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El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.

Fernando Guzmán Aguilar / Hugo Cuenca
La comunidad científica debe ofrecer soluciones que encuentren una mejor respuesta en los tomadores de decisiones. La sociedad civil debe exigir a los gobiernos que hagan lo que tienen que hacer con base en la mejor ciencia, la mejor tecnología y en las mejores decisiones sociales

Con la inminente sexta extinción de especies y otros problemas ambientales, como el cambio climático, hay un riesgo real de un colapso de la civilización en los siguientes 20-30 años, con repercusiones muy severas en la calidad de vida de la humanidad, asegura el doctor Gerardo Ceballos.

Las actuales sequías y e incendios sin precedentes en el mundo, por ejemplo, indican que las predicciones científicas sobre la sexta extinción de especies y el colapso de la civilización no sólo son correctas, sino que es posible que ocurran “más rápido de los esperado”.

La civilización, e incluso el destino de nuestra especie, dependen totalmente del buen funcionamiento de los ecosistemas y de su biodiversidad, que la sociedad degrada cada vez más.

El investigador del Instituto de Ecología advierte que el  tiempo nos ha alcanzado. Estamos ante lo que pudiera ser la última oportunidad para mantener las condiciones que hacen posible la vida en la Tierra y el bienestar para la humanidad. Lo que hagamos en los próximos años definirá el futuro de la biodiversidad y del ser humano.

El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.

Aniquilación de especies

La pérdida de especies y poblaciones es tan grave como el cambio climático, pero en general se desconoce su gravedad, incluso en el ámbito científico.

La defaunación nos ha llevado a una aniquilación biológica, agrega Ceballos, coautor del artículo “Circling the drain: the extinction crisis and the future of humanity(https://doi.org/10.1098/rstb.2021.0378). Los otros autores son los doctores  Rodolfo Dirzo y Paul R. Ehrlich, ambos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos.

Pocas especies se salvan del impacto negativo de las actividades del ser humano. El patrón de la extinción es generalizado, ya que incluye a todos los tipos de organismos del planeta, incluidos vertebrados, invertebrados, plantas e incluso microorganismos.

En su artículo, publicado en la prestigiosa revista científica  Philosophical Transactions of the Royal Society, Ceballos, Dirzo y Ehrlich reportan que en los últimos 520 años, al menos de 700 especies  de vertebrados  han sido registradas como extinguidas.

El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.
Otros indicios de la actual crisis de la biodiversidad son:

  1. Desde el inicio de la agricultura hace once mi años a la fecha, la biomasa de la vegetación natural terrestre se ha reducido en casi 50% y se ha perdido aproximadamente 20% de su biodiversidad original.
  2. De las especies de plantas, 40% han sido catalogadas como en peligro de extinción.
  3. Hace once mil años la biomasa de vertebrados era de unas 300 millones de toneladas, de las cuales sólo cuatro millones correspondían a la población humana.
  4. Para 2015, la biomasa total de vertebrados es de un “dramático” 1850 millones de toneladas. De las cuales 76% corresponde a animales domésticos (vacas y gallinas principalmente), seguidos por los humanos (anualmente somos ocho millones) y sólo 1% corresponde a animales silvestres (en este estudio no se consideraron focas, leones marinos, anfibios y aves).

Actualmente, agrega Ceballos, en el caso de la biomasa de las aves:

  1. El 30% representa a 11 mil especies silvestres.
  2. El 70% son gallinas, guajolotes y otras aves domésticas.

Desde 1980, en poco más de 40 años, se ha perdido, en promedio, 70% de todos los individuos de cada especie de mamíferos silvestres. Supongamos que si había 100 elefantes o 100 tigres o 100 individuos de otra especie, sólo quedan 30 de cada una.

En general, las causas de la pérdida de individuos, poblaciones y especies son, entre otras,  la destrucción de hábitats,  la sobreexplotación por tráfico ilegal de especies, la cacería y las enfermedades trasmitidas por animales domésticos y  especies invasoras.

Desde 1980, hemos perdido o destruido 60% de todos los ambientes naturales, tanto en el mar como en la tierra. Y el tráfico ilegal por año se estima de tres mil a seis mil millones de individuos de animales y plantas silvestres.

