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“Fidel de cerca”: el líder en su intimidad. Se estrena en la UNAM

Rafael Paz
Fidel de cerca, dirigida por Eduardo Flores Torres, Gabriel Beristain y Roberto Chile, se proyectará en las salas del Centro Cultural Universitario y en el Cinematógrafo del Chopo a lo largo del mes de junio

No es complicado describir a Fidel Castro, después de todo su papel en la Revolución Cubana, su uniforme militar verde olivo, su espesa barba y sus poderosos (e incómodos para algunos) discursos políticos definieron buena parte del Siglo XX. Sin embargo, ¿quién era el hombre detrás de esa imagen? ¿Cómo era con su familia? ¿Cuáles fueron los momentos que cambiaron su vida?

El documental Fidel de cerca (2019) intenta retratar esa faceta poco conocida del Comandante. Como explica su sinopsis oficial: “No es un recuento cronológico estricto de los eventos históricos que le tocó vivir y participar, sino una mirada única a uno de los personajes más emblemáticos y controversiales de nuestro tiempo. Con un acceso sin precedentes a materiales de archivo histórico cubanos e internacionales y a entrevistas y testimonios únicos tanto de familiares y amigos como de algunos de sus más cercanos colaboradores que son además grandes iconos culturales y de la política cubana e internacional, este documental presenta una ventana singular para conocer al hombre detrás del mito”.

La película se proyectará a lo largo del mes de junio en las salas del Centro Cultural Universitario y en el Cinematógrafo del Chopo. Antes de iniciar las exhibiciones, Eduardo Flores Torres, uno de sus directores, nos compartió cómo fue su experiencia al sumergirse a fondo en la vida de una de las figuras claves de la geopolítica mundial.

¿
Qué te llevó a hacer este documental? ¿Qué te motivó?

Eduardo Flores Torres (EFT): Yo mismo me lo pregunto mucho a veces. Soy cineasta en la especialidad de fotografía y he estado en eso toda mi vida laboral, desde que salí de la universidad. El tema de Fidel y de Cuba ha sido un tema presente toda mi vida, porque vengo de una familia muy politizada, donde los temas de la política local y regional estuvieron en la mesa del comedor presentes siempre, desde el desayuno a la cena.

No fue para mí extraño empezar desde muy chico a ubicar a personajes que eran clave en nuestra región. Uno de ellos, sin duda, Fidel Castro, entonces desde pequeño empecé a concientizar sobre este fenómeno que la revolución cubana y la gran épica revolucionaria. Después crecí, estudié cine y empecé a ir a Cuba de forma muy regular o de vacaciones, me hice muy asiduo al festival de cine. Iba cada año al Festival de Cine de La Habana. Como fotógrafo iba porque era una locación muy socorrida por las producciones mexicanas.

Todo esto fue aumentando mi curiosidad y mis ganas de entender más, ya en un momento no solamente de entenderlo, sino poder ayudar a explicarlo. Así se fue conformando este proyecto, muy pronto traté de buscar un ángulo distinto y me di cuenta que a este personaje del que tanto se ha hablado y tanto se ha dicho, se le conocía poco porque siempre fue el jefe de Estado, el Comandante, el hombre de uniforme. Nunca fue el padre, el hijo, el hermano, el abuelo que es y fue.

Claramente es imposible disociarlo de la política, pero a través de este formato de testimonios fuimos explicando y conociendo su pensar, su sentir y su actuar a través de estas personas que estuvieron ahí en los momentos más importantes. Queríamos que nos contaran qué pasó, qué era lo que llevaba a este líder a actuar de tal o cual manera. Construimos esto que yo no llamo biografía, sino el retrato de un personaje tan importante en nuestra historia.


¿Por qu
é decidiste colaborar con otros dos directores? Es algo poco común…

EFT: Al principio, cuando hice los primeros borradores y las primeras ideas me acerqué a un amigo, también un maestro mío, el fotógrafo mexicano Gabriel Beristain, que trabaja en todo el mundo. Empecé con él porque sé que tenemos afinidades ideológicas y le presenté esta idea, así tal cual te lo estoy contando a tí: “Mira, quiero hacer esto, siempre me ha intrigado, me ha perseguido esta figura, quiero explorarla más. Ya lo conozco, pero estoy seguro que hay mucho que no conozco y quiero conocer, quiero ayudar a que la gente lo conozca”.

