Paulina Hernández Pacheco representó a México y la Facultad de Química de la UNAM en la Reunión de Premios Nobel de Lindau 2025, celebrada en Alemania, donde participaron más de 600 jóvenes científicos y más de 30 galardonados.
Desde la preparatoria hasta Alemania: el camino de una científica
Desde los pasillos de la Escuela Nacional Preparatoria Núm. 6 Antonio Caso, comenzó a gestarse una fascinación genuina por el mundo de la química. Lo que inició como una curiosidad impulsada por profesores inspiradores, pronto se transformó en una vocación sólida, alimentada por el deseo de comprender la ciencia y compartirla con otros.
Esta pasión no solo ha guiado un camino académico en constante crecimiento, sino que también ha abierto puertas que históricamente han estado cerradas para muchas mujeres interesadas en la investigación científica. Hoy, Paulina Hernández Pacheco es ese impulso juvenil que se ha convertido en un compromiso firme con la academia, la docencia y la promoción del papel de las mujeres en la ciencia.
Su esfuerzo y perseverancia llevaron a esta joven científica a representar a México y la Facultad de Química (FQ) de la UNAM en uno de los escenarios más prestigiosos del mundo: la Reunión de Premios Nobel de Lindau, en Alemania, un encuentro que reúne a las mentes más brillantes del ámbito científico internacional.
¿Cómo fue el proceso para asistir al encuentro Nobel?
Después de un proceso de selección altamente competitivo, organizado por la Academia Mexicana de Ciencias, que actúa como la entidad nominativa para México ante la Fundación Lindau, Hernández Pacheco fue escogida como una de los cinco representantes de nuestro país en este evento.
La joven docente comentó que su asesora, la doctora Martha Verónica Escárcega Bobadilla, también vinculada a la Facultad de Química, la animó a postularse y la apoyó en la recolección de los numerosos documentos necesarios para aplicar. En este proceso, también contó con el respaldo del Dr. Gustavo Zelada Guillén, quien colaboró con cartas de recomendación.
El proceso de selección constó de dos etapas: en la primera, la Academia Mexicana de Ciencias la eligió como una de las candidatas nacionales; en la segunda, la Fundación Lindau la seleccionó como una de las participantes internacionales. Ser una de las cinco personas mexicanas elegidas fue, para ella, un logro lleno de emoción y sorpresa, considerando el prestigio del evento.
“Al inicio no tenía grandes expectativas, debido al alto nivel de competencia, pero el haber pasado la primera etapa me motivó a creer en la posibilidad real de asistir. Finalmente, recibí un correo directo de la Fundación Lindau informándome que había sido seleccionada oficialmente. Fue algo muy surrealista y uno no cabe en sí mismo de la felicidad y la emoción”.
— Paulina Hernández Pacheco, docente, Facultad de Química UNAM
Ser seleccionada para este encuentro fue un reconocimiento al trabajo constante y al compromiso con la ciencia mexicana.
A partir de ese momento, comenzó un nuevo proceso de preparación que incluía logística de alojamiento y aplicación a eventos adicionales dentro de la misma reunión.

Ciencia, juventud y encuentros transformadores
Durante su estancia en Lindau, Hernández Pacheco vivió una experiencia académica y humana profundamente transformadora. Convivió con jóvenes científicos de distintas partes del mundo, cada uno en diversas etapas de su formación: desde estudiantes de maestría hasta investigadores en estancias posdoctorales. Además de los intercambios científicos, se desarrollaron diálogos sociales y políticos que enriquecieron su visión sobre la realidad global de la ciencia.
Uno de los aspectos más valiosos fue el contacto directo con varios premios nobel, quienes compartieron con los asistentes no solo su conocimiento científico, sino también experiencias personales, consejos académicos y hasta recomendaciones literarias.
¿Qué lugar ocupan hoy las mujeres en la ciencia?
A pesar de que en algunas regiones de México aún persisten prejuicios y barreras que impiden a las mujeres acceder a estudios científicos, la maestra Hernández Pacheco, quien estudia para ser doctora en Ciencias Químicas por parte de la UNAM, atestiguó en su viaje a Lindau que las mujeres están logrando destacar en la ciencia, especialmente en el campo de la investigación.
“Lo que importa es lo que haces con lo que eres. Hay que trabajar y demostrar con hechos”, enfatizó.
Por tanto, expresó que las oportunidades deben estar disponibles para todas las personas con capacidad y vocación, sin importar su género.
De igual manera, reconoció que es importante el apoyo entre mujeres, como el que le brindó la Dra. Escárcega Bobadilla.
“Sin la guía de ella, no estaría en el lugar en el que me encuentro hoy”.
— Paulina Hernández Pacheco, docente, Facultad de Química UNAM
Química supramolecular: una visión hacia el futuro
Hernández Pacheco actualmente se dedica a estudiar la química supramolecular, una disciplina que va “más allá de la molécula”. A diferencia de la química tradicional, que se centra en los enlaces covalentes cotidianos, esta área busca diseñar sistemas complejos con propiedades que pueden considerarse “inteligentes”.
De este enfoque han surgido avances como los materiales autocurables o con capacidad de responder a estímulos.
“Podemos diseñar en la escala nanométrica y lograr efectos importantes en la escala macro. Eso abre la puerta a nanomateriales con un gran potencial para la ciencia y la tecnología”, indicó.
UNAM: formadora de científicos globales

La joven científica destacó el orgullo que le produce pertenecer a la UNAM, institución a la que ha estado vinculada desde la preparatoria. Reconoció que la Universidad ofrece educación de calidad, accesible económicamente y enriquecida con actividades culturales y deportivas que complementan la formación académica.
“La UNAM nos abre las puertas para desarrollarnos plenamente, y eso es algo que agradezco mucho”.
— Paulina Hernández Pacheco, docente, Facultad de Química UNAM
Por eso, aprovecha cada oportunidad con sus estudiantes para recordarles que todo el esfuerzo invertido en la universidad —tanto en recursos humanos como económicos— está pensado para que ellos lo aprovechen al máximo.
“No pasa nada si uno se retrasa un poco. Lo importante es seguir avanzando al ritmo que sea, con amor por lo que hacemos”.
