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Estudiantes del CCH Naucalpan buscan recuperar el río San Lorenzo en Edomex

Ubicado en el Estado de México, el río San Lorenzo es un cuerpo de agua que durante muchos años formó parte fundamental del entorno natural y de la vida cotidiana de las comunidades cercanas, como la comunidad otomí San Lorenzo Huitzizilapan.

El río San Lorenzo forma parte de la red de escurrimientos del Estado de México y se integra a la cuenca Lerma–Chapala–Santiago y en el pasado, este río se caracterizaba por sus aguas limpias, la abundancia de vegetación y la presencia de diversas especies de peces y otros organismos que contribuían al equilibrio del ecosistema. Sin embargo, con el paso del tiempo y como resultado de diversas actividades humanas, su estado ha cambiado de manera significativa.

Actualmente el río San Lorenzo enfrenta problemas significativos de contaminación provocados principalmente por descargas de drenaje doméstico, residuos sólidos, detergentes y otros desechos que afectan tanto la calidad del agua como la biodiversidad del lugar. Esta situación no solo impacta al ecosistema, también representa un riesgo para la salud de las personas que habitan en las zonas cercanas y lejanas, ya que descarga sus aguas en el río Lerma, uno de los sistemas hidrológicos más importantes y extensos del país. Esta conexión implica que cualquier deterioro en la calidad del agua del San Lorenzo contribuye directamente a la degradación del Lerma, especialmente en su tramo inicial dentro del Estado de México.

Ante este panorama ambiental, estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan decidieron involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones a través del programa Jóvenes hacia la Investigación en Ciencias Naturales y Matemáticas, mediante el proyecto Promotores Ambientales.

Beatriz Acevedo Hernández, académica del CCH Naucalpan, explicó que el programa se estructura en cuatro ejes fundamentales: el cuidado del agua, el manejo de residuos sólidos, la ecología y biodiversidad mediante la implementación de hoteles de insectos, y la acción comunitaria, que incluye pláticas, talleres y actividades de sensibilización dirigidas a la población sobre la importancia de cuidar el medio ambiente.

En este caso la prioridad fue analizar la calidad del agua del río, informar y entregar los resultados del estudio a la Junta del Comisariado de Bienes Comunales de San Lorenzo Huitzizilapan para fortalecer la toma de decisiones comunitarias en materia de gestión del agua.

¿Cómo surgió la idea?

La iniciativa surgió a partir de la preocupación de Sofía Ocerin Hernández, estudiante de segundo semestre y originaria del municipio mexiquense de Huitzizilapan, por rescatar el río que anteriormente, de acuerdo con testimonios de los pobladores, era un cuerpo de agua saludable. Además, el proyecto busca fomentar una cultura de responsabilidad ambiental entre los jóvenes y las comunidades, demostrando que la participación colectiva puede convertirse en una herramienta clave para la protección y restauración del medio ambiente.

“Me reuní con la maestra Beatriz Acevedo y le planteé esta situación. Ella ayudó mucho a cimentar el proyecto, ya que fue una guía y sentó las bases necesarias para desarrollarlo. Posteriormente, el CCH Naucalpan y la UNAM nos apoyaron con financiamiento, materiales para experimentos y apoyo logístico que permitió llevar a cabo el monitoreo y las investigaciones de manera efectiva”, manifestó Sofía.

Al conocer el trabajo que se estaba realizando, Diego Domínguez Medina y Andre Chicalote Acevedo, ambos estudiantes de cuarto semestre, se unieron a esta labor con la intención de contribuir de manera significativa al cuidado de su entorno.

¿Qué se encontró?

Tras iniciar el monitoreo del río y realizar diversas pruebas, los estudiantes obtuvieron resultados que evidencian el grado de contaminación del cuerpo de agua. De acuerdo con los resultados de las investigaciones que elaboraron, Domínguez Medina compartió que el río San Lorenzo está fuera de los límites máximos permisibles de la NOM-001-SEMARNAT-2021 (que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en cuerpos receptores propiedad de la nación). Además, presenta diversos tipos de contaminación, incluyendo detergentes, químicos, basura y presencia de coliformes fecales, bacterias que pueden causar enfermedades graves como hepatitis A, cólera o diarrea.

Los jóvenes detectaron además efectos visibles como espuma en la superficie, olor desagradable, animales muertos y presencia de ratas, lo que subraya la gravedad del problema. Esta situación no solo representa un riesgo para la salud humana, también afecta a la biodiversidad local y refleja una problemática ambiental que enfrentan muchos ríos en México.

¿Qué se ha hecho?

A partir de estos hallazgos, los estudiantes comenzaron a desarrollar diversas acciones orientadas tanto a la difusión del problema como a la búsqueda de soluciones. Conscientes de la importancia de generar un cambio duradero, han trabajado para educar y sensibilizar a la comunidad, impartiendo pláticas en escuelas locales y compartiendo los resultados a la Junta del Comisariado de Bienes Comunales de sus investigaciones, quienes mostraron entusiasmo y agradecimiento por la información proporcionada.

“La respuesta de las escuelas y de los alumnos más jóvenes ha sido muy positiva, evidenciando interés y emoción por participar en el cuidado del recurso hídrico y  medio ambiente. El proyecto busca extenderse a más instituciones educativas, fomentando así una cultura de responsabilidad ambiental y cuidado del agua”, explicó Acevedo Hernández.

No obstante, la meta principal es clara: recuperar el río San Lorenzo hasta acercarlo a su condición original. Para ello, actualmente se están instalando humedales y se realizan tratamientos orgánicos que permiten reducir contaminantes sin requerir infraestructura compleja ni altos costos de mantenimiento.

Crecimiento en el plano personal

Los participantes en este proyecto señalaron que la experiencia no solo ha contribuido al cuidado del río, también les ha permitido desarrollar habilidades valiosas. De acuerdo con Chicalote Acevedo, entre ellas destacan la comunicación efectiva, la investigación, el trabajo en equipo y el liderazgo comunitario, además de ganar confianza para interactuar con autoridades y con la comunidad en general.

De igual manera, la maestra del CCH Naucalpan destacó que los estudiantes han adquirido habilidades científicas importantes, como el uso del método científico y el pensamiento crítico. Estas herramientas les permiten analizar problemáticas de su entorno, formular preguntas, plantear hipótesis y buscar soluciones fundamentadas en evidencia.

Asimismo, señaló que este proceso fortalece su capacidad para argumentar ideas, tomar decisiones informadas y participar activamente en la construcción de propuestas que beneficien a su comunidad.

Una labor colectiva

En suma, el proyecto liderado por Sofía y respaldado por Diego y Andre demuestra que la participación juvenil puede convertirse en un motor de cambio ambiental. Más allá de rescatar el río San Lorenzo, la iniciativa busca inspirar a la juventud y a la comunidad a involucrarse en la protección del medio ambiente, mostrando que con iniciativa, respaldo institucional y trabajo colaborativo es posible generar cambios significativos.

La experiencia también les ha permitido comprender la magnitud de los problemas ambientales, aplicar conocimientos en situaciones reales y experimentar la satisfacción de contribuir al bienestar colectivo, mientras sientan las bases para futuras acciones de conservación y educación ambiental en la región.