Gabriel inmediatamente abrazó el proyecto con muchísimo vigor, luchamos adelante de la mano de los cubanos, con los que también estoy muy agradecido. Sin ellos no hubiera sido posible hacer el proyecto, ellos son Roberto Chile, otros cineasta y camarógrafo de Fidel Castro durante muchos años, y Adriana Moya, una productora cubana que también fue fundamental. En un proyecto como éste, hay pilares que sin los cuales no puedes avanzar y aquí los pilares son Gabriel, Roberto y Adriana, sin ellos la película no hubiera sido posible por más que yo hubiera tenido la idea, el entusiasmo y las ganas.


Despu
és de pasar tanto tiempo con la figura de Fidel, ¿qué fue lo que más te sorprendió?

EFT: Conocí a Fidel antes del proyecto, en un par de eventos en Cuba. Para la película no convivimos con él porque cuando arrancamos ya estaba su salud muy deteriorada. Empezamos a finales del 2015 la investigación y el 25 de noviembre del 2016 murió. No tuvimos ni siquiera oportunidad, pero sí conviví con él muchísimo a través de estos testimonios y todos los materiales históricos. Comprobé lo que ya sabía, al mismo tiempo me di cuenta que en efecto es una figura titánica.

No creo que vaya a existir otro líder de este tipo, más allá de la simpatía, porque los formatos de liderazgo actuales han cambiado, ahora el discurso, la convicción, la tribuna ya no son elementos fundamentales para el liderazgo como lo eran antes. Ahora los medios electrónicos juegan un rol muy importante, ha cambiado el formato y la circunstancias históricas que dieron origen a un Fidel. No sé si, por lo menos en vida, volvamos a conocer a otro personaje de esta magnitud, haberlo visto de cerca, haberlo retratado íntimamente como hice en la película fue una experiencia inolvidable y también un viaje a través de nuestra historia, de nuestra cultura y un viaje de la mano de alguien que es de una dimensión universal.

Su familia siempre ha mantenido su privacidad, ¿cómo se convencieron de participar?

EFT: Les llevamos el proyecto y dijimos: “Queremos hacer esto, pero para en verdad darle el ángulo que queremos y hacer un retrato íntimo, que se vea una faceta distinta, los necesitamos a ustedes. Sin ustedes no tiene sentido hacer el proyecto. Y, con algunas dudas primero pero después con mucho entusiasmo, se involucraron. Tenemos mucha participación familiar que era fundamental para conocer al hombre de familia.

Una de las líneas del documental es que es un personaje contradictorio, con un olfato especial para la política.

EFT: Es difícil entenderlo, incluso poner a estas dos personalidades en el mismo cuerpo. Es difícil, es una de esas grandes cualidades que tiene, donde en lo cercano es un hombre muy educado, muy discreto, de tono muy bajito; y en la tribuna, es un animal político, hay un vigor poco conocido.

También se enfoca a su necesidad de proteger a su pueblo de las amenazas exteriores, mucho de lo que sabemos de Fidel nos llegaba de Estados Unidos creando ciertas ideas. Romper esa barrera con el público debe ser complicado.

EFT: Muy complicado. La americanización de la información es abrumadora y lo más difícil de entender es que las grandes corporaciones noticiosas y los que se encargan de la divulgación no están comprometidos con la información. Están comprometidos con formar una mentalidad de las masas que sirva a ciertos intereses del momento, ése es el objetivo. Cuando nos alimentamos de fuentes tradicionales que pertenecen a las grandes corporaciones, ya sabemos cuál es el ángulo de estas noticias y se nos repiten durante mañana, tarde y noche. Acabamos creyendo porque, además, a otras fuentes u otros ángulos ni siquiera tenemos acceso.

¿Cuál fue el reto más grande de Fidel de cerca?

EFT: Una vez que teníamos todas las entrevistas, todos los materiales, darle un sentido narrativo lógico, una coherencia y, al mismo tiempo, hacerlo entretenido, que no durara una eternidad, que los bloques estuvieran bien definidos. Esa labor de hilado tan fino fue el reto más grande, porque cuando terminas la producción y te enfrentas a lo conformado es abrumador todo lo que tienes. Además, vienes de semanas, meses y de años de estar metido en eso. Tener la mente clara es muy difícil.

¿Qué sentimientos te provoca el iniciar el recorrido de la película en la UNAM?

EFT: Estoy, primero que nada, muy agradecido con toda la Universidad, en especial con la Filmoteca y la Dirección de Actividades Cinematográficas. Hugo Villa abrazó el proyecto con mucho fervor y cariño, me ha ayudado muchísimo. Tengo muchísimos años viniendo a estos cines (los del Centro Cultural Universitario), viniendo estos recintos y que empiece la película aquí, para mí tiene un significado especial porque la UNAM es la universidad de todos.

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