La temporada navideña trae consigo uno de sus símbolos más emblemáticos: el árbol de Navidad. Ya sea natural, en maceta o artificial, este elemento decorativo se convierte en el centro de muchas celebraciones familiares, llenando los hogares de luz, color y un ambiente festivo. Más que un simple adorno, el árbol representa tradición, unión y la alegría de compartir momentos especiales.

Sin embargo, para disfrutarlo plenamente durante toda la temporada, es importante prestar atención a ciertos cuidados. Los árboles naturales requieren hidratación constante y una ubicación adecuada para mantener su frescura y reducir riesgos. Además, la iluminación y los adornos necesitan revisiones básicas para garantizar un ambiente seguro en el hogar. Con unos cuidados simples pero esenciales, es posible mantener un árbol duradero y seguro durante todas las fiestas.
Consumir lo nacional
UNAM Global entrevistó a la Dra. Iris Cruz Larios, del Instituto de Biología de la UNAM, quien ofreció algunos consejos para cuidar el árbol antes, durante y después de las fiestas navideñas.
En primera instancia, recomendó adquirir árboles provenientes de productores mexicanos certificados, ya que el país cuenta con plantaciones forestales sustentables reguladas por la Comisión Nacional Forestal, CONAFOR.
A través del directorio oficial (https://directorioarboles.cnf.gob.mx/) es posible consultar a estos productores, quienes deben ofrecer árboles con su respectivo cintillo o certificado forestal.
Elección del árbol de Navidad
Antes de adquirir el árbol, Cruz Larios recomendó medir el espacio disponible en casa para evitar problemas y no tener que cortar la punta, lo que afecta su estética. También sugirió colocarlo en un sitio fresco y bien ventilado, pero sin corrientes fuertes que aceleren su deshidratación.
“Es importante mantenerlo lejos de fuentes de calor como estufas, chimeneas, calefactores o ventanas con exposición directa al sol, ya que estas condiciones pueden secarlo rápidamente”, agregó la especialista.
En cuanto a la elección, aconsejó verificar que tenga hojas verdes, firmes y que no se desprendan fácilmente al tocarlo. Las ramas deben ser flexibles y conservar su aroma natural, señales de frescura y buen estado.
Cuidados durante la temporada navideña
Una vez instalado, es esencial mantener lleno el depósito de agua, especialmente durante las primeras semanas. El corte en la base del tronco es clave para que la absorción sea adecuada, por lo que debe asegurarse su presencia.
Rociar el follaje con agua puede ser riesgoso si el árbol ya tiene luces, por lo que se recomienda evitar esta práctica.
Sobre la tendencia de añadir suplementos al agua (azúcar, aspirina, lejía, refrescos), Cruz Larios explicó que no existe evidencia de que estas sustancias mejoren su conservación. Lo más efectivo es mantener un suministro constante de agua fresca.
“Un árbol que está perdiendo humedad muestra cambios visibles en su follaje. Las hojas comienzan a tornarse de un verde claro a café, y la caída se hace más evidente, especialmente por las mañanas. Una vez que aparecen estos signos, ya no es posible revertir el secado”, señaló.
Luces LED vs. incandescentes
Para evitar riesgos y prolongar la vida del árbol, es preferible usar luces LED, que generan menos calor y consumen menos energía que las incandescentes. También es necesario asegurarse de que cuenten con certificaciones de seguridad y evitar sobrecargar contactos o extensiones eléctricas.
Como medida preventiva, deben apagarse cuando no haya personas en casa o durante la noche.
Las luces LED consumen hasta un 90% menos de energía, son más seguras y duraderas, aunque su costo inicial sea mayor. Las incandescentes, aunque más económicas al inicio, generan más calor, se funden con mayor frecuencia y representan un riesgo de incendio más alto.
Asimismo, es importante revisar que las extensiones no estén dañadas y que no haya cables expuestos.
Adiós responsable
Aunque es común retirar el árbol después del 7 de enero, algunas personas lo conservan hasta el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
Independientemente de la fecha, es importante cerrar su ciclo de manera adecuada. La Dra. Iris recomendó llevarlo a puntos de acopio o centros de reciclaje autorizados —ubicados en alcaldías de la CDMX o consultables en la página de CONAFOR— donde será triturado o convertido en composta.
Abandonarlo en la calle o mezclarlo con basura común afecta al ambiente y complica su disposición final.
Consideraciones para el árbol en maceta
Los árboles en maceta se han popularizado como opción más sostenible, pero requieren cuidados adicionales. A diferencia de los árboles cortados, estos deben manejarse con mayor delicadeza. Cruz Larios recomendó:
● Evitar moverlos constantemente, para no dañar ramas y raíces.
● Colocarlos en un lugar fresco, sin cambios bruscos de temperatura.
● Mantenerlos dentro del hogar solo 2 a 3 semanas, para evitar estrés por falta de luz solar.
● Regar únicamente cuando sea necesario y asegurar buen drenaje.
● No sobrecargarlos con demasiados adornos, para evitar daños en las ramas.
También mencionó la opción de rentar árboles en maceta, lo que permite que, tras la temporada, regresen a un entorno adecuado para su desarrollo.
Árboles artificiales, una opción a largo plazo
Los árboles artificiales están hechos principalmente de plástico, metal y PVC, materiales que requieren un manejo especializado al desecharse y que, por lo general, terminan en rellenos sanitarios.
Sin embargo, pueden ser una alternativa sostenible si se usan durante muchos años, idealmente entre 5 y 10.
La experiencia y el valor social de los árboles naturales
Finalmente, Cruz Larios resaltó que la experiencia de adquirir un árbol natural no solo brinda un ambiente festivo; también promueve:
● La economía local, beneficiando a trabajadores del campo.
● La conexión con la naturaleza.
● La comprensión del valor del manejo forestal sustentable.
En algunos centros de plantaciones incluso se permite sembrar un árbol, contribuyendo al ciclo productivo y ecológico.
Cuidar y disfrutar de un árbol de Navidad va más allá de la decoración: implica responsabilidad, planificación y conciencia ambiental.
