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Áreas verdes en las ciudades mejoran la calidad de vida y la biodiversidad

Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS UNAM)
  • La percepción de calidad de vida es mejor entre la gente que vive cerca de áreas verdes.
  • Los espacios verdes urbanos contribuyen a la sustentabilidad al ser portadores de la biodiversidad local y proveer múltiples beneficios.

 

Las ciudades actuales incluyen una gran diversidad de espacios verdes, además de los parques públicos y áreas de conservación, los patios y jardines privados, los espacios asociados a las vialidades, los terrenos baldíos y los corredores riparios son espacios que permiten retener una parte de la biodiversidad de las regiones en que se encuentran. El Seminario Internacional Tópicos de Frontera en la Sustentabilidad, en su último módulo del año, abordó la importancia de estos espacios verdes para la resiliencia urbana.

La doctora en ciencias de la sostenibilidad, Cristina Ayala-Azcárraga, mencionó que la percepción de calidad de vida es mejor entre la gente que vive cerca de las áreas verdes y que la noción de “naturalidad” aumenta el bienestar percibido, aunado a otros factores como la percepción de seguridad. Aseguró que en la CDMx no tenemos suficientes espacios verdes urbanos, pues si no consideramos camellones, panteones y otros sitios que no están diseñados para ser espacio público, solo existen 3.3 m2 de áreas verdes por habitante.

En la mayoría de los casos, estos espacios no han sido adecuadamente planeados o atendidos, a pesar de la gran diversidad de beneficios que obtenemos de ellos, ya que nos proveen recursos como leña o fruta, regulan la temperatura, la calidad del aire y la dinámica del agua, nos dan goce estético, un sentido de pertenencia al lugar y oportunidades de relajación, recreación, ejercicio, entre muchos otros beneficios sociales y culturales. Por otro lado, los espacios verdes urbanos suelen existir como pequeños parches aislados entre sí, limitando sus aportes en términos de conservación de la biodiversidad, por ello resulta indispensable mejorar la cantidad tanto como la calidad de estos.

El Dr. Steven Handel, especialista en restauración ecológica en contextos urbanos, enumeró los retos que presentan este tipo de espacios, como la sequedad de los suelos debido a la falta de infiltración, así como la composición que los caracteriza debido a la presencia de escombros y basura, la cual determina que sus propiedades químicas y físicas no sean favorables para el desarrollo de las raíces de las plantas. Otro problema común es la presencia de especies invasoras, que pueden desplazar a las especies nativas. En este sentido, los hábitats urbanos no solo tienen una composición diferente de especies, sino que también tienen regímenes de perturbación distintos, por lo que no es realista pensar en establecer los ecosistemas originales, el gran reto en todos los proyectos de restauración ecológica es elegir cuáles especies usar.

Así mismo, resulta importante la atracción de aves que dispersen semillas para permitir la recuperación de la comunidad biológica. El Dr. Handel mencionó uno de sus proyectos en la ciudad de Nueva York, en donde se plantaron parches de árboles capaces de atraer aves en un relleno sanitario, y se evaluó la cantidad de semillas que las aves dejaron en el sitio. En 65 m2 se contabilizaron más de 14,000 semillas de 20 especies, demostrando que facilitar la dispersión natural es una estrategia de restauración viable y que procesos ecológicos como la polinización pueden recuperarse rápidamente.

El especialista sugirió que el diseño de paisaje en los espacios a restaurar debe buscar el establecimiento de la mayor diversidad de hábitats posible y considerar los usos del espacio público, pues el objetivo es generar espacios tanto para la gente como para la biodiversidad. Los beneficios de estas restauraciones son múltiples, como el tener un costo de mantenimiento mucho menor respecto a los jardines basados en césped y otras especies exóticas, de manera que este tipo de proyectos son importantes desde las perspectivas económica, social y ecológica.

Por otra parte, los beneficios sociales y culturales fueron abordados por la Dra. Ayala-Azcárraga, quien explicó que los espacios verdes urbanos contribuyen al bienestar humano al permitir una mayor exposición al sol, aumentando la síntesis de vitamina D y regulando el ciclo circadiano; además de facilitar la actividad física, mejorando la salud general. En términos de salud mental, el acceso a espacios naturales ayuda a disminuir los trastornos de atención e hiperactividad, la depresión y el estrés, mejora la productividad y promueve las conductas altruistas. Estos espacios favorecen oportunidades de socialización y fortalecen el sentido de apego al sitio.

El Dr. Luis Zambrano-González, investigador del Instituto de Biología de la UNAM, aterrizó el tema en el caso de Ciudad Universitaria, que es un ejemplo de un proceso de urbanización y creciente remoción y fragmentación de los espacios verdes. Concluyó que dicho campus ya no tiene espacio para permitir una mayor urbanización y también enfatizó en la gravedad de la pérdida de conectividad ecológica como uno de los problemas principales de la Reserva ecológica del Pedregal de San Ángel.

El especialista de la UNAM recordó que la restauración urbana es un proceso lento, pues depende tanto de procesos ecológicos como de dinámicas sociales que requieren tiempo; el Dr. Handel insistió en que la ciudadanía debe involucrarse en el manejo de los espacios verdes urbanos, pues su participación también implica beneficios en términos de la vida comunitaria; y la Dra. Ayala-Azcárraga resaltó que esta participación debe ocurrir desde la fase de diseño del espacio público, para asegurar que los resultados respondan a las necesidades de las personas usuarias.

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