El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.
Medidas contra la extinción

Ceballos propone algunas medidas para mitigar la  sexta extinción de especies en proceso y un eventual colapso de la civilización:

  1. Detener y revertir el tamaño de la población humana. “Algo muy complejo”.
  2. Reducir nuestros patrones de consumo, sobre todo las clases medias y altas del planeta,  porque son las que consumen más.
  3. Comprar y usar menos productos contaminantes, como los plásticos.
  4. No comprar ni consumir fauna y flora silvestre. En México tenemos muchos focos rojos: en la CDMX (Mercado de Sonora), Veracruz, Chiapas y Oaxaca se venden toda clase de animales silvestres que son usados como amuleto, ornato o alimento.
  5. Usar tecnologías adecuadas. Privilegiar, por ejemplo, “las energías verdes”. Producir sólo petróleo es una política enormemente anacrónica, ya que es una energía que está destruyendo al planeta. Hay que desarrollar los dos tipos de energía.
  6. En zonas rurales, los gobiernos deben ofrecer beneficios a quienes pueden mantener selvas y bosques y por ende a sus poblaciones animales en buenas condiciones.
  7. Diseñar un marco de referencia legal que nos permita entender qué es lo correcto y lo incorrecto y que se sancione a quien infrinja o no cumpla con la ley ambiental,  que debe “volverse más estricta”.
  8. En México deben realizarse foros de reflexión para el diseño de políticas públicas que nos permitan un desarrollo sustentable de país, “entrar de lleno” al combate del cambio climático y evitar la destrucción de ambientes naturales, de la fauna y de la flora silvestre.

El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.
Problemas ambientales, de seguridad nacional

Para Ceballos se requiere que los ministerios de educación, medio ambiente y gobernación tengan una agenda específica para tratar los problemas ambientales como un problema de seguridad nacional.

El ecólogo universitario dice que la comunidad científica debe ofrecer soluciones que encuentren “un mejor eco en los tomadores de decisiones” y la sociedad civil debe demandar a los gobiernos que “hagan lo que tienen que hacer con base en la mejor ciencia, la mejor tecnología y en las mejores decisiones sociales”.

Además de multiplicar la educación y difusión de la problemática ambiental, sobre todo  en niños y adolescentes,  Ceballos exhorta a los jóvenes y  adultos a votar de manera responsable por candidatos y partidos que  propongan políticas ambientales sólidas para atacar el consumo excesivo y para desarrollar tecnologías limpias.

Una asignatura pendiente, insiste Ceballos, es articular en un marco legal una serie de políticas públicas que socialmente sean justas y que preparen al país para un desarrollo sustentable, incentivando, por ejemplo, patrones de consumo correcto como comer menos carne y usar  productos sustentables.

Dicho marco de referencia, agrega Ceballos, debe ser científicamente sólido y humanamente correcto, para que nos permita avanzar en la dirección adecuada en los próximos diez años y así encontrar la salida a la enorme y complejísima coyuntura que enfrenta México y el planeta.

El colapso de la civilización ya está ocurriendo y hay evidencias.
El principio del colapso

El colapso de la civilización ya está ocurriendo. Como ejemplo, Ceballos apunta:

  1. Hemos tenido las temperaturas más altas en todo el planeta.
  2. Los incendios catastróficos se han multiplicado; por ejemplo, Europa y California han experimentado severos incendios este año.
  3. Hay dos mil millones de personas en el planeta que no tienen agua potable. En gran parte del norte de México hay sequía. Un ejemplo muy difundido recientemente es la escasez y el severo conflicto de agua potable en Nuevo León. Comunidades aledañas no quieren que se lleven su agua a Monterrey. Lo mismo ocurrirá con el Valle de Toluca que surte parte del agua de la CDMX.
  4. La pandemia Covid 19 es otro indicador del colapso que ya llegó, propiciada por el tráfico de especies y la destrucción de los ambientes naturales.

Estamos viendo el principio de lo que va a ser una nueva normalidad que acarreará enormes sufrimientos para la población en general, pero sobre todo para quienes viven en regiones con menos recursos.

El colapso de la civilización no extinguirá al ser humano en los siguientes 50, 100 o 200 años. Probablemente sobrevivirá pero con enormes problemas, sufrimientos y muchísimos muertos en las siguientes décadas, por el quebrantamiento de  la realidad política, social y económica causados por los problemas ambientales.

Por el momento, como dice el título del artículo “Circling the drain: the extinction crisis and the future of humanity”, es como si estuviéramos en un drenaje dando vueltas y si no hacemos las cosas bien, sostiene Ceballos, la corriente va a acabar jalándolos y aventándonos a la cañería.

También te recomendamos leer:

UNAM y Stanford: recorrido por la sexta extinción (https://www.gaceta.unam.mx/unam-y-stanford-recorrido-por-la-sexta-extincion/).
La aniquilación de la naturaleza es un libro que habla de que hay muchas razones para salvar a la naturaleza. Una es que si la salvamos probablemente estemos salvando el futuro de la humanidad. Este libro fue publicado originalmente en inglés en 2015. La primera edición en español (Océano, 2021) está actualizada. Más de 100 imágenes nos muestran aves y mamíferos extinguidos o en apuros.

 Estamos cambiando el rumbo de la evolución: Gerardo Ceballos (https://www.gaceta.unam.mx/estamos-cambiando-el-rumbo-de-la-evolucion-gerardo-ceballos/).
Hemos podado de manera irregular el árbol de la vida. Con las extinciones se pierden especies, su función en los ecosistemas y también su linaje evolutivo.

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