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Emilio Carballido y la vigencia de su obra

Anylú Ayala / Cultura en Directo.UNAM

Emilio Carballido y Roberto Gavaldón fueron los guionistas de la película Macario, la primera cinta mexicana que estuvo nominada al Oscar, basada en la historia original de B. Traven y que forma parte de los clásicos del cine en México. Pero es sólo una mínima parte del legado literario de Carballido.

Víctor Hugo Rascón Banda señala que Salvador Novo “descubrió” a Emilio Carballido, cuando era joven. En 1950 el propio Novo dirigió Rosalba y los llaveros, una de sus primeras obras del escritor veracruzano; esta puesta en escena le dio impulso a su carrera y lo dotó de reconocimiento en el ámbito cultural del país.

Más de 250 obras, entre cuentos, novelas, obras de teatro, monólogos y guiones cinematográficos conforman el patrimonio literario que Emilio Carballido —egresado de la UNAM— dejó para el disfrute y reflexión de quienes así lo deseen. No por nada es considerado como el padre de la dramaturgia moderna mexicana, de acuerdo con diversos estudiosos de las artes teatrales.

Su pluma se atrevió a escribir sobre la cotidianeidad de los mexicanos, sus problemas, dolores, alegrías y momentos de introspección. En el número que Tramoya: cuaderno de teatro, —fundada y dirigida también por “Carba”, como le decían algunos cercanos—  le rinde cómo homenaje, se da cuenta de la magnitud de su obra y de su personalidad.

Merecedor de medallas, becas y premios, Carballido fue tan versátil en sus letras como cercano a las distintas realidades que le tocó vivir. En 1968 tenía 43 años y su vivencia sobre los movimientos estudiantiles se tradujo años después en la trilogía dramática que inicia con Únete pueblo y La pesadilla (ambas de 1978), y culmina con Conmemorantes, piezas que forman parte de su gran mosaico alusivo a la Ciudad de México (DF, 52 obras en un acto).

Conmemorantes, obra teatral en un acto, relata el cansancio y la desesperación de una madre que, tras años de búsqueda, continúa indagando por su hijo desaparecido. Escrita en 1981 y publicada hasta 1985, la obra fue concebida desde el estilo del teatro noh japonés y, lastimosamente, su vigencia es desgarradora.

En 2018, en el marco del M68, la conmemoración del 50 aniversario del Movimiento Estudiantil de 1968, surge esta puesta en escena —producida por la Secretaría de Extensión y Proyectos Digitales de CulturaUNAM— la cual tuvo tres funciones en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, bajo la dirección de Emilio Méndez, con Marta Aura como protagonista y un elenco conformado por alumnos y egresados del Centro Universitario de Teatro y del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM. Además, esta obra fue grabada de manera integral como una pieza de video-teatro para su preservación y difusión.

El proceso para lograr esta producción estuvo lleno de rememoraciones: los sucesos de 1968, el drama social e individual provocado por una desaparición abrupta y, sobre todo, la obra y vida de Emilio Carballido, quien cumplió en el 2018 una década de fallecido. Una suma de emociones que abjura el olvido se registra en el documental Conmemorantes: Conmemoración y vivencia en Emilio Carballido, en el que no sólo apreciamos el rastro de un proceso creativo —la producción de la obra—, sino la evocación de la sensibilidad y el compromiso artístico del célebre dramaturgo mexicano.

 

 

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