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El MUAC presenta en Sala10, su plataforma virtual de exposiciones, Rescatando mi propio cadáver (un conjunto alterno de peldaños para el ascenso a la oscuridad)–Parte 3: Política sin oxígeno, de Julieta Aranda

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Julieta Aranda, Rescatando mi propio cadáver (un conjunto alterno de peldaños para el ascenso a la oscuridad)–Parte 3: Política sin oxígeno, 2018 Video. 9’ 37’’. El video, última parte de una trilogía creada a lo largo de la década pasada, investiga las condiciones existenciales contemporáneas provocadas por avances científicos y tecnológicos
La serie en la que Julieta Aranda (Ciudad de México, 1975; vive y trabaja entre Berlín y Nueva York) ha trabajado en los últimos seis años, ha sido una bitácora y una meditación sobre cómo se ha transformado nuestro sentido común. En esta serie, titulada Rescatando mi propio cadáver (un conjunto alterno de peldaños para el ascenso a la oscuridad), Aranda busca explorar aquello que compone la sensibilidad especial del siglo XXI, con videos que conjuntan de manera técnica los lenguajes poéticos y documentales, explotando la técnica del montaje para generar sentido y plantearnos tantas preguntas como posibles respuestas.
Del 22 de marzo al 20 de junio, la sala virtual del MUAC presenta la tercera pieza de esta serie, subtitulada Política sin oxígeno, donde la artista nos ofrece planteamientos que reflexionan nuestra relación con lo metafísico y lo interno, usando la extracción de combustibles fósiles como metáfora existencial de nuestro presente y donde, además, la artista explora la posibilidad de una “ruta de escape” en estos tiempos abrumadores. Esta obra se pensó originalmente para la Bienal de Berlín en 2014.
De acuerdo a Cuauhtémoc Medina, curador de este proyecto, los videos, que buscan unir el arte contemporáneo con un esfuerzo intelectual, aparecen como una serie de apuntes en movimiento sobre los ejes, todavía poco nítidos, en los que devendrá la nueva subjetividad de esta era geológica que vivimos, el antropoceno.
“Estas obras, agrega, son intentos por reconfigurar nuestra intuición, nuestros deseos, valores y fantasías de intercambio y relación. Pespuntes de nuevos tejidos hechos de aglutinaciones que van más allá de ser inéditas, que son radicalmente impensables, en tanto rebasan los bordes imaginarios de aquello que designamos como ʻhorizonteʼ”.
Dando un nuevo sentido a su entrenamiento originario como cineasta, Julieta Aranda propone una reinvención que cuestiona categorías fundamentales como la espacialidad, la producción de lo citadino y la relación entre la excavación interior de lo subjetivo y los modos de producción y autoproducción del extractivismo. En un incesante contrapunto de imágenes, aforismos e hibridaciones poéticas, estos filmes interrogan el modo en que lo indiscernible de la artificialidad y la espiritualidad enmarcan la imposible tarea de pensar un futuro desde nuestro presente.
“Al ver las meditaciones fílmicas de Aranda, añade Cuauhtémoc Medina, he pensado en el rostro de Robert Oppenheimer quien, mientras veía estallar la primera bomba atómica en julio de 1945, evocaba las palabras de Vishnu en el Bhagavad-Gita: ‘Yo soy el tiempo, destructor de los mundos’. Aranda, al exhibir el tercer video de su serie […] decidió también inscribirlo en una instalación donde, entre otras frases, aparece un fragmento de esperanza: ‘Nadie ha muerto jamás de contradicciones’. Ojalá que esa pueda ser nuestra divisa. Rescatando mi propio cadáver es un manifiesto por la heterogeneidad en el proyecto cada vez más inaprensible de inventar alguna clase de futuro.”
Reconciliación con el lenguaje de la imagen en movimiento
La formación original de Aranda fue como cineasta, pero decide retirarse del cine cuando tuvo problemas “fundamentales” con la estructura del campo: “No me interesaba tener personajes ni los procesos de identificación, y no hallaba cómo trabajar. Así terminé de artista. Esta serie de videos me reconcilió con el lenguaje de la imagen en movimiento.”
