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La UNAM resguarda la memoria curativa de los pueblos originarios en una biblioteca digital

La medicina tradicional mexicana constituye un patrimonio cultural y científico que ha sido transmitido de generación en generación a través de siglos de práctica y experiencia en los pueblos originarios de México. Este conocimiento no solo refleja formas de atención a la salud, sino también la relación de las comunidades con su entorno natural, sus valores culturales y su identidad colectiva.

Con el propósito de preservar, actualizar y difundir este saber ancestral, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con instituciones como el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), impulsó la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, una plataforma que resguarda y pone al alcance del público uno de los acervos más importantes sobre los sistemas médicos indígenas del país.

El origen y propósitos

De acuerdo con la Dra. Carolina Sánchez García, directora del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM, el origen de esta biblioteca se remonta a una colección impresa elaborada entre 1990 y 1994 por el entonces Instituto Nacional Indigenista, hoy INPI. Esta obra reunía un amplio conjunto de conocimientos relacionados con la medicina de los pueblos originarios de México.

Con el paso del tiempo, el agotamiento de las ediciones impresas y el avance de las tecnologías digitales hicieron evidente la necesidad de transformar ese acervo en una plataforma accesible, dinámica y actualizable. Así surgió la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana.

Su objetivo principal es documentar, preservar y difundir un sistema de conocimientos profundamente arraigado en la experiencia histórica, cultural y espiritual de los pueblos originarios. Al mismo tiempo, busca facilitar su consulta y contribuir a su transmisión intergeneracional en un contexto donde muchos de los portadores de estos saberes son personas de edad avanzada.

Más allá de su función documental, la Biblioteca permite comprender el papel que la medicina tradicional continúa desempeñando en la vida cotidiana de numerosas comunidades. Como destacó Sánchez García, este sistema médico no puede entenderse únicamente como un conjunto de prácticas curativas, sino como una expresión viva de la diversidad biológica y cultural de México.

En muchas comunidades indígenas sigue siendo fundamental, tanto por su eficacia en el tratamiento de diversos padecimientos como por las limitaciones de acceso a servicios de salud institucionales.

Esta realidad pone de manifiesto la estrecha relación entre cultura y salud. Lejos de operar de manera aislada, la medicina tradicional interactúa constantemente con otros modelos de atención. Actualmente, en numerosas comunidades rurales e indígenas representa la primera e incluso la única opción de atención sanitaria disponible. Sin embargo, también existe una relación de complementariedad con la medicina institucional, ya que los terapeutas tradicionales suelen canalizar a los pacientes hacia los servicios médicos cuando los padecimientos exceden su ámbito de conocimiento.

De esta forma, estos saberes conviven con otros modelos terapéuticos dentro de lo que diversos investigadores han denominado un sistema plural de atención a la salud, en el que coexisten la medicina alópata, la medicina doméstica y las prácticas tradicionales.

Preservar reconociendo a los pueblos originarios

El desarrollo de la Biblioteca fue posible gracias a un enfoque interdisciplinario encabezado por el investigador Carlos Zolla Luque (QEPD), de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien coordinó tanto la versión impresa original como su posterior transformación digital.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto ha sido el diálogo constante con médicos tradicionales, quienes no solo aportan información, sino que participan activamente en la validación y construcción del conocimiento. Este modelo colaborativo representa un avance significativo en términos éticos, pues reconoce a los pueblos originarios no como simples fuentes de información, sino como actores fundamentales en la producción de conocimiento.

Esta participación también plantea una dimensión ética central para el proyecto. Desde sus inicios se ha procurado respetar los derechos colectivos de las comunidades indígenas y otorgar reconocimiento explícito a los médicos tradicionales que contribuyeron a la construcción del acervo.

Además, experiencias más recientes han fortalecido modelos de colaboración aún más horizontales. Un ejemplo es el trabajo que actualmente se desarrolla con la comunidad totonaca de Veracruz, donde los propios médicos tradicionales participan directamente en la investigación, sistematización y difusión de sus conocimientos. De este proceso han surgido productos adicionales, como diccionarios especializados y manuales de prácticas tradicionales, elaborados con el debido reconocimiento y registro de la autoría colectiva.

