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Abre sus puertas la vivienda sustentable

Gaceta UNAM

Nota original: Gaceta UNAM
Autor de la nota: Rafael López
Fecha de publicación: 14 de mayo de 2019
https://www.gaceta.unam.mx/abre-sus-puertas-la-vivienda-industrializada-sustentable/

  • El prototipo es de dos pisos, su dimensión alcanza 28 m2.
  • Ocupa un espacio de 14.5 m2 de terreno, pesa 3.6 toneladas.
  • Cuenta con todos los servicios, cabe en un lugar de estacionamiento y puede ser remolcada.

Un ciudadano común, poseedor de un espíritu crítico diría que semeja a una caja de zapatos, pero vista de frente, no hay duda de que su fachada anuncia un espacio habitable escrupulosamente diseñado.

A primera vista resalta la dimensión: 28 m2 donde se desafía al confort con soluciones inteligentes, planteadas por un equipo multidisciplinario integrado por la ingeniera María de los Ángeles Rodríguez Cortés, a cargo de los sistemas eléctricos e hidráulicos, el diseñador industrial Fernando Fernández Barba encargado de los aspectos ergonómicos y productivos y el arquitecto Honorato Carrasco Mahr de los aspectos arquitectónicos y la coordinación y administración general del proyecto.

El proyecto VIS, como lo llamaron sus creadores para unir los conceptos “Vivienda Industrializada Sustentable”, es un modelo experimental apoyado por el Conacyt y tres instancias académicas pumas: las facultades de Arquitectura e Ingeniería y el Centro de Investigación de Diseño Industrial (CIDI).

El propósito es dar respuesta a la necesidad de vivienda, en términos económicos, así como una alternativa al hogar tradicional que se ha visto modificado tanto en el núcleo de la estructura familiar como en las necesidades de espacio y movilidad.
Sin duda, a principios de este milenio la crisis de vivienda es una realidad, expresada en una creciente demanda, dificultades para adquirirla y la premura de búsqueda de modelos urbanos y arquitectónicos sustentables.

¿Por qué construir vivienda en tan pocos metros cuadrados? La respuesta está en el crecimiento exponencial de ciudades pobladas, el encarecimiento del suelo y el crecimiento vertical desmedido. A lo que se agrega la insuficiente infraestructura urbana: vialidades, servicios, energía o transporte y desde luego por requerimientos estrictos de un proceso constructivo fabril que permitirá construir en serie hasta mil unidades diarias, distribuirlas y venderlas por todo el país.

El prototipo de la Vivienda Industrializada Sustentable (VIS) fue concebido en forma y dimensiones para dos plantas. Es un área habitable de 14 metros cuadrados de planta y se percibe como una casa de dos pisos sin serlo.

En realidad la altura no corresponde a la de dos pisos, porque no podría transportarse por calles y carreteras con facilidad, pero mediante un diseño innovador se perciben como tales. Esto es: algunos espacios del techo de la planta baja están insertos en los espacios “ocultos” de la planta alta; por ejemplo, el techo de la cocineta se ubica debajo de la cama matrimonial. De este modo se optimiza el espacio al máximo.

Para lograr ese efecto –y otros aditamentos propios de la VIS– el equipo recurrió a estudios de ergonomía y ensayos con poco más de 400 personas, quienes aportaron datos para lograr la pretendida comodidad y confort.

Optimizar el espacio

La pequeña casa cuenta con un área pública y otra privada, separadas. La primera se ubica en el segundo nivel, de suerte que la privacidad está garantizada. Es más, está pensada para que los amigos que visitan a deshoras puedan ocupar la sala para dormir. Igual que en los campers, la mesa se desplaza y con los cojines de la sala se hace una cama.

En toda la casa no hay un centímetro cuadrado sin uso adicional, es decir, se busca optimizar el espacio. Debajo de las escaleras hay espacios utilizables; no se desaprovecha nada. En esa línea de trabajo también se diseñaron los espacios para electrodomésticos (lavadora, refrigerador, estufa y horno de microondas).

Una virtud de la VIS es su carácter sustentable. Para hacerlo, los universitarios analizaron los materiales y las razones de utilizar, por ejemplo, madera en lugar de plástico, acero y no concreto, qué cantidades, así como su origen local o importado; es decir, todo aquello relacionado con la sustentabilidad.

Entre los sistemas de ingeniería instalados en la casa deben mencionarse el eléctrico-fotovoltaico que capta energía solar y el hidrosanitario que genera agua potable, entre otros. El primero genera energía de manera permanente. El prototipo opera tanto con energía alterna como directa, y puede conectarse a la red, lo que significa que los excedentes pueden enviarse a la red. En caso de que no sea suficiente la que se genera o que requiera potencia extra, se toma energía alterna de la red.

Ambos sistemas se ubican en el techo, donde captan el agua de lluvia y la energía del sol en dos vertientes fotovoltaica y térmica, la última orientada al calentador de agua.

También cuenta con un sistema de captación de agua pluvial con un dispositivo desarrollado por Christian González de la Facultad de Ingeniería y sus estudiantes tesistas ((Viridiana Hernández, Marcos Simón, Dulce Cejas y Rodrigo Chinchilla. Asimismo, Wolfgang Reséndiz, Víctor Hugo Huitrón Nayeli García y Ana López), con el que se purifica el agua de lluvia que se almacena en tanques. Además, el agua puede reciclarse de acuerdo la norma mexicana (lavar pisos, regar las áreas verdes, etc.).

