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Cigarros electrónicos, una moda peligrosa

Los cigarros electrónicos representan serios riesgos para la salud, a pesar que muchas personas, más aún la población joven, los utilizan como opción al cigarro de tabaco y los consideran inocuos, aseveró Guadalupe Ponciano, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina.

Hay mitos que incrementaron significativamente su popularidad en los últimos años. Uno de ellos argumenta que no afecta la salud, como los cigarros convencionales; por tanto, sería la solución anhelada por aquellos que desean dejar de fumar.

Los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), conocidos como cigarros electrónicos, están caracterizados por la ausencia de humo, funcionan mediante una pila de alto voltaje que el consumidor conecta a la corriente eléctrica; transcurrido un tiempo la persona los introduce en su boca e inhala el contenido.

Contrariamente a lo que muchos suponen, hay evidencias científicas según las cuales la composición del vapor que emiten tiene sustancias tóxicas perjudiciales para la salud. Entre otros metales presentes en el proceso de calentamiento del líquido, pueden encontrarse minúsculas partículas de hierro, estaño, níquel y cromo. Los materiales más corrosivos que contienen son: cerámica, plástico, caucho, fibras de filamento y espuma.

Asimismo, los cigarros electrónicos poseen un elevado porcentaje de nicotina que varía de una marca a otra; esta sustancia es adictiva y, por lo tanto, genera en quien la consume un problema difícil de resolver.

Auge, ¿por qué?

Sus defensores detallan las principales razones del consumo: para dejar de fumar, por salud, por menor costo respecto del cigarrillo de tabaco, por la libertad para usarlos en sitios donde está prohibido hacerlo y para no incomodar a los no fumadores. Estos dispositivos resultan atractivos para los jóvenes por su diseño vinculado a la tecnología, también por la variedad de sabores artificiales mezclados con agua, que los fabricantes del polémico producto ofrecen en el mercado.

La publicidad constante y los sabores similares a chocolate, caramelos o goma de mascar, evidencian la necesidad de atraer la atención justamente de los jóvenes. Algunos se parecen a los cigarrillos, cigarros o pipas normales de tabaco; otros lucen como artículos de uso cotidiano: bolígrafos o lápices de memoria USB.

Sin embargo consumirlos resulta altamente riesgoso, ya que por ejemplo los cigarrillos podrían explotar en la boca del usuario causando severos daños en sus manos y rostro.

También generan crisis cardiovasculares que podrían ser mortales, pues la nicotina causa infartos al miocardio.

Los pulmones son otros de los órganos afectados por el reiterado consumo del cigarro electrónico, pues en menor medida que el cigarrillo convencional, el uso de nicotina ocasiona diversos trastornos en ellos.

“Una sociedad que necesita una droga para ser feliz y para encontrar alegría, tristemente es una sociedad perdida”
Guadalupe Ponciano
Facultad de Medicina

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Realidades

Guadalupe Ponciano afirmó que el vapor de los cigarrillos electrónicos no es de agua y, además, contamina el aire: en él se encuentran pequeñas partículas que se acumulan progresivamente en el aparato respiratorio y lo dañan.

Agregó que dichos dispositivos confunden a las personas y atentan contra las políticas de espacios cien por ciento libres de humo de tabaco. Sus altas concentraciones de nicotina pueden ser mortales. En todas sus variantes son una droga con permisividad social, cuya utilización indiscriminada perjudica severamente la salud de quien la consume.

Su uso en cualquiera de sus modalidades, está prohibido en México. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios menciona que estos dispositivos no cuentan con registro sanitario y, en consecuencia, su venta es ilegal.

El artículo 16 de la Ley General para el Control del Tabaco impedía ”la fabricación, importación, distribución, promoción y comercialización de cualquier objeto que no sea producto del tabaco y contenga alguno de los elementos de la marca, o cualquier diseño o señal que lo identifique con productos del tabaco, como es el caso de los cigarrillos electrónicos”.

No obstante, en forma inesperada, la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó la venta y comercialización de los cigarrillos electrónicos. Declaró inconstitucionales dos artículos de la Ley General para el Control del Tabaco, el 16 y el 47, que prohibían la venta de estos dispositivos. Señaló que no puede darse un trato igualitario a los productos que contienen tabaco y a los que no, pues esto vulnera la Constitución. Además de diversos sitios en Internet, el comercio informal sigue siendo el espacio más adecuado para venderlos sin ningún tipo de regulación ni garantía que proteja a los consumidores.

Ponciano lamentó la proliferación de los cigarros electrónicos en México. Al respecto expresó: “Una sociedad que necesita una droga para ser feliz y para encontrar alegría, tristemente es una sociedad perdida”.

El vapor de los cigarrillos electrónicos no es de agua y, además, contamina el aire: en él se encuentran pequeñas partículas que se acumulan progresivamente en el aparato respiratorio y lo dañan.
El vapor de los cigarrillos electrónicos no es de agua y, además, contamina el aire: en él se encuentran pequeñas partículas que se acumulan progresivamente en el aparato respiratorio y lo dañan.