Este enfoque colaborativo también se refleja en la manera en que la información fue organizada y puesta a disposición del público.

¿Cómo se conforma la Biblioteca?

La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana se estructura en cuatro grandes secciones que permiten sistematizar y consultar este vasto universo de conocimientos. La Dra. Carolina Sánchez explicó los principales componentes de cada una:

  1. Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana. Reúne alrededor de 1,100 términos relacionados con causas de enfermedad, procedimientos terapéuticos, recursos materiales y humanos, así como conceptos fundamentales del sistema médico tradicional.
  2. La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México. Está integrada por 47 monografías dedicadas a distintos pueblos indígenas del país, donde se documentan prácticas médicas, terapias y problemáticas de salud características de cada región.
  3. Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana. Incluye 1,045 monografías sobre plantas utilizadas con fines medicinales. La información abarca datos taxonómicos, descripciones botánicas, antecedentes históricos, aspectos etnobotánicos y referencias sobre principios activos, farmacología y toxicidad. Este trabajo fue posible gracias a la colaboración de especialistas en medicina, biología, antropología y etnología.
  4. Flora Medicinal Indígena de México. Consta de 33 monografías que abordan los usos medicinales de diversas especies, así como las regiones y comunidades donde se emplean. También incorpora información en lenguas originarias y elementos culturales y ecológicos asociados a estas prácticas.

Impacto y áreas de oportunidad

Respecto al alcance actual de la plataforma, Sánchez García señaló que, antes de la expansión de los recursos digitales, este acervo ya figuraba entre los sistemas de información más consultados internacionalmente sobre conocimientos tradicionales, debido al creciente interés global por su relación con la salud y la biodiversidad.

La digitalización amplió considerablemente su alcance y permitió visibilizar la riqueza de los conocimientos indígenas mexicanos ante públicos nacionales e internacionales, fortaleciendo su reconocimiento como parte del patrimonio cultural del país.

No obstante, la directora del PUIC reconoció que uno de los principales retos es mantener actualizado el contenido. “Desde la década de 1990 hasta la actualidad se ha generado una gran cantidad de nueva investigación sobre medicina tradicional mexicana, lo que hace necesaria la incorporación de nuevos registros bibliográficos, monografías actualizadas y estudios contemporáneos”, explicó.

En los últimos años se han recopilado miles de nuevos registros que amplían significativamente el conocimiento disponible, una muestra de que este campo de estudio continúa creciendo y generando nuevas líneas de investigación.

Asimismo, existe la necesidad de revisar y actualizar las monografías existentes para reflejar las transformaciones sociales, culturales y ambientales que han experimentado las comunidades indígenas y urbanas. Fenómenos como la migración han dado lugar a nuevas formas de práctica y transmisión de estos saberes, así como a nuevos desafíos en el cuidado de la salud. Aun así, la continuidad de estas prácticas sigue siendo una constante tanto en las comunidades de origen como en los lugares de destino.

Reconocer, cuidar y proyectar

La experiencia acumulada a lo largo de este proyecto demuestra la importancia de construir relaciones de investigación basadas en el respeto, la participación activa y el reconocimiento de los saberes tradicionales. Este enfoque no solo fortalece la calidad del conocimiento generado, sino que también contribuye a la preservación de un patrimonio cultural invaluable.

Más que un repositorio digital, la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana constituye un espacio de encuentro entre la memoria colectiva de los pueblos originarios y las nuevas generaciones. Su relevancia no radica únicamente en la información que resguarda, sino en su capacidad para articular ciencia, cultura, ética y comunidad en un mismo proyecto. Gracias a ello, estos conocimientos continúan dialogando con los desafíos contemporáneos de la salud y mantienen su vigencia como parte fundamental de la diversidad cultural de México.