Durante décadas, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) ha sido uno de los trastornos endocrinos más frecuentes en mujeres y, al mismo tiempo, uno de los más complejos de diagnosticar y atender. Ahora, un consenso internacional acordó cambiar su nombre para reflejar con mayor precisión su naturaleza: a partir de 2026 será conocido como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).

La modificación fue publicada en The Lancet tras un amplio proceso global de consulta en el que participaron especialistas, organizaciones médicas, profesionales de la salud y pacientes de distintos países. El objetivo no es únicamente sustituir una denominación médica, sino corregir una idea que durante años contribuyó a reducir este síndrome a un problema de ovarios.
El cambio responde a una razón científica central: se trata de un trastorno multisistémico. Aunque el nombre anterior hacía referencia a “ovarios poliquísticos”, las estructuras observadas en estudios de imagen no corresponden necesariamente a quistes patológicos, sino a folículos ováricos en desarrollo. Además, no todas las pacientes presentan esta morfología ovárica, por lo que el término podía generar confusión clínica y retrasar el reconocimiento de otras manifestaciones del síndrome.

El SOMP involucra alteraciones endocrinas, metabólicas, dermatológicas, reproductivas y de salud mental. Por ello, el nuevo nombre busca expresar mejor su complejidad: “poliendocrino” alude a la participación de distintos sistemas hormonales; “metabólico” reconoce su relación con resistencia a la insulina y otros riesgos cardiometabólicos; y “ovárico” conserva la referencia a la disfunción ovárica como una de sus características, sin presentarla como el único elemento que define la patología.
De acuerdo con la información publicada, este síndrome afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres. Entre sus manifestaciones reproductivas pueden encontrarse menstruaciones irregulares, alteraciones ovulatorias e infertilidad. También puede asociarse con acné, exceso de vello corporal, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso, ansiedad y depresión.
El nuevo enfoque también busca evitar que la atención se concentre únicamente en el ámbito ginecológico. Diversas pacientes llegan a consulta por síntomas persistentes como irregularidad menstrual, acné, aumento de peso o hirsutismo, sin que siempre se integren esos datos en una evaluación endocrina y metabólica más amplia. Esta fragmentación puede contribuir a diagnósticos tardíos o tratamientos parciales.
La resistencia a la insulina ocupa un lugar relevante en la comprensión actual del síndrome. En muchas pacientes, las alteraciones metabólicas interactúan con la producción de andrógenos y con la función ovárica, lo que puede influir en manifestaciones como acné, hirsutismo, alteraciones menstruales y anovulación. Por ello, el abordaje clínico requiere valorar no sólo los síntomas reproductivos, sino también los factores metabólicos y hormonales asociados.
El consenso internacional también incorpora una dimensión social. Durante el proceso de consulta, pacientes señalaron que el nombre anterior podía reforzar estigmas relacionados con fertilidad, maternidad o apariencia física. En algunos contextos culturales, reducir el síndrome a los ovarios o a la reproducción podía aumentar la desinformación, la culpa o la ansiedad en quienes viven con esta condición.
La transición hacia el nuevo nombre será gradual. Durante los próximos años deberán actualizarse guías clínicas, materiales educativos, expedientes médicos, sistemas de clasificación y recursos de comunicación para pacientes y profesionales de la salud. La intención es que el cambio terminológico vaya acompañado de mayor educación médica y de una atención más integral.
Para los autores del consenso, nombrar mejor el síndrome puede ayudar a comprenderlo mejor. Reconocer al SOMP como un trastorno multisistémico permitiría favorecer diagnósticos más oportunos, tratamientos multidisciplinarios y una mejor calidad de vida para millones de mujeres en el mundo.
Fuente: Teede HJ et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. The Lancet, 2026. DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00717-
