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El oscuro mundo de los bots, ¿cómo funciona?

Fernando Guzmán Aguilar/Leyla Cárdenas
El uso de granjas de bots para crear una tendencia sólo cambia la percepción sobre un candidato, político, empresa, partido, artista o personaje.

 

Aunque hay libertad de expresión con límites, Twitter, Facebook, TikTok y otras plataformas digitales se han convertido en “un campo minado”, asegura Rubén Darío Vázquez Romero.

Uno puede opinar sobre lo que quiera, siempre que no transgreda sus reglas comunitarias. Sin embargo, agrega el profesor de la FES Aragón, también “hay una especie de encono digital grandísimo”.

Vázquez Romero, maestro en comunicación y doctorando en ciencias sociales, colaborador en diferentes medios (Reforma, Milenio, La Jornada) y consultor en comunicación digital para varias empresas e instituciones, abunda sobre el tema bots y tendencias en redes sociodigitales:

“Si uno asume posturas políticas o ideológicas sobre un tema, es muy probable que sea atacado y no necesariamente por personas, sino por un grupo de bots, programados específicamente para atacar cierto tipo de opiniones”.

Los bots (aféresis de robots) se utilizan no sólo para atacar sino para poner un asunto o personaje de la vida pública en tendencia en Twitter, Facebook, TikTok y en otras plataformas digitales.

Colocar en esas redes sociales un tema en tendencia es complicadísimo. Se requiere una estructura grande, con una gran cantidad de operadores y grandes montos de inversión.

Hay muchas formas. Una de ellas, la más sencilla y fácil de detectar, es programar una aplicación para que cada determinado tiempo cree cierto tipo de cuentas que repliquen tal o cual contenido o detecten otros y los respondan.

Hay, sin embargo, empresas que tienen operadores o community managers que manejan 30, 40, 50 cuentas cada uno. Y cada cuenta parece una persona. “Los alimentan diariamente para que se comporten como seres humanos”.

Alguien contrata a la empresa y su granja de bots comienza a colocar un tema en tendencia, a favor o en contra de alguien, golpeando o defendiendo a alguien. Tal forma de operar “es básicamente indetectable para las redes sociales”.

Entre los autores de estas acciones digitales, la figura más visible fue hace unos años la de Carlos Merlo, llamado “rey de las fake news” y director de Victory Lab, una especie de búnker con 17 personas dedicadas a esparcir contenido viral en alrededor de cuatro mil “periódicos” falsos y miles de memes a la semana.

Quienes contratan a esas empresas de bots son partidos políticos, funcionarios públicos, empresas, artistas. En fin, cualquiera que tenga los recursos y que desee colocar tendencias en las redes sociales por alguna razón.

Se apoya o denuesta a algún actor o artista, una marca o empresa, un político o un funcionario para que sea tendencia dentro de las redes sociales.

Tendencias

Las tendencias son espontáneas o artificiales. Muchas, dice el maestro Vázquez Romero, nacen de forma natural, de acuerdo con la lógica de los algoritmos de distribución de contenido de las redes sociales. Otras, sobre todo las referentes a cuestiones políticas, son artificiales, creadas o impulsadas. De manera deliberada, alguien invierte recursos para crear estas tendencias.

“En procesos electorales, crear una tendencia en redes sociales sobre un candidato no sé si tenga incidencia en el voto. No se ha comprobado que cambien el rumbo de las elecciones, pero sí cambia la percepción sobre una persona, una ley, una iniciativa, un partido”.

En la víspera de las elecciones que ganó Donald Trump, se fomentó el miedo a la migración y se crearon muchas noticias falsas que cambiaron la percepción de muchos estadounidenses sobre otros candidatos.

Trump resultó favorecido, pero es casi imposible demostrar que eso le haya hecho ganar. Hasta este momento es algo que no se ha podido comprobar. Sólo se puede decir que sí se cambia la percepción, y el hecho de que cambie la percepción lo coloca mucho más cerca de ganar que un candidato mal percibido. “Pero ¿que haya una correlación estadística demostrable, repetible y muestreable? No”.

Actualmente hay una lucha virtual por denostar al actual gobierno que contribuye a polarizar a la sociedad. Cuando AMLO empezaba su campaña por la presidencia, decían que era un peligro para México.

—Sí, es un hecho.  El gobierno ha recibido una serie de ataques constantes y sistemáticos, prácticamente desde que el actual presidente era candidato, o incluso desde antes de ser candidato oficial de su partido. Sin embargo, también hay ciertos sectores de oposición que reciben una serie de ataques sistemáticos y coordinados de la misma manera. No sólo unos u otros, sino todos, son blanco de este tipo de ataques digitales.

¿Hay una lucha virtual de todos contra todos?

—Exactamente, sí, las redes sociales se han vuelto un campo minado para la libertad de expresión.

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