
A nivel mundial existen 229 geoparques distribuidos en 50 países. “El hecho de que la UNAM participe en los dos Geoparques Mundiales UNESCO de México nos coloca en un nivel de liderazgo. La UNAM es una universidad respetada en México e internacionalmente por su participación en territorios con gran diversidad geológica y cultural”.
Esto posiciona a la Universidad como un referente en geoconservación y vinculación comunitaria.
Los geoparques y la enseñanza de las Ciencias de la Tierra
Los geoparques son también herramientas educativas para la enseñanza de las Ciencias de la Tierra. Estudiantes de diferentes carreras visitan el Geoparque Mixteca Alta para aprender directamente en el territorio. Asisten grupos de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, de la Facultad de Filosofía y Letras y de Ingeniería Civil de la FES Aragón, entre otros.
También acuden estudiantes de la Universidad del Carmen, en Campeche, y de instituciones educativas de Oaxaca.
“Es una forma de posicionar la investigación que se desarrolla en el geoparque”, concluye Sánchez Cortez.
