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Aves que hablan aprenden mejor con música

Son las dos de la mañana. Una cacatúa blanca dice: “Alexa, reproduce música”. Enseguida suena la bocina a todo volumen y el ave baila feliz. Su dueña, molesta, responde: “Jackson, ¿qué haces? Son las 2 de la mañana”. La escena es graciosa y perfecta para las redes sociales, pero detrás de ella surge una pregunta: ¿las aves realmente entienden lo que están diciendo o simplemente imitan sonidos?

Sofía R. Viniegra y Angela Rodríguez, profesoras de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, también pertenecientes al Hospital de Fauna Silvestre, explicaron en entrevista que, aunque solemos asociar esta capacidad con loros y cacatúas, en realidad todas las aves poseen sistemas de comunicación complejos.

“Todas las aves tienen una forma de comunicarse entre ellas. La diferencia con algunas especies, como los loros o las cacatúas, es que pueden imitar los sonidos que nosotros producimos”.

Entre las mejores imitadoras se encuentran los psitácidos, grupo al que pertenecen los loros, las cacatúas y las ninfas. Uno de los casos más estudiados es el del loro gris africano, especie que ha demostrado sorprendentes capacidades de aprendizaje vocal.

¿Comprenden aquello que dicen?

La respuesta no es tan simple. Durante décadas, diversos estudios han documentado casos en los que algunas aves no solo repiten palabras, sino que parecen asociarlas con objetos, acciones o situaciones concretas.

Uno de los ejemplos más conocidos es Alex, un loro gris africano estudiado por la psicóloga Irene Pepperberg. Durante las investigaciones, el ave aprendió a distinguir formas, colores y texturas, además de comunicar preferencias y responder a preguntas sencillas.

“Sí pueden aprender a repetir palabras, pero también pueden entender lo que esas palabras significan dentro de ciertos contextos”, explicaron.

Otros estudios han encontrado resultados similares. Una ninfa aprendió a reconocer su nombre, el de su entrenador y el de un canario con el que convivía. Incluso utilizaba la palabra “ven” cuando buscaba contacto con las personas de su entorno y saludaba diciendo “hola” únicamente cuando los miembros de la familia llegaban a casa.

La música y los tonos

La música parece desempeñar un papel importante en este proceso. Algunas investigaciones sugieren que las aves aprenden con mayor facilidad palabras o expresiones cuando se les enseñan con cierta musicalidad.

“También tienen una asociación con la música y con la forma en que les enseñamos las cosas. Por eso muchas aves aprenden canciones con facilidad”, comentaron.

Esta relación entre aprendizaje y música podría explicar fenómenos virales como el de la cacatúa que pide canciones a Alexa o el de los loros que repiten porras deportivas completas. Sin embargo, eso no significa que comprendan conceptos complejos detrás de las frases que pronuncian.

“Es muy poco probable que un loro que repite una porra entienda qué es un equipo de futbol o una universidad. Lo que ocurre es que asocia ciertos sonidos con experiencias que se repiten constantemente”, explicaron.

Angela Rodríguez compara este proceso con el aprendizaje de los perros que reconocen palabras como “pelota” o “paseo”. Los animales pueden asociar términos específicos con acciones u objetos, aunque eso no implica que comprendan el lenguaje humano de la misma forma que las personas.

Además de la repetición, factores como la convivencia cercana con los cuidadores, la exposición constante a determinados sonidos y el refuerzo positivo influyen en la capacidad de aprendizaje de cada individuo.

El tráfico ilegal

El interés por tener aves “que hablen” ha contribuido durante años al tráfico ilegal de especies silvestres. “Muchas personas quieren un loro porque habla o porque vieron uno en redes sociales, pero esto ha puesto en riesgo a numerosas especies mexicanas”.

Por ello, los loros mexicanos se encuentran protegidos, y su captura y comercialización están restringidas por la legislación ambiental. Además, aves como los loros y las cacatúas requieren cuidados especializados, instalaciones adecuadas y un compromiso que puede extenderse durante décadas debido a su longevidad.

Así, detrás de cada video viral de una cacatúa bailando o de un loro recitando frases enteras, existe una historia mucho más compleja sobre aprendizaje, comunicación animal y conservación de especies. Porque, aunque las aves no mantienen conversaciones como los humanos, algunas han demostrado que son capaces de mucho más que simplemente repetir palabras.