Al sistema de captación de agua se agregó un discriminador compuesto por censores que filtran y monitorean el agua de lluvia. Si registran cierto tipo de partículas la envían automáticamente a un tanque de almacenamiento especial o si, por el contrario, es buena, la dirigen al tanque de reciclado.

Otro aditamento valioso de la vivienda es un control de gases y temperatura –como en los Vehículos recreativos habitacionales al que se incorporaron sensores de fuego y humo. Además, mantiene la temperatura interior adecuada, auxiliado con un aislamiento de espumado de poliestireno de dos pulgadas, el mismo que se usa en los carros refrigeradores.

Aunque ningún combustible se quema en la vivienda, incluida la cocción de alimentos, los sistemas ayudan a mejorar la calidad del aire pues no generan bióxido de carbono. La apuesta total es a la captación de energía solar para transforma en energía eléctrica.

Concebida contra sismos

El sistema estructural de la VIS tiene como base un armazón de acero, soportado en sistemas de cremallera, para absorber los desniveles del terreno. Con tal característica, la vivienda presenta un buen comportamiento ante los sismos, eventualidad que ya ha sido probada en la Mesa Vibratoria del Instituto de Ingeniería.

Cabe en un cajón de estacionamiento o podrá instalarse sobre estructuras muy simples de varios niveles. Sería una opción de vivienda a la gente que se desplaza con frecuencia a su lugar de trabajo, por ejemplo, quienes laboran en complejos industriales o donde se carece de infraestructura urbana ya que los requerimientos son mínimos comparados con los de un edificio.

El grupo multidisciplinario de investigadores recibió críticas de la comunidad académica de la Facultad de Arquitectura. Sostenían que el prototipo VIS no era arquitectura. “Parece más la fabricación de un camión que el proyecto de una casa, decían.

El proyecto se suma a una tendencia mundial que llegó para quedarse: las minicasas. En distintos puntos del planeta hoy mismo están concibiendo este tipo de espacios y se espera que el diseño y el ingenio crezcan y se diversifiquen. Todo dependerá de las respuestas que los innovadores ofrezcan a las expectativas de los futuros habitantes.

Por lo pronto, en opinión de los universitarios, la enorme diferencia de la VIS con otros proyectos de este tipo es el desnivel para dar la sensación de que consta de dos pisos, el confort y la posibilidad de trasladarse con remolque sin maquinaria especializada ya que es ligera (pesa 3.6 toneladas), con las dimensiones precisas (2.55 m de ancho por 5.60 m de largo) para transportarse.

El ciclo de uso de la VIS se calculó en 30 años, aproximadamente; tiempo en que puede amortizarse su costo. Además, frente a los gastos de operación de una vivienda tradicional son atractivos los ahorros de consumo energético e hidráulico y de renta del suelo.

En cuanto al costo, los creadores del prototipo aseguran que alcanzó, 800 mil pesos, cifra al alcance de familias que pagan entre 10 y 20 mil pesos como renta por un pequeño departamento con lo que puede amortizarse en relativamente poco tiempo.

Confort y dignificación de la vivienda

Otra fortaleza de la casa está relacionada con la dignificación de la vivienda; aunque pequeño, el espacio reúne todo aquello que una persona necesita para vivir confortablemente.

El cuarto de baño, por ejemplo, tiene aditamentos especiales, como extractores de aire, estratégicamente colocados y un triturador para el WC, mismo que disuelve los sólidos para prevenir obstrucciones en el drenaje. Por si fuera poco, las puertas de regadera sellan de tal manera que no permiten escurrimientos y a un paso está un vestidor.

En la concepción arquitectónica se dio prioridad a la privacidad, de tal suerte que la parte trasera no tiene ventanas y funciona como contra-barda. De ese modo se fortalece la intimidad de la familia sin menoscabo de la vinculación con los vecinos.

Academia e investigación

En la breve historia de la Vivienda Industrializada y Sostenible pueden contabilizarse años de investigación y otros proyectos que fueron formulados en el terreno de la academia, como la Casa UNAM que actualmente se exhibe en el Museo Universum, premiada en Europa en 2014 por sus aportes en instalaciones en ingeniería; el proyecto denominado “Habita-mueble” presentado en el 2016 y La “Fabricasa” de 1985 logrando con ésta la primera patente otorgada a la Facultad de Arquitectura.

Asimismo, proyectos de este tipo alientan la formación académica de los jóvenes estudiantes. Es el caso de los tesistas de la Facultad de Arquitectura (Fernanda Beltrán, Pamela Lemus, Mario López, Israel Carrión, María del Pilar Hernández, Yhara Ornelas, Edgar Serrato) y del Centro de Investigaciones en Diseño Industrial (Alan Nieto, Arturo Vélez, Valeria iglesias, Mónica Fregoso y Axel Damián Pérez) quienes obtuvieron su título de licenciatura o realizaron servicio social. De actividades como esta pueden derivar otras líneas de investigación y así fortalecer la preparación de las futuras generaciones de investigadores.

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