Cultura

Con la Megaofrenda 2016, la UNAM regresa al Barrio Universitario

Omar Páramo

Al montar este año su Megaofrenda en la Plaza de Santo Domingo del Centro Histórico (del viernes 28 de octubre al miércoles 2 de noviembre), la UNAM recuerda no sólo a los muertos, sino que ese lugar y sus alrededores —alguna vez conocidos como el Barrio Universitario— fueron su hogar durante siglos, y que en las aulas de edificios como el Palacio de la Escuela de Medicina o la Antigua Escuela de San Ildefonso cientos de miles de personas se prepararon para construir el México actual.

 

De esta forma, la Universidad regresa —y para ello organiza una gran fiesta— a su primera casa, aquella que se asentaba en lo que a inicios del siglo XX se conocía como el casco central de la Municipalidad de la Ciudad de México y a la cual la mayoría de sus estudiantes llegaban en tranvía, después de atravesar zonas de ambiente rural para finalmente descender en la terminal en el Zócalo, como describía Octavio Paz al rememorar el trayecto que realizaba a diario para tomar clases en lo que en ese entonces era la Preparatoria 1, frente a lo que hoy es el Templo Mayor.

 

La edición de este año está inspirada en Rufino Tamayo, por lo que las decenas de ofrendas que se colocarán en el lugar recrearán y reimaginarán con cartonería, acrílicos, flores, incienso y todo tipo de materiales, las obras de este artista oaxaqueño, considerado el rebelde de la plástica nacional (pues su espíritu de inconformidad se filtraba hasta en los aspectos más cotidianos de su vida, como en su negativa a celebrar su cumpleaños el 25 de agosto, cuando nació, sino al día siguiente).

 

En este marco, también se convocó a los concursos de poesía “Décima Muerte”; de fotografía “Muerte instantánea”; de cuento “Letras muertas”; de arte postal “Post scriptum”; de crónica “Tiempo muerto”, y de entrevista “¿Cómo se pasa la muerte?”, en la que podrán participar alumnos de esta casa de estudios y su sistema incorporado.

 

Es la primera vez que esta fiesta tiene lugar fuera de CU y con ello la Universidad busca rendir un tributo a su historia y, sobre todo, perpetuar la tradición de las ofrendas que, al igual que los rituales para recordar a los difuntos, se vale de la celebración, el arte y la música para seguir con vida.

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