El CCH Oriente abrió un espacio para la expresión artística juvenil con la presentación de su primera muestra de fotografía digital, una exposición que reunió el trabajo de estudiantes del Estudio Técnico Especializado (ETE) de Fotografía Digital. A través de sus imágenes, las y los alumnos exploraron nuevas formas de mirar, interpretar y narrar la realidad urbana desde una perspectiva joven.
La muestra representa un paso significativo en la formación cultural del plantel, al impulsar la creatividad, el uso consciente de la tecnología y el desarrollo de habilidades que trascienden el aula y pueden proyectarse hacia el ámbito profesional. En ese sentido, el proyecto busca que los egresados se desempeñen en áreas como el cine, la prensa y los medios de comunicación.
“Todas las decisiones dentro de la exposición fueron tomadas por los propios estudiantes: eligieron el tema, seleccionaron las fotografías, redactaron los textos de manera colectiva y diseñaron las cédulas. El eje central del proyecto surgió de su propio contexto social, lo que los llevó a reflexionar sobre la memoria urbana y la vida en la ciudad”, expresó Vianney Jiménez Hurtado, maestra del CCH Oriente y organizadora de la exposición.
La exhibición contó con la participación de Aleluya Rivera, egresada de la UNAM, quien inauguró la muestra e impartió una conferencia sobre orientación vocacional, fortaleciendo el vínculo entre la formación artística y el futuro académico y profesional de los estudiantes.
¿Qué aporta el ETE de Fotografía Digital a los estudiantes?
Más allá de la muestra fotográfica, Jiménez Hurtado destacó el papel del ETE de Fotografía Digital como un curso que va mucho más allá del aprendizaje técnico o de una formación estrictamente orientada al ámbito laboral. Entre sus principales aportes se encuentra su capacidad para fortalecer la socialización, la empatía y la comprensión del entorno social.

“Uno de sus mayores beneficios es la educación de la mirada. A partir de los conocimientos que se brindan, las y los alumnos aprenden a observar con mayor atención el mundo que los rodea, a detenerse en los detalles y a comprender el contexto social en el que viven”, señaló la docente.
Además, quienes participan en este ETE desarrollan habilidades sociales importantes, ya que deben interactuar con otras personas, establecer contacto visual, generar confianza y, en muchos casos, acceder a espacios que no siempre están abiertos al público. Estas experiencias fortalecen la seguridad personal y la capacidad de comunicación de los estudiantes.
Elihu Magali Vega Pérez, participante del curso, destacó que el taller ha sido una experiencia sumamente satisfactoria y enriquecedora. A pesar de que su vocación principal no está relacionada con la fotografía —pues su interés profesional se orienta hacia el estudio de la medicina—, reconoció que este espacio le ha aportado herramientas valiosas tanto a nivel personal como práctico.
Por su parte, Luis Eduardo González Contrera señaló que el curso no solo fomenta el aprendizaje técnico, sino también el pensamiento crítico, ya que cada clase lo invitó a reflexionar, cuestionar y mantener vivo el deseo de seguir aprendiendo. Esta experiencia ha sido fundamental para fortalecer su pasión por la fotografía, iniciada desde la secundaria, cuando su madre le regaló una cámara.
¡Únanse! La oportunidad de aprender fotografía
Esta muestra forma parte del programa del Estudio Técnico Especializado (ETE), un curso básico de fotografía que no requiere conocimientos previos y que combina teoría y práctica, reconociendo que ambos aspectos son indispensables para una formación integral.

En la parte teórica se analiza el uso correcto de la luz, la exposición y el equipo fotográfico, desde el teléfono celular hasta la cámara profesional. No obstante, la práctica constante es fundamental, ya que la educación del ojo permite captar imágenes únicas y de gran valor.
“La fotografía consiste en capturar el momento decisivo, aquel instante único que solo puede ser visto por quien ha aprendido a observar”, añadió Jiménez Hurtado.
El ETE de Fotografía Digital tiene como objetivo formar fotógrafos socialmente responsables y conscientes de su entorno. Además, funciona como una herramienta complementaria para cualquier disciplina, desde las ciencias sociales hasta áreas como la astrofísica.

Por ello, tanto Jiménez Hurtado como Aleluya Rivera invitaron a los jóvenes a aprovechar este taller y los demás recursos que ofrece la UNAM, ya que amplían las posibilidades para explorar intereses, desarrollar habilidades y comenzar a construir un camino hacia el futuro profesional y personal.
“La UNAM es un espacio privilegiado donde se puede aprender, experimentar y equivocarse sin las presiones que existen en el mundo laboral”, apuntó Rivera.
Un proyecto en ascenso: crecimiento del ETE en el CCH
La expansión del ETE de Fotografía Digital en los planteles del CCH representa un avance significativo en la formación integral de los estudiantes. Este crecimiento permite generar vínculos interinstitucionales, compartir iniciativas y construir una comunidad fotográfica sólida.

A través del trabajo en red, exposiciones colectivas y proyectos conjuntos, se busca consolidar una comunidad que fortalezca la identidad, la colaboración y el desarrollo profesional del alumnado. En conjunto, este proyecto demuestra que la fotografía no solo es una disciplina artística o técnica, sino una herramienta educativa, social y humana que contribuye de manera profunda a la formación de jóvenes críticos, sensibles y comprometidos con su realidad.
