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Festival de rock de Avándaro en los orígenes del rock en México

Fernando Guzmán Aguilar

En los años sesenta, surgen grupos y cantantes, que en franca imitación del rock originado en Estados Unidos, a través de la filtración del lenguaje y la cultura mexicana, crean covers que suenan a las rolas originales, pero con “ese toquecito mexicano”.

Las letras de las canciones no son las originales o literales, sino “bastante mexicanizadas”, dice Juan Gabriel Hernández, profesor de las cátedras de Percusiones, Conjuntos Instrumentales y Música de Cámara en la Facultad de Música de la UNAM.

Disqueras como Orfeón grabaron a un montón de grupos como a Los rebeldes del rock y a Los locos del ritmo, así como a solistas como Enrique Guzmán y Angélica María, que “hicieron carrera con la bandera del rock”.

Entonces los jóvenes se reunían a escuchar a las bandas en cafés cantantes, de donde eran desalojados en redadas por la policía.

El rock, expresión contracultural, fue en aquellos años una revolución del pensamiento que en México “se veía como una amenaza a la estabilidad política”.

Entre los grupo que participaron del antológico festival, estuvieron los Dugs Dugs, El Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace & Love, El Ritual, Bandido, Los Yaki con Mayita Campos, Tinta Blanca, El Amor y Three Souls in my Mind.

El Tri

“Qué bueno que existió —dice Hernández—, eso es preferible a que nunca hubiera existido Avándaro”, festival que concluyó con la participación de Three Souls in my Mind, banda vigente ahora con El Tri de Alex Lora.

Por onomatopeya, dice Hernández, de su nombre en inglés Three Souls in my Mind, sólo quedó El Tri, con lo que Lora “denota lo directo que decidió ser con el público”.

Hubo un movimiento, con muchos grupos, pero fue Lora quien “apuntó a un blanco”: tener una comunicación más directa con un tipo de público “que piensa de determinadas formas”.

Figura controversial, Lora inventó algo que nadie había inventado: el rock urbano. “Sus temáticas son únicas. Pueden gustarte o no, pero… su forma de hablar tan directa, los temas tan cotidianos (esperar el camión en la terminal del ADO, ser un chavo de onda y todo eso) “lo hizo gigantescamente popular entre ciertos sectores de la sociedad”.

“Es una figura referencial en la cultura popular mexicana”. Su aportación musical (se mueve en el rock and roll original y el blues), no me parece lo más importante. Pero su aportación lírica si es notable, chistosa, chusca, memorable.

Presente en el subconsciente colectivo, cualquier persona puede completar las frases de las letras de Alex Lora. En los reclusorios también hay una identificación con su música y sus letras: ‘Mi madre me dice que todo lo que hago que todo lo que hago está mal’. “La gente lo vive como si fuera la Biblia. Lo respira, lo inhala. Es su credo”.

Llegar así al corazón y a la mente de las personas no “es un chiste ni tampoco para menoscabarse”.

Dugs Dugs es como de los grupos más legendarios de esa época. Era, dice el maestro Hernández, una especie de Led Zeppelin mexicano.

El Tri, Dugs Dugs, Peace & Love, Ritual, Tinta Blanca, Bandido… son grupos pioneros, legendarios cuya tenacidad “hay que aplaudir”, porque sentaron las bases del rock en México.

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