Cultura

Decir mujer gay en vez de lesbiana o bisexual, invisibiliza a las mujeres del colectivo LGBTTTI

Omar Páramo / Francisco Medina

Todavía en el siglo XX se usaba el eufemismo “el amor que no se atreve a decir su nombre” para referirse a aquellas preferencias que “se salían de lo normal” (según las buenas conciencias). Para contrarrestar este silencio impuesto por tanto tiempo a personas que sólo deseaban ser como eran, desde hace 32 años, y cada 11 de octubre, se conmemora el Día Internacional para Salir del Clóset, fecha en que miles de jóvenes de todo el globo le informan a sus familias sobre sus disidencias sexuales, parejas del mismo género eligen besarse en público e internautas postean su verdadero sentir.

“Se trata de celebrar las conquistas en cuanto a derechos humanos de la comunidad gay, lesbiana y bisexual, y de señalar aquellos aspectos en los que aún debemos avanzar”, señala Abril Castro, coordinadora de Artes Visuales del Museo Universitario del Chopo, recinto que organiza el Foro de Visibilidad Lésbica y Bisexual en la Cultura Contemporánea, y el taller y espectáculo para niñas y niños ¿Existe sólo una historia de amor? ¿Qué es la diversidad sexual?

Y es que, para la gestora cultural, pese a lo mucho que se ha progresado en el rubro y a que a cada vez nos rigen menos prejuicios, en lo tocante al colectivo LGBTTTI la mujer aún es invisibilizada, incluso a nivel de lenguaje, reproduciendo así lo que pasa, a nivel macro, en la sociedad. “Aunque no nos guste, se sigue usando la palabra ‘hombre’ para referirse a toda la ‘humanidad’, excluyendo así lo femenino, y lo mismo sucede cuando empleamos las voces homosexual o gay para englobar a toda una comunidad, como si las mujeres lesbianas, bisexuales o trans no existieran. Se trata de conceptos que no nos representan, nos abarcan o nos incluyen”.

Para ventilar este hecho, y por primera vez en la historia del Museo del Chopo, tendrán lugar diversos encuentros con artistas, poetas y escritoras convencidas de que sus opiniones deben ponerse sobre la mesa y no quedarse encerradas en un clóset y, para ello, discutirán y reflexionarán sobre las diferentes formas en que su producción artística se ve influida, e incluso atravesada, por su género y sexualidad, así como sobre la necesidad de ser más visibles.

“¿Por qué llamar a una mujer gay cuando tenemos una palabra especial para ella? Suele decirse que lo que no se nombra no existe; si esto es así, comencemos a usar las voces lesbiana o bisexual para decir: aquí estamos y existimos. Hacer lo contrario nos invisibiliza”.

Las mesas del Foro Visibilidad Lésbica y Bisexual en la Cultura Contemporánea tendrán lugar el 9 y 10 de octubre, a partir de las 12 horas, y podrán seguirse por el Facebook Live del Museo del Chopo.

En el encuentro del viernes participarán la cineasta Ángeles Cruz; la actriz Úrsula Pruneda; la performancera Julia Antivilo; la escritora Sylvia Aguilar Zéleny; la poeta Sayak Valencia, y Yadira del Mar, feminista zapoteca, hierbera y lesbiana. El sábado estarán las poetas Sara Uribe y Yolanda Segura; la fotógrafa Liliana Hueso; la narradora Odette Alonso; la defensora de los derechos humanos Lulú Barrera, y la activista cultural Lorena Wolffer.

Por una infancia sin prejuicios

 Roy y Silo son un par pingüinos machos del Zoológico de Central Park que en 2004 saltaron a la fama después de que apareciera una nota sobre ellos en The New York Times, donde se relataba su romance: empezaron cortejándose, luego formaron pareja y después los cuidadores les dieron un huevo que empollaron con éxito para criar, entre los dos, a una pingüinita de nombre Tango.

Este relato inspiró a Andrés Carreño, mejor conocido como el Doctor Misterio, para escribir la historia ¿Existe sólo una historia de amor?  ¿Qué es la diversidad sexual?, dirigido a niños y niñas con la finalidad de mostrarles que, pese a lo que afirman ciertas personas, hay más de una forma de querer, y que para amar a alguien no importan los géneros ni sus roles, sino el procurar y preocuparse por el otro.

Al respecto, Abril Castro añade: “Esta pieza ya se había presentado antes, pero es la primera vez que se le añade esta característica de ser también taller, pues la transmisión será vía Zoom a fin de que los pequeños puedan exponer sus dudas sobre la disidencia sexual”.

Sin embargo, y como cabría esperarse, la historia de Roy y Silo no fue bien recibida por todos, pues grupos conservadores de EU criticaron la difusión de esta nota por atentar contra el modelo tradicional de la familia y lograron retirar de las bibliotecas de algunas primarias todo libro que hablara de los papás de Tango, argumentando que los alumnos no deberían saber nada de romances ornitológicos. Más tarde, autoridades de Singapur harían lo mismo.

De opinión contraria, Andrés Carreño escribió esta puesta en escena, protagonizada por pingüinos enamorados, para mostrar a los infantes una realidad más amplia y para evidenciar la necedad de quienes creen que, censurando, le cerrarán camino a la diversidad sexual, algo que incluso la naturaleza misma exhibe a cada rato como un error, pues el proscribir libros no ha evitado que cada vez haya más pingüinos en zoológicos de todo el mundo siguiendo los pasos de Roy y Silo, y como ejemplo tenemos a Australia y Alemania.

Ante quienes puedan objetar el que los niños participen de un espectáculo donde dos aves se profesan “un amor que sí se atreve a decir su nombre”, Abril Castro responde: “Aunque el foro se diseñó para adultos, siempre he defendido que debemos pensar en las infancias. Si queremos lograr un cambio real debemos dirigirnos a los más pequeños; sólo ellos podrán construirse un futuro prejuicios”.

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