Al inicio de cada año, en México se habla de la llamada cuesta de enero, periodo en el que los trabajadores enfrentan presiones económicas asociadas a los gastos de la temporada navideña y del 6 de enero, con la celebración de los Reyes Magos.
A los gastos de diciembre tradicionalmente se suman incrementos en diversos bienes y servicios, como combustibles, electricidad, impuestos y productos de la canasta básica, mientras que el ingreso laboral no siempre se ajusta en el mismo periodo.

De acuerdo con distintos indicadores económicos, el inicio de 2026 muestra un panorama mixto para la economía mexicana. En el mercado laboral formal, la tasa de desempleo se mantiene en niveles bajos, entre dos y tres por ciento. En cuanto al tipo de cambio, el peso ha operado por debajo de los 18 pesos por dólar. Asimismo, el salario mínimo registró un incremento de 13 %, lo que incide en el consumo interno. En el ámbito financiero, la Bolsa Mexicana de Valores tuvo en 2025 su mejor desempeño desde 2009.
No obstante, en los próximos meses el entorno económico podría verse influido por el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como por anuncios del gobierno estadounidense relacionados con posibles ajustes arancelarios a ciertos productos mexicanos, factores que podrían tener efectos sobre la inversión y el mercado laboral.
Mercados laborales
“Me gustaría empezar hablando de los mercados laborales en México, porque tienen una particularidad”, señala Mauricio Padrón Innamorato, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y especialista en mercado laboral.
De acuerdo con el académico, en lo que va del siglo XXI, particularmente entre 2000 y 2020, México ha mostrado una tendencia relativamente estable en los indicadores laborales: tasas de desempleo bajas, combinadas con niveles elevados de informalidad.
Estos indicadores han variado durante distintos episodios de crisis económica. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, se observaron movimientos relevantes; sin embargo, la tendencia de largo plazo muestra que la tasa de desempleo ronda el 2.6 %, mientras que la informalidad laboral alcanza alrededor del 55 % de la población ocupada.
“Cuando se habla de la creación de empleos en México, en general se hace referencia a nuevos puestos de trabajo, pero en muchos casos se trata de empleos precarios o insertos en la informalidad”, explica.
La informalidad como rasgo estructural
El mercado de trabajo mexicano presenta una característica central que no es el desempleo, sino la persistencia estructural de la informalidad, la baja productividad y la precariedad laboral, señala Padrón Innamorato.
“Este patrón se ha mantenido durante los últimos 25 años, con excepción de los periodos de crisis”, apunta.
Desde su perspectiva, la discusión sobre el mercado laboral no debería centrarse únicamente en si las personas tienen empleo, ya que quienes están en edad de trabajar y desean hacerlo suelen encontrar alguna ocupación. La cuestión central, subraya, es el tipo de empleo existente, sus características y las condiciones laborales asociadas.

Escenarios ante la revisión del T-MEC
En relación con la revisión del T-MEC, el investigador señala que no es posible anticipar con precisión su resultado, por lo que plantea tres escenarios posibles: uno optimista, uno moderado y uno pesimista.
En un escenario optimista, el tratado podría mantenerse sin cambios sustantivos. De acuerdo con el académico, esto permitiría que la inversión extranjera en sectores como la manufactura se mantuviera o incluso aumentara, lo que podría traducirse en un mayor crecimiento del empleo formal y en mejoras salariales en ciertos sectores estratégicos.
“Este escenario daría certidumbre, ya que las reglas se mantendrían sin cambios y las posibilidades de crecimiento del empleo serían favorables”, explica.
No obstante, considera que este escenario enfrenta distintos factores de incertidumbre, por lo que su materialización no puede darse por segura.
Un escenario moderado
Un escenario intermedio, señala, sería aquel en el que el proceso de revisión se complique, pero derive en una renegociación relativamente favorable para ambas partes.
“En este caso, el empleo podría crecer, aunque de manera más limitada que en el escenario optimista, y la informalidad continuaría siendo un componente relevante del mercado laboral”, indica.
Un escenario pesimista
El escenario más adverso, de acuerdo con el investigador, sería que la revisión del T-MEC se prolongue o se vuelva particularmente conflictiva. Esto podría afectar la inversión nacional y extranjera, incrementar la incertidumbre económica y tener efectos en el mercado laboral.
Aun en este contexto, señala, los indicadores de desempleo no necesariamente cambiarían de forma abrupta; el impacto se concentraría principalmente en el empleo formal.
“En momentos de crisis, el empleo informal suele recuperarse con mayor rapidez. Si el proceso de revisión del T-MEC se complica significativamente, el empleo formal podría disminuir y una parte de la población ocupada podría desplazarse hacia la informalidad”, explica.
Aumento al salario mínimo
El incremento al salario mínimo implementado en años recientes ha tenido efectos en el ingreso de millones de trabajadores. De acuerdo con el investigador, durante el debate sobre estos aumentos se plantearon distintos escenarios adversos, como presiones inflacionarias o efectos fiscales.
“Finalmente, esos efectos no se materializaron. Lo que sí ocurrió fue una mejora en las condiciones de vida de una parte importante de los trabajadores y un fortalecimiento del mercado interno”, señala.

Precariedad laboral
La precariedad laboral puede analizarse desde distintos enfoques, pero en términos generales está asociada a la incertidumbre del empleo, que se relaciona con el tipo de contrato —cuando existe— que tienen los trabajadores.
Otros factores son el nivel salarial, la duración de la jornada, las condiciones de trabajo y el acceso a servicios de salud y seguridad social. “Estos elementos permiten identificar y caracterizar el trabajo precario”, explica el investigador.
Precariedad e informalidad
El académico subraya la importancia de diferenciar entre precariedad e informalidad. La informalidad, señala, suele implicar condiciones precarias; sin embargo, no todos los empleos precarios se ubican en la informalidad.
Existen formas de precariedad dentro del empleo formal, como contratos temporales, falta de estabilidad laboral, jornadas extensas o ausencia de pago de horas extra, incluso en sectores como el gubernamental.
“Estas combinaciones explican la heterogeneidad de los mercados de trabajo, que no dependen únicamente del tipo de actividad, sino también de las condiciones en las que se trabaja”, concluye.
