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Algo sobre la muerte del Mayor Sabines, Material de Lectura 13

Sabines fue un poeta de la Generación del Medio Siglo, a la que pertenecieron novelistas, ensayistas y poetas. Autor de tres libros fundamentales en la poesía del medio siglo: Horal, de 1950, y Tarumba, de 1956. Para publicar el siguiente debieron transcurrir diecisiete años. En 1973 apareció Algo sobre la muerte del mayor Sabines.

Foto: Barry Domínguez.

El número 13 de Material de Lectura nos ofrece completo el poema “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines” , uno de los textos más intensos y desgarradores de la literatura mexicana contemporánea.

En Descarga Cultura UNAM “En voz de Jaime Sabines” se puede escuchar uno de sus poemas más conocidos, como “Tía Chofi”, “Sitio de amor” y “El peatón” (). En este último, Sabines se burla del propio Sabines que algunos enterados consideran el gran poeta, o cuando menos un buen poeta o un poeta decente, pero al salir a la calle, como cualquier peatón, y lo mismo al llegar a su casa, descubre que nadie se da cuenta que es un poeta porque los poetas no tienen una estrella en la frente o un rayo que les salga de las orejas. Tiene que ser papá, marido, obrero en una fábrica y caminar como cualquier peatón, dice Sabines.

Pero es en Algo sobre la muerte del Mayor Sabines donde esa voz cotidiana se rompe. Aquí no hay ironía ni distancia: hay una experiencia límite. El poema es la crónica íntima de la agonía y muerte del padre, y al mismo tiempo, una confrontación brutal con la propia fragilidad. No se trata de un texto que “guste” en el sentido tradicional, sino de un golpe directo, una escritura que se asume desde la vergüenza, el dolor y la imposibilidad de decir.

Sabines no construye metáforas para embellecer la muerte, la enfrenta. La nombra con crudeza, con rabia, con ternura, y en ese gesto rompe con la idea de la poesía como ornamento. Aquí la palabra no consuela, hiere. Como señala la nota introductoria de José Joaquín Blanco, estamos ante una poesía que no se deja leer cómodamente, que exige del lector una experiencia emocional extrema, una lectura “de a deveras” .

En este sentido, el poema marca un punto de quiebre dentro de la tradición lírica mexicana: desplaza lo simbólico para situarse en lo corporal, en lo inmediato, en lo irreparable. La enfermedad, el deterioro físico, la espera, el hospital, la tierra: todo aparece sin filtros. Y sin embargo, en medio de esa oscuridad, persiste una forma de amor radical, casi insoportable, hacia la figura del padre.

Leer este texto hoy implica aceptar su incomodidad. No es un poema para el consuelo ni para la cita fácil, sino para el estremecimiento. Sabines escribe desde un lugar en el que la literatura deja de ser literatura y se vuelve experiencia. Y ahí, precisamente, radica su potencia.