En una conversación entre Julieta Aranda y Cuauhtémoc Medina en torno a la obra, la artista comenta que originalmente escribió la primera y la segunda parte juntas, pero por lo ambicioso del proyecto le faltaba espacio para explorar todo aquello que necesitaba. “Empezaba a ser demasiado difícil manejar todo el contenido que quería poner en un solo video. Por el momento son tres y no sé si ya terminé. La primera parte tiene que ver con el espacio exterior; la segunda, con el espacio uno a uno, con las ciudades, el lenguaje y el lugar que ocupamos directamente a escala humana. La tercera es sobre lo que yo llamo ‘el espacio interior’, que va desde la religión, la metafísica, la ciencia y ‘los invisibles’ en general. Esa parte es la que creo que no he terminado todavía.”
Bitácora de experiencias trascendentales
El origen de esta serie de videos es una invitación a participar en un proyecto en el que enviaron a tres artistas a hacer vuelos de gravedad cero en la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN). Respecto a esta anécdota Aranda comparte: “Me la pasé bomba… Sin embargo, había una cortés expectativa de que en algún momento saldría un proyecto de eso y me hablaban de vez en cuando para decirme: ‘¿ya hiciste algo?, ¿qué vas a hacer?’. El siguiente momento ocurrió cuando estaba viendo un número de una revista bastante cutre, llamada Sports Illustrated, donde tenían a la modelo Kate Upton haciendo de Barbarella: estaba flotando en gravedad cero mientras vestía un bikini plateado. Entonces me cayó el veinte de que estábamos cumpliendo una función bastante similar: generar una serie de aspiraciones. Eran procesos de gentrificación. Obviamente la versión europea era un poco más intelectual: mandar a tres artistas a flotar. La versión estadounidense incluía a una rubia con atributos memorables, pero la función era la misma, rascar el deseo de: ‘¿dónde vamos a poner el siguiente Starbucks?’. Una vez que entendí cuál era la función que me estaban pidiendo desempeñar fue que pude idear esta serie de piezas.
“Empecé a escribir, anotar y pensar sobre cómo unir todo esto. Me pasé un año tratando de hacer un guion. Filmarlo fue muy gracioso porque grabé a unos actores en torno a una mesa, en una conversación con gente que no se puede ir, como El ángel exterminador de Buñuel. Eran seis personas cenando, seis voces discutiendo todo este asunto. Lo filmé de una manera muy clásica. Aunque sabía que no iba a usar ese material, traté de dar sentido a todas las contradicciones con las que me fui encontrando en ese año de investigación. Verdades y contradicciones que tienes que mantener en tensión y que sólo se hacen productivas en tensión”, concluye la artista.
La doble muerte y los límites de representación
“Hay un concepto que no está directamente aludido dentro de la pieza, pero que me interpela muchísimo. Es la idea de la ‘doble muerte’”, señala Aranda, quien es también editora de la revista e-flux y codirectora de la plataforma en línea e-flux desde 2003. “La muerte y los procesos de descomposición tienen un potencial generativo: se pudre algo y eso se convierte en un fermento de donde sale otra vida, una composta. Cuando vas a un bosque, te encuentras con uno de esos árboles que están medio podridos y debajo de las hojas ves que hay hongos, helechos y ramas creciendo, contemplas que la muerte le da un regalo a la vida. Es una muerte que no sólo genera muerte, como estos pájaros que tienen el estómago lleno de bolsas de plástico y encendedores”.
Y agrega: “Quise plantearme los límites de la representación y en qué momento las imágenes se autocancelan, dejan de funcionar y llegamos a ciertas convenciones de qué es lo representable y lo irrepresentable. Un vacío o una invisibilidad”.
Semblanza Julieta Aranda
(Ciudad de México, 1975; vive y trabaja entre Berlín y Nueva York)
En su práctica artística, Julieta Aranda crea encuentros sensoriales con la naturaleza del tiempo y la literatura especulativa. Observa la relación cambiante entre el ser humano y la tierra a través de la lente de la tecnología, la inteligencia artificial, los viajes espaciales y las hipótesis científicas. Mediante instalaciones, videos y medios impresos, se dedica a explorar el potencial de la ciencia ficción, las economías alternativas y la “poética de la circulación”. Sus proyectos desafían los límites entre sujeto y objeto al tiempo que aprovechan los encuentros fortuitos, la autodestrucción y los procesos sociales. Julieta Aranda es también editora de la revista e-flux y codirectora de la plataforma en línea e-flux desde 2003.

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