Durante algunos años, este escritor chiapaneco tuvo un programa matutino en Radio Educación titulado Conversa. En él narraba relatos inéditos relacionados con su estado natal, a los que incorporaba rasgos del realismo mágico.
En el número 44 de Material de Lectura se nos ofrece una probadita de los cuentos de Eraclio Zepeda. En la nota introductoria, Jorge von Ziegler recuerda que de los cuenteros de Chiapas aprendió que un cuento debe repetirse y depurarse antes de llegar al papel, y eso es precisamente lo que Zepeda hacía en Conversa.

Uno de los textos incluidos en este volumen es “De la marimba al son” (fragmentos), un relato en el que se entrelaza la migración de afroamericanos a Chiapas con su música a cuestas, y la manera en que —nos trajeron, o les trajeron a los chiapanecos— la marimba. En esta historia se disfruta la maestría de Zepeda Ramos en el manejo del relato, así como su capacidad para fundir historia, imaginación y tradición oral.
La marimba aparece aquí como arma de combate. Durante una guerra que llegó a Chiapas, los defensores descubrieron con asombro que, entre los cañonazos y disparos enemigos, destacaban bandas de guerra que interpretaban piezas musicales en cada movimiento de sus soldados.
Ni los obuses, ni las granadas, ni los morteros, ni las ametralladoras causaban tanto espanto como las bandas de guerra redoblando a la mitad del combate. ¿Qué clase de hombres peleaban con música?, se preguntaban.
Para no quedarse atrás, el general al mando ordenó incorporar una nueva arma: “Además de toda nuestra furia, combatiremos también con nuestra música. Pero no seremos copiones. Si ellos traen cornetas y tambores, nosotros operaremos marimbas de combate”. Así, don Corazón Borras recibió la encomienda de construir cinco marimbas de combate. “Con ellas la victoria es nuestra”.
Del volumen de cuentos Benzulul, publicado en 1959, se eligieron dos historias. “No se asombre, sargento” presenta las reflexiones de un hombre que, mientras cava una tumba, piensa en la relación con su padre moribundo. “Patrocinio Tipá” narra la historia de un nombre cuyo origen marca a su portador para una vida errante, hasta que decide detenerse y, entonces, “todo se empieza a descomponer”.
Eraclio Zepeda Ramos nació el 24 de marzo de 1937 y falleció el 17 de septiembre de 2015 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
